Un experto aclara las novedades de ley de dependencia: “Es un error aguantar hasta que ya no puedes más”
Tras años de confusión administrativa y listas de espera desesperanzadoras para las familias, la reciente reforma del sistema de dependencia y de la ley de discapacidad prometen más financiación y menos burocracia. El gran reto sigue siendo cultural: la tendencia a retrasar la solicitud de ayuda hasta que la situación es límite.
Históricamente, los ciudadanos se han encontrado ante dos sistemas, por un lado el de dependencia, de creación más reciente, y por otro, el que aglutinaba los conceptos de servicios sociales y discapacidad, que ya existía anteriormente, explica Francisco Sardón, presidente de la federación sin ánimo de lucro Impulsa Igualdad de Castilla y León. Así, mientras la discapacidad se centraba en aspectos físicos y certificaciones para acceder a ayudas técnicas o movilidad reducida, la dependencia evaluaba la capacidad del individuo para desenvolverse de forma autónoma en su entorno cotidiano.
El funcionamiento independiente de ambos sistemas generaba dificultades a las familias debido a todos los puntos en los que convergen los dos ámbitos, generando una enorme distorsión, según Sardón. “Eliminar esos trámites burocráticos dobles ha sido un paso notable para que el sistema de dependencia sea más ágil en su gestión”, destaca, y recuerda que en algunas comunidades las listas de espera para acceder al sistema de dependencia superaban el año.
La nueva reforma de la ley de discapacidad y la refundación del sistema de la dependencia aprobadas en el Congreso hará posible que el reconocimiento sea de forma automática: un grado I de dependencia otorgará directamente un 33% de discapacidad, mientras que los grados II y III darán acceso al 65%. “Esto era algo que nosotros veníamos reivindicando precisamente porque el nivel de burocracia no tenía sentido”, señala el presidente de Impulsa Igualdad.
Cuándo iniciar el procedimiento de solicitud
Uno de los problemas más frecuentes detectados por los expertos era el retraso a la hora de hacer las solicitudes de dependencia que, sumadas a las listas de espera para acceder al sistema, hacía que la ayuda llegara demasiado tarde especialmente en casos de personas mayores.
Sardón es tajante sobre el estigma o la resistencia a recibir ayuda externa: “Muchas personas intentan aguantar el poder valerse por sí mismos hasta que ya no pueden más, pero muchas veces es un error porque se producen accidentes domésticos no deseados por no tener ese tipo de apoyos”. Por eso, su recomendación es iniciar el procedimiento desde que se detectan las primeras dificultades o riesgos para la integridad física.
El objetivo no es solo asistir en la etapa final de la persona, sino fomentar la promoción de la autonomía personal. Solicitar la dependencia a tiempo permite acceder a figuras como el asistente personal o la ayuda a domicilio profesionalizada, lo que evita que toda la responsabilidad recaiga sobre hijos, nietos u otros familiares y se pueda mantener el rol familiar. “Lo recomendable es que soliciten entrar en el sistema precisamente para que desde un inicio tengan esos apoyos que hagan que sean lo menos dependientes posible”, insiste Sardón.
La nueva reforma no solo simplifica el papeleo, también blinda el sistema económicamente, asegurando que el Estado asuma el 50% de la financiación, evitando futuros recortes y duplicando la inversión estructural para reducir las listas de espera. Además, los plazos de la administración para resolver las prestaciones se reducen a la mitad, pasarán de seis meses a tres.
El nuevo modelo apuesta por priorizar que la persona viva en su hogar el mayor tiempo posible y permite combinar, por ejemplo, la teleasistencia con un centro de día o con cuidados en el entorno familiar, para evitar el modelo de las macrorresidencias. “Estamos a favor de que las personas puedan vivir en sus entornos domiciliarios, personales y familiares el mayor tiempo posible o, como mínimo, el tiempo que ellos deseen”, resume Sardón, que destaca la importancia de que las personas conozcan que tienen derecho a contar con este tipo de apoyos y puedan mejorar su calidad de vida.
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