El primer ministro Holandés, Mark Rutte es el más duro de los autodenominados frugales –Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia–, que siguen enrocados en su bloqueo al fondo de recuperación. Y, además, juegan con el tiempo a pesar de que la Unión Europea suma más de 180.000 fallecidos por el coronavirus y las perspectivas económicas son demoledoras.
Rutte ha insistido en Bruselas en la estricta condicionalidad para el fondo de recuperación, cifrado actualmente en 750.000 millones: “Creemos que es muy importante que los países realicen reformas. Si quieren transferencias en lugar de préstamos, que no nos parece tan buena idea, les decimos que tienen que dar garantías muy sólidas de que se implementarán estas reformas”. ¿Qué reformas?
Informa Andrés Gil, corresponsal en Bruselas.