Entrevista
Diana Morant: “Las notas de corte suben porque las autonomías han decidido no crear plazas en la universidad pública”
Diana Morant (Gandia, 1980) es ministra desde hace cinco años y combina el puesto con ser secretaria general del PSPV en la Comunitat Valenciana, autonomía que aspira a presidir y que vive en convulsión a propósito de la huelga de profesores. Estos días, especialmente a caballo entre Madrid y València, hace frente también a la crisis política del gobierno tras los sumarios de corrupción que afectan a su partido. Entre sus asuntos de gestión prioritarios, invertir en ciencia, las decisiones para resolver los problemas del CNIO o la agilización en la homologación de títulos extranjeros que, junto a la necesidad de crear más plazas universitarias públicas para bajar las notas de corte, es una de sus prioridades.
Su ministerio acaba de anunciar un desembolso de 8.000 millones en tecnologías profundas (Deep Tech). En términos prácticos, ¿qué significa esto?
Para hacerlo fácil, es aquella tecnología que es ciencia ficción hasta que pasa a ser una solución real. Por ejemplo, internet o la telefonía móvil en su tiempo fueron deep tech. Vamos a invertir en la computación cuántica, inteligencia artificial o biotecnología. Sabemos que son críticas y que van a tener muchos desarrollos. Queremos que esos descubrimientos se hagan en España.
Es un país que ha aumentado lo que invierte en ciencia, pero aún está en el 1,5% del PIB, por debajo de la media europea. El presidente de Gobierno ha anunciado que está preparando presupuestos para 2027. ¿Cuántos millones le va a pedir su ministerio?
Hemos sido el segundo país de Europa que más dinero de los fondos europeos ha destinado a la I+D+i y la gran pregunta era qué va a pasar después de los fondos Next Generation. Pues la buena noticia es que, incluso con presupuestos prorrogados, hemos ido aumentando el presupuesto un 20 % cada año. En cuanto al dinero que pediremos en los próximos presupuestos, calculo que en torno a 5.000 y pico o 6.000 millones.
Una de las instituciones científicas más relevantes en España es el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas). Encadena investigaciones y dimisiones. La última, un director científico que ni siquiera ha llegado a tomar posesión. ¿Qué está pasando?
El CNIO es el buque insignia de la investigación en ciencia oncológica de nuestro país. Y vamos a hacer todo lo que haga falta para solucionar los problemas. Tuvimos que cerrar una etapa pasada donde hay dudas sobre posibles irregularidades administrativas y que está en manos de la justicia. Había que abrir una nueva etapa y sacar del conflicto y el debate político al CNIO. Necesita financiación y la estamos incrementando. Necesita paz y todas las decisiones se tomarán de manera valiente. Vamos a proponer un refuerzo administrativo que permita que quien asuma la gerencia tenga los suficientes recursos. Quizás también haya que hacer un refuerzo en la dirección científica para que no sea una sola persona, sino una conjugación de roles.
Su ministerio ha homologado recientemente 65.000 títulos extranjeros a ciudadanos que viven en España, lo que ha sido un hito, aunque aún quedan 72.000 peticiones. ¿Por qué sigue el atasco?
He empatizado muchísimo con las personas que demandaban su homologación del título y me parecía una grave injusticia. Y también me parecía que este gobierno, que precisamente favorece y reconoce el talento de las personas migrantes, tenía que hacer más y mejor. En 2014 el PP diseñó un sistema en plena crisis económica precisamente para impedir la homologación de títulos. En 2022 hicimos un esfuerzo que no fue suficiente y en 2024 se hizo una orden ministerial, que es la que ha permitido que se resuelva. Todavía queremos mejorar, por ejemplo con procesos de mejora robótica.
Gran parte de esos títulos homologados, 30.000, son de Medicina [aunque no pueden ejercer en la pública]. En España faltan médicos, pero las notas de corte en selectividad son altísimas, en esta y otras carreras. ¿Qué está pasando?
Cuando yo nací, en 1980, había 800.000 estudiantes universitarios y ahora estamos en 1.800.000 estudiantes universitarios. Se debe en gran medida a la incorporación de la mujer y de los hijos e hijas de las familias de clase trabajadora. Hace 25 años que no se aprueba ninguna universidad pública más, pero se han aprobado más de 30 universidades privadas en la última década. La matrícula en la universidad pública ha crecido solo un 2% y en la privada ha crecido un 100%. Todos los universitarios de más que se han incorporado no están teniendo una plaza pública porque la pública ha dejado de crecer. Por eso las notas de corte cada vez son más altas. Los parlamentos autonómicos han decidido no crear plazas en sus universidades públicas y a la vez están permitiendo crear universidades privadas. Es una decisión de privatización, no son ofertas complementarias.
Precisamente ustedes endurecieron en octubre el proceso de creación de un campus para frenar las llamadas “universidad-chiringuito”, exigiendo proyectos más solventes. ¿Cuántas han frenado en este tiempo?
En la práctica todavía no hay ninguna propuesta de universidad nueva que se haya sometido a las nuevas reglas. Pero todas las universidades que hay ahora, públicas y privadas, van a tener un proceso de adaptación y de revisión. Hay 13 universidades con informe desfavorable del Ministerio y ya se han creado seis, en comunidades del Partido Popular [a partir de ahora ya no sería posible].
Sobre la situación política, ¿qué valoración hace de los casos de corrupción y sumarios judiciales que se están conociendo y que afectan a su partido, Santos Cerdán, Leire Díez, Ábalos, Zapatero...?
