¿Adiós al 'boom religioso'? Los ateos superan a los católicos practicantes por primera vez

Jesús Bastante

en religiondigital.com —
15 de septiembre de 2026 22:00 h

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Hace tres meses, León XIV reunía multitudes en Madrid, Barcelona y Canarias. El primer viaje de un Papa a nuestro país en 15 años hizo reverdecer, por unos días, los brotes de una España volcada con la fe. El 'giro católico' cacareado por los obispos, vinculado al crecimiento de los retiros de impacto (Effetá o Emaús), los conciertos de Hakuna, películas como Los Domingos o fenómenos artístico-espirituales como el disco de Rosalía, parecía haber venido para quedarse. Sin embargo, el barómetro del CIS de este mes de septiembre se ha vivido como un jarro de agua fría en sectores eclesiales.

Por primera vez desde que existen registros (mayo de 2019), el número de ateos supera al de católicos practicantes en nuestro país. En concreto, el 17,1% de los consultados se define como ateo mientras que el 15,9% lo hace como católico o católica practicante. Esto es: los que suelen ir a misa y participar de la vida de la Iglesia con cierta asiduidad. Entre el resto de los encuestados, el 38,5% se denomina católico no practicante, el 3,2% creyente de otra religión, el 12,2% agnóstico, y el 11,3% como indiferente o no creyente. Aunque es la primera vez que esto sucede, lo cierto es que la tendencia de los últimos años llevaba a pensar que el sorpasso ateo podía darse en cualquier momento, tal y como pronosticaban estudios como los de Europa Laica o los informes sobre laicidad de la Fundació Ferrer i Guardia. En 2019, los católicos practicantes suponían casi uno de cada cuatro (un 23%), mientras que los ateos apenas llegaban al 11%.

Tres años después, en mayo de 2022, la cifra de practicantes católicos descendía hasta el 17, 3%, mientas que el número de ateos ascendía al 14,8%. Una subida constante que llevó al pasado mes de julio, con la visita de León XIV recién finalizada, a un empate virtual entre los católicos practicantes (16%) y los ateos, con un 15,2%. El esperado vuelco ha llegado ahora.

Pero no sólo estamos hablando de pertenencia, sino de participación. Así, el CIS también pregunta entre los creyentes la frecuencia con la que acuden a misa, sin contar las ceremonias familiares o sociales, como bodas, bautizos, comuniones o funerales. Aquí, las cifras de septiembre constatan el desplome de la práctica religiosa: un 26% de los practicantes admite no acudir nunca a la iglesia. Sumados a los que lo hacen 'casi nunca' la cifra alcanza el 52%, lo que indica que más de la mitad de los creyentes no participan de los sacramentos. Sólo un 10,4% de los católicos van a misa todos los domingos y festivos, y apenas el 3,8% lo hacen varias veces por semana.

¿Supone esto que España ha dejado de ser, definitivamente, católica? Los expertos evitan lanzar falsas expectativas. Aunque la Conferencia Episcopal no comenta, oficialmente, los datos del CIS, responsables eclesiásticos consultados por elDiario.es admiten que “la brecha se está estrechando”, piden esperar a los próximos barómetros para confirmar si se consolida la tendencia, y recuerdan que ya en septiembre de 2023 se produjo un empate técnico entre ateos y católicos practicantes, que en los siguientes meses recuperaron los pasos perdidos.

Pese a las cifras, entre los obispos existe una “total tranquilidad”. Y es que la Iglesia española está convencida de que, en los próximos meses, habrá un repunte de católicos practicantes, siguiendo la inercia que, aseguran, se producirá una vez comiencen a recogerse los frutos de la visita del Papa. De hecho, algunas diócesis como Madrid, Barcelona o Valencia, ya han experimentado un aumento de entradas al seminario que, si bien es modesto, analizan como efecto directo del impacto de la experiencia vivida durante los días que León XIV pasó en España.

“El 'giro católico' sigue, es una tendencia más larga”, asegura el sociólogo Fernando Vidal, quien indica que, para que se consolide una supuesta vuelta de la catolicidad a España “se debe cultivar el giro profundo en el ámbito existencial, liberar a la experiencia religiosa de la ideologización y de su uso funcional para los paquetes políticos, como hace MAGA y la ola ultraderechista global”, algo a lo que los obispos españoles no parecen muy dispuestos. La prueba es su rotundo silencio ante la tragedia de Ceuta, solo roto por honrosas excepciones (los obispos de Málaga, Sant Feliú o Mondoñedo) y por exabruptos como los del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, que asumió todos los postulados de la ultraderecha al hablar de “invasión” y aprovechar para criticar al Gobierno. Expresiones muy alejadas, por cierto, de los discursos sobre migraciones que el Papa pronunció en España, especialmente durante su estancia en el muelle de Arguineguín.

En cuanto al CIS, el análisis de Fernando Vidal sostiene que “la práctica religiosa disminuye en el conjunto”. En este sentido, añade, la encuesta de Tezanos “no parece recoger la inversión de tendencia que otras encuestas registran en la nueva generación”.

“El cruce con la ideología política polariza tanto la creencia y práctica religiosa, que parece que España no acaba de salir de la nociva combinación ideológico-religiosa en la que hay poco margen para la consideración de lo espiritual y la realidad religiosa en su propia autonomía”, finaliza Vidal. Una alegoría de la ausencia de una separación Iglesia-estado, que nos lleva a una de las imágenes más recordadas del viaje de León XIV: la de un líder religioso hablando a los parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Y con siete minutos de ovación, nada menos.

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