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España, incapaz de cumplir con la ley: estas son las comunidades que más y menos reciclan

Raúl Rejón

7 de septiembre de 2026 22:30 h

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Ahora que está activo el nuevo reglamento de envases que intenta reducir los desechos, resalta que, cada año en España, se generan más de 20 millones toneladas de basura. Una bola gigante de envoltorios, telas, vidrio, desperdicios domésticos, metal o plásticos. Y, cada año, más de 10 millones de esas toneladas —o 10.000 millones de kilos — acaban amontonadas en los vertederos. Otra parte se incinera y solo en torno al 40% se recicla de alguna manera.

Aunque la normativa en vigor sobre reciclaje pretende “proteger el medio ambiente y la salud humana”, España es incapaz de cumplir con los objetivos marcados por esa ley. Según el último dato publicado este año por el Ministerio de Transición Ecológica, el porcentaje de residuos municipales reciclados en 2023 se sitúa en el 43%, cuando ya debería estar —desde 2020— en el 50%. De hecho, la normativa indica que desde 2025 el porcentaje debe ser del 55%, aunque todavía no es posible saber qué comunidades cumplen con esa tasa porque los datos van con dos años completos de decalaje —ahora se conocen los de 2023—.

En marzo de 2023, un grupo de 26 organizaciones ecologistas denunciaron al Reino de España ante la Comisión Europea por el incumplimiento de los objetivos legales recogidos en la directiva de la UE. Desde entonces, tampoco se ha conseguido alcanzar el nivel indicado.

El periodista Oliver Franklin Wallis —que recorrió el mundo investigando cómo se gestionan los residuos— alertaba en una conversación con elDiario.es de que el problema de la montaña de basura que generamos pasa desapercibido porque se ha instalado la noción de que “tiras las cosas a la basura y desaparecen para siempre”. Pero, en realidad, no se evaporan.

La mayoría termina en un basurero y, de lo que oficialmente se recicla, casi la mitad corresponde a la transformación de residuos orgánicos en abono agrícola (compost). Sin embargo, la propia ley especifica que, a partir de 2027, una gran fracción del compost que actualmente se cuenta como reciclaje no va a servir porque proviene de basura común (la del contenedor gris) de la que, mecánicamente, se intentan separar los desechos orgánicos. Solo computará lo que vaya desde el contenedor marrón.

El experto en gestión de residuos de Greenpeace, Julio Barea, resume que “incumplimos la normativa porque hay un problema estructural”. “Por un lado —indica— está el asunto de la materia orgánica, que sale muy barato tirarla al vertedero, y, por otro, el fiasco del contenedor amarillo para envases que no ha funcionado”.

Barea detalla sobre la materia orgánica: “Habría que recuperarla toda porque representa casi el 40% de la basura diaria en las casas y, si no, acaba en vertederos o incineradoras con los problemas que comporta: los lixiviados de agua contaminada o las emisiones de gases de efecto invernadero como el metano... son una asignatura pendiente porque todavía faltan municipios de más de 5.000 habitantes que tengan ese contenedor específico”.

Si se mira el mapa de España, con datos de 2023, el panorama de incumplimiento estaba ampliamente repartido. Solo Catalunya, la Comunidad Valenciana, Extremadura y Navarra alcanzaban aquel año el porcentaje del 50% que ordenaba la normativa. Luego viene La Rioja (un 48%) y Castilla-La Mancha con un 47%, Euskadi con un 45% y Cantabria con un 40%.

No llegan al 40%, pero lo rozan Aragón, Baleares y Andalucía. A la cola se encuentran Madrid (un 32%), Canarias (30%), la Región de Murcia (30%) y Galicia y Asturias con un 24%.

Se da la circunstancia que, en la situación actual y de acuerdo con las proporciones de reciclaje que remiten las comunidades autónomas, cuando entre en vigor la parte de la ley que dejará fuera el compost a base de restos que se sacan de la basura general (normalmente muy mezclados con otros materiales como plásticos, telas o cristales) ninguna comunidad autónoma llegaría al porcentaje obligatorio marcado por la regulación.

En este sentido, Andalucía, por ejemplo, declara 993.000 toneladas de ese tipo de compost por solo 81.000 de origen separado y la Comunidad Valenciana, más de 700.000 por unas 58.000 que viene de recogida segregada. En Castilla-La Mancha y la Región de Murcia, casi todo el compost que aparecen en las estadísticas oficiales proviene de esa separación mecánica desde restos generales. Todo ese maquillaje estadístico ahora permitido no va a funcionar.

Mirando las estadísticas oficiales se comprueba que el sistema de recogida separada, al menos tal y como está hasta ahora, no funciona muy bien: tres cuartas partes de la basura generada al año se recoge mezclada. En 2023, sumaron unos 16 millones de toneladas por los menos de cinco que fueron recogidos separadamente.

Julio Barea propone que se utilice la tasa de basuras para reducir la generación de residuos: “Que pague más quién más genere o las empresas que más basura generen igual que pasa con la luz o el gas” y, sobre todo “establecer unas cuotas obligatorias de reutilización, es decir, no apostarlo todo al reciclaje, sino que termine con la dinámica del usar y tirar”.

El reciclaje se está haciendo una bola de difícil digestión en muchas partes de la Unión Europea, ya que la media continental está en el 48%. Sin embargo, hay países que sí están cumpliendo. Entre ellos, como se ve en el gráfico, están Alemania, Eslovenia o Países Bajos.

2026: hitos de economía circular

Este 2026 tiene varios hitos en el ámbito del reciclaje y la gestión de basura que, a la luz de los datos, tanto le está costando a España. Si el 12 de agosto comenzó a ser efectivo el reglamento que, progresivamente, debería acabar con el uso de minibotes, sobres de salsas y otros envases de un solo uso, solo tres meses después debería comenzar a operar un sistema de retorno de botellas de plástico (y latas) obligatorio por el fracaso del contenedor amarillo que no cumplió tampoco con el porcentaje de recogida de estos envases marcado por la ley.

Este contenedor (gestionado por la entidad Ecoembes) no alcanzó el objetivo de recuperar el 70% de las botellas puestas en el mercado por las empresas. Fue precisamente el cálculo realizado por el Ministerio de Transición Ecológica para 2023 —el curso cuyas últimas estadísticas sobre reciclaje se conocen — el que mostró que el sistema se quedaba muy corto: llegaba al 40% del volumen total.

Este sistema llamado SDDR tendrá que estar operativo en noviembre de este año, ya que la ley de residuos indica que si el contenedor amarillo no llegaba al 70%, en dos años debía activarse un sistema para que los usuarios puedan devolver la botella y recibir a cambio un pequeño reembolso de lo que pagaron por el producto.