Lo primero es respetar a la justicia y ahí creo que el Partido Socialista está siendo ejemplar. El PP destruía ordenadores a martillazos. Nosotros hemos roto cualquier vínculo con las personas investigadas, han sido expulsadas o dadas de baja de militancia. Lamentablemente, no hemos detectado estas cosas cuando estaban ocurriendo, pero cuando hemos tenido indicios hemos tomado medidas.
Con todo lo que se está conociendo, ¿ha llegado el Gobierno a un fin de ciclo? ¿Contemplan las elecciones anticipadas, como pide Junts y PNV?
Nosotros somos un gobierno que estamos haciendo que España crezca por encima de todos los países. Hemos conseguido demostrar que se puede crecer económicamente y además también proteger a la sociedad. Frente a un gobierno, el del PP, que era ineficaz y que creaba paro, nosotros somos un gobierno eficaz. Yo creo profundamente que la sociedad sí que se siente representada por la acción de este gobierno. Y, por otra parte, no hay una alternativa. No la hay y, por tanto, nuestra obligación es seguir trabajando hasta que se agote la legislatura.
Usted también es secretaria general del PSPV y se presentará a unas primarias para ser candidata a presidir la Generalitat Valenciana. ¿Preferiría unas elecciones generales separadas de las autonómicas para evitar que los casos de presunta corrupción empañaran su campaña?
No tengo preferencia. Lo digo de verdad, para mí no hay un problema con el Gobierno de España. No lo hay. Sería muy raro que yo dijera que hay un problema con el Gobierno de España del que formo parte. De hecho, yo defiendo que hago yo más por la Comunitat Valenciana y por los valencianos y las valencianas que el propio gobierno de la Generalitat o el presidente Pérez Llorca. Por ejemplo, cuando el Gobierno de España está proponiendo 3.700 millones de euros más con un nuevo modelo de financiación que satisface todas las exigencias que había tenido siempre la sociedad valenciana, el Gobierno de Pérez Llorca dice que no. ¿Quién está defendiendo más los intereses valencianos, esta ministra o el president de la Generalitat?
Ahora mismo hay una crisis abierta con una huelga de profesores indefinida precisamente. Si llegara a presidenta valenciana, ¿satisfaría todas las peticiones de los maestros, entre ellas subidas de salario de 500 euros, mejores ratios e infraestructuras?
Bueno, desde luego nosotros nos estaríamos sentando con la comunidad educativa y, sobre todo, los estaríamos respetando. En el gobierno valenciano siguen en El Ventorro, han decidido estar ausentes y salir solo para insultar a los profesores. El señor Pérez Llorca ha llegado a decir que incluso ha habido violencia por parte de los manifestantes, cosa que en ningún caso ha ocurrido, de manera que vuelven a criminalizar a aquellos que en la calle están trasladando una situación insoportable que se vive en las aulas. Su objetivo es que la comunidad educativa se canse, que se olviden, que desistan, pero cuando vuelvan a las aulas no se pueden olvidar. Estamos viendo colegios con goteras, con infraestructuras absolutamente obsoletas, con aulas masificadas, sin los recursos necesarios pedagógicos para atender a los niños y las niñas. No hablamos solo de salario.
Ese desgaste político del PP lo recogen las últimas encuestas, como Sigma Dos, que dicen también que el PSPV bajaría y Compromís casi les daría el sorpasso. ¿Hace autocrítica?
Yo las encuestas las tomo como pulso de la calle, pero es una encuesta, no son unas elecciones. En las últimas semanas, en el Partido Socialista estamos atravesando un momento complejo y complicado. Pero veo en las calles valencianas un enfado muy significativo y yo creo que muy difícil de resolver por parte del votante del Partido Popular con el Partido Popular, por eso ese votante se está yendo a Vox. También veo que mucha gente está saliendo de la abstención y diciendo que su preferencia es voto a la izquierda. En el año 2023 el PSPV sacó el mejor resultado de su serie. Los que perdieron masivamente voto, 240.000 votos, fueron Compromís, Izquierda Unida y Podemos. Para mí es un motivo de felicitación y de alegría que Compromís esté mejorando sus datos, porque, si no, nos sumamos. La gran noticia es que podemos darle la vuelta a la situación en la Comunidad Valenciana. Hay una posibilidad real y la tenemos que aprovechar.
Ese enfado con los socialistas ya tuvo sus efectos en las elecciones de Aragón y Andalucía, donde otras candidatas ministras tuvieron malos resultados. ¿Le preocupa que se repita en su caso?
Yo creo que es perverso hacer una comparación por el hecho de que las candidatas hayan sido ministras. Además, mujeres. Por ejemplo, el Partido Popular en la Comunidad Valenciana no está rozando la mayoría absoluta como Andalucía, está rozando su suelo. De manera que hay partida porque la situación es muy diferente. Yo encaro este proyecto con la convicción de que ser ministra del Gobierno de España, y no solo dedicarme a criticar, sino dedicarme también a gobernar, es bueno para el proyecto. Si no lo pensara ya habría dejado de ser ministra.
¿Sabe ya cuándo va a dejar el cargo para dedicarse a la Comunitat Valenciana?
Por ahora, seguiré. Por aclarar, soy de València, vivo en València y me levante donde me levante mi cabeza valenciana y mi corazón valenciano siempre va a defender la Comunitat Valenciana.