Tras varias semanas de descenso de los contagios y del resto de indicadores de la pandemia, este martes Navarra registró un importante repunte de los casos positivos de COVID-19, que acompañado del aumento de la presión hospitalaria, hace que en el Gobierno foral se empiece a temer la inminente llegada de la cuarta ola. Por ello su portavoz y vicepresidente primero, Javier Remírez, ha pedido “prudencia” porque “los datos piden que no podemos relajarnos”. Esta ha sido una de las razones por las que se ha decidido junto con el Ministerio de Sanidad y el resto de comunidades endurecer algo las restricciones durante el puente de San José, que ya han entrado en vigor este miércoles.
Según los datos del Servicio Navarro de Salud, este martes se detectaron en la comunidad foral 100 nuevos contagios de coronavirus, lo que es la cifra más alta desde el 9 de febrero, en plena tercera ola. El incremento de los positivos también ha conllevado un aumento de la positividad, que ya roza el 5% que para la OMS significa que la pandemia está descontrolada. El 4,5% de las 2.231 pruebas de diagnóstico que se realizaron el martes fueron positivas.
Escribe Rodrigo Saiz.