Dubái, 1 dic (EFE).- La “telaraña ideológica en contra de la energía nuclear se ha ido deshaciendo” en los debates sobre la crisis ambiental y existe en la actualidad un “enorme interés” en desarrollarla ante lo lejos que está el mundo de alcanzar los objetivos climáticos fijados en el Acuerdo de París.
Así lo indicó en una entrevista con EFE, en el marco de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas de Dubái (COP28), el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, quien se mostró muy satisfecho por la evolución positiva que ha tenido lo nuclear en el mundo, una energía “limpia” y la única capaz de garantizar un suministro energético estable para economías avanzadas.
Ese mensaje de que un mundo con cero emisiones contaminantes solo podrá alcanzarse con el uso de energía nuclear es el que Grossi ha venido a presentar ante la COP, una conferencia que “antes era hostil” a esta posibilidad pero que ahora recibe estas propuestas con creciente interés.
“Respecto a la energía nuclear, yo creo que toda esa telaraña ideológica que ha existido se está deshaciendo frente a nuestros ojos. Afortunadamente, hay muchísimo interés en lo nuclear, en las nuevas tecnologías nucleares y en las tradicionales. Cada vez más países tienen nuclear y van a por más. Todo esto está cambiando y en un sentido positivo”, dijo Grossi.
En ese sentido, el diplomático argentino adelantó que la AIEA, así como un grupo de 40 países que poseen y producen energía atómica, mandarán un mensaje en la reunión climática auspiciada por la ONU centrado en que “la energía nuclear es una parte importante para la solución al cambio climático y la inseguridad energética”.
“Nuestra presencia en las cumbres climáticas ha ido creciendo de una manera bastante significativa y este año estos (mensajes) tienen una significación tanto técnica como política para mí muy importante y hasta simbólica. Hasta hace poco tiempo, aún los países que utilizan energía nuclear eran muy reacios a hablar de este tema en las COP, que eran consideradas marcos hostiles”, indicó.
De hecho, también se espera que esta semana en la COP28 varios países usuarios de esta energía anuncien planes para triplicar el aporte nuclear a sus matrices energéticas, un síntoma de que “lo nuclear ha pasado de ser apenas tolerada en el discurso energético” a ser reconocido “por lo que es en realidad”, una herramienta “esencial” para la descarbonización del planeta.
A su juicio, son varios los factores que han conducido a esta situación, el primero y más claro es que “sin energía nuclear es imposible alcanzar los ya elusivos difíciles objetivos de París”.
“Sin nuclear es claramente imposible, y eso es ya el consenso general (...) Cualquiera que está haciendo modelos de evolución energética, lo observa. Vamos a los números, no a la ideología o las preferencias”, subrayó.
Grossi insistió en que la energía nuclear no es en ningún caso enemiga de las renovables, que deben desarrollarse y deben ser el camino a seguir, aunque con la conciencia de que éstas por sí solas no podrán mantener una economía como las de Estados Unidos o las grandes economías europeas.
“Por eso hay que tomar conciencia de que es una vía muy útil, que no debe ser abandonada e incluso debe ser aumentada”, dijo.
Indicó que este cambio de actitud hacia la energía atómica se ha visto potenciado tanto por la crisis energética global como por factores geopolíticos, que se pueden resumir en “la voluntad de algunos países de dejar de depender de ciertos proveedores energéticos y en particular de gas”.
“Han descubierto o redescubierto o revalorizado la enorme autonomía que da la energía nuclear. Tú tienes una planta nuclear, no depende de nadie, tú la prendes y la apagas cuando quieres y la tienes por cien años. Para los decisores energéticos da una enorme capacidad de maniobra”.
Respecto a los riesgos inherentes a la energía atómica, y el miedo que genera a la hora de su expansión, Grossi señaló que lo importante es “minimizar los riesgos” y luego evaluar cuidadosamente.
Y en el caso de la energía nuclear, “la estadística” respecto a los muertos causados por su uso “son menores que los de la eólica”.