“Tienen que encontrar una solución”. Así ha ventilado el primer ministro holandés, Mark Rutte, las preguntas sobre las negociaciones del fondo de recuperación ante la crisis económica generada por la pandemia antes de reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
Rutte, primer ministro de un país de 17 millones de habitantes y uno de los más firmes frugales –junto con Dinamarca, Finlandia y Austria–, mantiene dos grandes ejes en la negociación: no comparte el monto puesto por la Comisión Europea sobre la mesa –750.000 millones–, ni su distribución –500.000 en transferencias y 250.000 en préstamos–, y reclama condiciones severas, así como la vuelta lo antes posible al pacto de estabilidad y crecimiento para reducir las ratios de deuda y de déficit.