Un mar de calor: la temperatura de los océanos marca otro récord y empuja al planeta a una fase “inexplorada”

Raúl Rejón

1 de julio de 2026 19:40 h

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Las aguas del mar nunca han estado tan calientes en junio. El 21 de ese mes, la superficie marina tocó, de manera global, los 20,86ºC, según los servicios de Cambio Climático y de Vigilancia Marina de Copernicus, dos equipos de control independientes. La cifra supone un nuevo récord y podría indicar el camino hacia un terreno inexplorado.

Ese día se superó el anterior pico de temperatura, de 20,83 ºC, que se había establecido en 2023 y que se repitió en 2024. “Se prevé que este récord tenga consecuencias tanto para los patrones meteorológicos como para el clima global y los ecosistemas marinos”, recuerdan los científicos.

“Este nivel de calentamiento sin precedentes del océano extrapolar global para esta época del año, refleja tanto el cambio climático como el inicio de un fenómeno de El Niño”, explican sendos servicios de vigilancia.

El director del servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, advierte de que esta situación tan cálida en los mares “podría indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve a territorio inexplorado”.

Se da la circunstancia de que, este año, se está desarrollando el fenómeno natural de El Niño: una acumulación de agua cálida en el océano Pacífico ecuatorial que influye en los patrones de lluvias y sequías en buena parte del planeta, lo que incrementa el peligro de fenómenos extremos, según ha recordado la Organizacion Meteorológica Mundial. “El Niño va a verter más gasolina al fuego del cambio climático”, ha dicho el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

“Un océano más cálido tiene repercusiones de gran alcance”, resume el aviso de Copernicus. Cuando el agua del mar está tan caliente, aumenta la evaporación al tiempo que la atmósfera se mantiene cálida durante más tiempo. Todo eso se traduce en más energía a disposición de las tormentas. Esta combinación aumenta el riesgo de que, al darse las condiciones necesarias para ellas, las precipitaciones sean más extremas y eleven las posibilidades de inundaciones.

Además, un océano con más temperatura aumenta el nivel del mar, que va subiendo por las zonas costeras, y contribuye a que se funda el hielo marino. Con esas aguas, los ecosistemas quedan alterados: las especies que necesitan aguas más frías deben emigrar o desaparecer y las variedades de los trópicos se expanden.

El investigador del Instituto Español de Oceanografía del CSIC, Carlos García-Soto, explica que “impactos como olas de calor marinas, sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, que tradicionalmente tendían a distribuirse de forma más escalonada en el tiempo y entre regiones, pueden producirse de manera cada vez más simultánea”. En una valoración para el Science Media Center de España, el científico reitera que esta situación “aumenta la presión sobre los ecosistemas y sobre la capacidad de respuesta de nuestras sociedades”.

Con estos datos en la mano y la previsión de que El Niño de este año sea de alta intensidad, Copernicus avanza que es probable que las temperaturas globales alcancen nuevos récords en los próximos meses, tanto en el océano como en la atmósfera superficial.