Australia ha registrado este viernes más de 92.800 contagios de la COVID-19, en medio de su peor ola desde el inicio de la pandemia debido a la variante ómicron del coronavirus y justo cuando se ha cancelado el visado al tenista Novak Djokovic por entrar en el país sin estar vacunado.
El repunte de casos en el país se produce en medio del espectáculo mediático, legal y político provocado por la cancelación del visado este viernes por segunda vez del número uno del tenis, el serbio Novak Djokovic, por no estar vacunado contra la COVID-19.
“Los australianos han hecho muchos sacrificios durante esta pandemia, y esperan con razón que el resultado de esos sacrificios sea protegido”, dijo el primer ministro de Australia, Scott Morrison.
Así justificó el mandatario la cancelación del visado del tenista por orden del ministro de Inmigración, Alex Hawke, se anulara el visado por motivos sanitarios y del mantenimiento del orden con el fin de defender los intereses públicos.
Djokovic viajó el 5 de enero a Melbourne con una exención médica que le permitía jugar en el Abierto de Australia sin estar vacunado, aunque después las autoridades de Aduanas le cancelaron el visado y lo detuvieron hasta que el lunes un fallo judicial le dio la razón del tenista.
Australia, que aplicó una de los cierres de fronteras y restricciones más duros del mundo para controlar la pandemia, padece su peor rebrote de contagios tras pasar de menos 2.000 diarios en diciembre a una media superior a 100.000 esta semana. Precisamente, Melbourne, la ciudad que acoge el Abierto, sufrió varios confinamientos de hasta 262 días, un récord mundial, hasta que se levantó el último en octubre.
Informa EFE.