La empresa de la selección en la que se desnudó a azafatas cancela sus procesos de reclutamiento en España

La empresa que convocó el proceso de selección de tripulantes de cabina para Kuwait Airways en Madrid en el que las candidatas tuvieron que quedarse en ropa interior, Meccti, ha cancelado sus procesos en España. Ha eliminado de su perfil de Instagram una convocatoria que había anunciado en Madrid para este enero. Ese proceso, según podía consultarse en su publicación, también buscaba reclutar personal de cabina para Kuwait Airways. Este periódico se ha puesto en contacto con la representación legal de Meccti en España, que ha confirmado que la empresa ha suspendido de momento todos sus procesos en el país por “prudencia” después de que la Inspección de Trabajo iniciara una investigación por exigir a aspirantes a azafata que se quedaran en ropa interior durante la entrevista.

La versión que Meccti ha dado de lo sucedido en ese proceso de selección el 5 de noviembre de 2022 en Madrid cambió en 24 horas. Si el miércoles 4 de enero emitió un comunicado a través del despacho Molins Defensa Penal en el que desacreditaba los testimonios desvelados en exclusiva por elDiario.es y anunciaba acciones legales contra quienes siguieran difundiéndolos, al día siguiente, después de una nueva publicación de elDiario,es, anunciaba una investigación interna y descargaba toda posible responsabilidad en una subcontrata, Meiservices Sarl, con base en Marruecos. Ese día, Meiservices Sarl envió un escueto comunicado para asegurar que su personal actúa conforme a la legalidad pero que asumiría cualquier posible consecuencia por lo sucedido en sus procesos de selección.

Meccti insiste en que fue esa empresa la encargada del proceso de selección en Madrid. La documentación que ha podido consultar elDiario.es muestra cómo los correos electrónicos que recibieron las candidatas para confirmar que habían sido admitidas en el proceso de selección de Madrid están remitidos por una dirección de correo de RecruitCabinCrew.com, una página web que está vinculada con Meccti, y terminan con la firma 'Meccti Morocco'. Es justo la dirección de correo desde la que se emitió el comunicado de Meiservices Sarl.

elDiario.es lleva semanas intentando contactar con la aerolínea Kuwait Airways a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos y de la embajada de Kuwait en Madrid, pero no ha obtenido respuesta.

Seis mujeres cuentan lo sucedido

Hasta ahora, elDiario.es ha publicado el testimonio de seis mujeres sobre lo sucedido el pasado 5 de noviembre en el hotel Meliá Barajas de Madrid. Cinco de ellas llegaron a tener que quedarse en ropa interior delante de una reclutadora, que las examinó minuciosamente y que también les hizo abrir la boca para comprobar su dentadura. La sexta chica no llegó a hacerlo porque nada más entrar a la sala y ser medida fue eliminada por no tener la altura mínima necesaria: 1,60.

Bianca, María, Mariana, Renata, Irene y María (estos dos últimos, nombres ficticios) no se conocían entre ellas y llegaron al hotel Meliá Barajas con un objetivo: ser elegidas tripulantes de cabina en Kuwait Airways. Las seis conocieron la convocatoria lanzada por la empresa Meccti a través de redes sociales, páginas especializadas o escuelas de tripulantes.

María, nombre ficticio, resultó ser una de las seleccionadas. Española de familia africana, superó todo el proceso y comenzó a tramitar la documentación que le fue solicitada, en la que tuvo que incluir varias fotografías. Cuando la documentación ya estaba en poder de Meccti, María recibió un mensaje de Whatsapp de la reclutadora con la que estaba haciendo todas las gestiones al que ha tenido acceso elDiario.es: “Siento tener que anunciarte que Kuwait Airways no va a contratar a tripulantes de cabina de piel oscura”.

Las seis mujeres relatan la misma historia: desde el comienzo del proceso escucharon cómo el reclutador se dirigía a las candidatas con comentarios como “no nos gusta tu sonrisa” o “tienes el cuerpo de montaña rusa”. A pesar de cumplir con un buen nivel de inglés, muchas de ellas eran eliminadas por sus características físicas.

“A una llegaron a decirle: 'si te pedimos que comas más, ¿comerías más?' A una chica que tenía un buen examen de inglés le dijo que pesaba demasiado, que había pasado la prueba, pero que si no perdía dos o tres kilos no podía trabajar. A otra le dijo que si perdía 6 kilos para enero estaba dentro. Lo decía en voz alta, sin reparo alguno”, recuerda Bianca, una de las afectadas.

La peor parte estaba por llegar: cuando el reclutador había descartado ya a una parte de las aspirantes, el resto fueron llamadas a entrar, una a una, en una sala. Allí, en presencia de una mujer, tuvieron que desabrocharse camisas, subirse jerséis y faldas: debían quedarse en ropa interior para que la reclutadora examinara sus cuerpos, incluso sus dentaduras.

“Yo fui de las últimas, y vi a mucha gente saliendo con la camiseta medio abierta, todavía abrochándose, o con el vestido medio bajado o con la falda subida... Las que estábamos últimas nos mirábamos y decíamos '¿pero qué pasa?'”, relataba Mariana a elDiario.es. Cuando entró en la sala la esperaba la reclutadora, quien le pidió que se apoyara en la pared para medirla. “Ahí veo que hay otra chica con la cara como medio lavada, pero ya vestida. El señor empezó a entrar y salir y me volvió a medir. Me dijo 'tienes manchas en la cara, no me gusta'. Me froté la cara para que viera que es maquillaje y entonces me dijo si podía sonreír. Entonces, miró por dentro y fuera para ver mis dientes. Me hizo sonreír de perfil, a la izquierda, a la derecha. Me pidió que me quitara las gafas, porque no solían contratar gente con gafas”, detalla.

Finalmente, los reclutadores pidieron que pasara al fondo de la sala, donde la mujer, ya sola, le subió la falda. “Me dijo si podía desabrocharme la parte de arriba de mi camisa. Me tocó el brazo para que me la quitara. Me quedé en sujetador con la falda y las medias. Me miró los brazos, me miró por delante y por detrás fijamente. Te sientes un animal de zoo”. 

Renata fue la única de las seis mujeres que han hablado con elDiario.es que no llegó a quedarse en ropa interior. “Yo entré de las últimas y vi a las chicas ir saliendo. Recuerdo ver a dos muy afectadas, llorando. Cuando contaban lo que pasaba, yo me quedé un poco en shock, ¿de verdad estaban pidiendo eso?”, cuenta. En su turno, Renata entró en la sala y la reclutadora le pidió que se acercara a la pared para medirla. Ahí fue eliminada por su altura, 1,58: “Me dijo que me faltaban dos centímetros”.

Renata recuerda también algunos de los comentarios que escuchó durante el proceso, “a una chica no la cogieron porque tenía acné, a otras les hablaban de su peso”.

La Inspección de Trabajo investiga de oficio los hechos y Comisiones Obreras ya ha elevado un escrito a la Fiscalía para que se depuren responsabilidades en lo sucedido.

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