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El colectivo de Arganzuela al que Almeida dejará sin espacio pide al juez que amplíe la cesión porque dan alimentos
El Espacio Vecinal de Arganzuela, conocido como EVA, está agotando todas las posibilidades para impedir que el Ayuntamiento de Madrid les deje sin instalaciones a partir del próximo lunes. Los vecinos que conforman el proyecto, en marcha desde hace cuatro años en un ala del Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi, han pedido a la justicia que paralice la decisión municipal de no renovar la cesión del espacio con medidas cautelares. El recurso presentado se apoya en que el colectivo está prestando “servicios de primera necesidad”, como el reparto de alimentos todos los domingos. EVA funciona desde mayo como una despensa solidaria autoorganizada y atiende a un centenar de familias a la semana.
“En una situación tan excepcional como esta, en la que centenares de familias están sufriendo los estragos de una crisis sanitaria y económica a la que las administraciones no pueden hacer frente en su totalidad, es necesario mantener a la Asociación EVA en el uso del Mercado de Frutas y Verduras para que pueda continuar desempeñando la actividad esencial de alimentar a las familias del distrito de Arganzuela en situación de pobreza extrema”, señala el recurso, que añade a renglón seguido que, si el edificio se devuelve ya al Ayuntamiento, las personas atendidas se quedarían en un limbo “debido a la situación de colapso de los Servicios Sociales madrileños”.
La Junta de Distrito de Arganzuela, gobernada por el PP, comunicó al espacio vecinal que debía devolver las llaves del Mercado el 8 de febrero. En enero, el colectivo solicitó una prórroga de cuatro años del inmueble, de 1.000 metros cuadrados. Era posible por contrato, pero fue denegada sin posibilidad de negociación con el argumento de que está previsto establecer en ese espacio una base de Samur-Protección Civil. En EVA consideran que se trata de una excusa y piensan que sería compatible seguir adelante con la decisión y ejecutar la infraestructura pública porque hay espacio para ambos.
Lo cuenta Sofía Pérez Mendoza.