ENTREVISTA Meteorólogo
Rubén del Campo, AEMET: “Un cambio en la dirección del viento va a dificultar la extinción de los incendios este sábado”
Mientras sigue el avance del fuego y los incendios de Madrid se unen en uno solo, miles de efectivos trabajan para evitar que este confluya con el de Ávila en un mismo frente común. La batalla contra el fuego se libra sobre el terreno, pero pone sus ojos en las condiciones meteorológicas, determinantes en estos casos. El viento, el calor y la baja humedad son lo contrario a un aliado en la extinción de las llamas y los tres factores están convergiendo en los incendios por los que el Gobierno ha declarado la emergencia nacional.
Así lo detalla en conversación con elDiario.es el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) Rubén del Campo, que explica que este es el motivo por el que este viernes la situación ha sido de “peligro extremo”. Aunque en la zona han bajado las temperaturas con respecto a los días previos, hablamos todavía de registros muy elevados, de más de 30 grados, lo que sumado a una baja humedad relativa y a un viento que “se va a ir intensificando” en las próximas horas —con rachas de entre 30 y 50 kilómetros por hora—, suponen un desafío para el control del fuego.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, advirtió durante la mañana de un “día crítico” y la situación ha obligado ya a desalojar y confinar en sus pueblos a casi 60.000 personas.
La AEMET forma parte de los operativos desplegados y monitoriza en tiempo real la situación desde el Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), a cuyas reuniones también asiste. Sus previsiones son un delicado equilibrio entre variables que no siempre evolucionan al mismo tiempo ni en el mismo sentido: en un incendio forestal, la meterología es un conjunto de piezas que no funcionan por separado, es su combinación la que determina las condiciones.
El giro del viento
En este sentido, los pronósticos de la AEMET apuntan a que el viento dará una tregua durante la noche y la madrugada y, ya el sábado, habrá un descenso de las temperaturas. Sin embargo, explica Del Campo, paralelamente ocurrirá otro de los fenómenos que condicionan mucho el control de las llamas y que pueden modificar su comportamiento de forma súbita: un cambio de dirección. “El viento dificultará la tarea porque además de soplar con rachas fuertes que podrían superar los 60 kilómetros por hora, empezará a soplar del noroeste”, informa el portavoz.
Este aire suele favorecer la propagación del frente y la diseminación de partículas, que pueden originar nuevos focos. Del Campo explica que las rachas fuertes, además, complican la utilización de medios áereos, mientras que el viraje de su dirección “obliga a una reorientación de la lucha contra el fuego y a movimientos de efectivos que estaban en otra zona”. “Mientras se produce el cambio de dirección, en la zona del incendio puede haber una situación 'caótica' y no definida porque en unas áreas puede estar soplando en la nueva dirección pero en otras estar todavía haciéndolo en la antigua, lo que dificulta la gestión durante unas horas”, añade el experto.
Además, en incendios de este tipo, “es probable” que puedan formarse fenómenos como los pirocúmulos, que son nubes que crea el propio fuego debido a que el calor extremo que desprende hace que el aire caliente ascienda deprisa y arrastre humo, cenizas y vapor de agua que se condensarán al enfriarse. Según el portavoz de la AEMET, el sábado es el día con las condiciones “más propensas” para su desarollo.
El domingo es el día señalado por la Agencia como “el más favorable” para facilitar las labores de extinción: aunque puede seguir presentando cambios de dirección, perderá “mucha intensidad” y el calor no será excesivo, lo que dibuja un escenario más propicio. Sin embargo, “la ventana es estrecha”, ilustra Rubén del Campo, porque a partir del lunes suben de nuevo las temperaturas y el peligro de incendios vuelve a colocarse en alto e incluso extremo en los días posteriores.
“Los pronósticos ya anuncian un nuevo episodio cálido la próxima semana, que podría derivar en una nueva ola de calor, y los de las siguientes, con las debidas reservas, siguen anunciando calor”, sostiene el experto, que advierte de que España ya acumula más de 133.000 hectáreas quemadas en lo que va de año, lo que “supera ya el promedio anual de 96.000”.
Una situación atravesada por el cambio climático que, recuerda el portavoz de la AEMET, “sin duda está haciendo más frecuentes” fenómenos meteorológicos que “conducen” a elevar el riesgo. “Las olas de calor son más frecuentes, más intensas, más duraderas y más extensas que hace unas décadas. Este 2026 se está llevando la palma: junio y julio han sido los dos meses más cálidos desde que hay registros”.