Más de 3.000 cajas saqueadas: el robo multimillonario en un banco de Alemania del que nadie se dio cuenta

Fin de semana antes de Navidad. Gelsenkirchen, histórica ciudad minera de Alemania. Un grupo de ladrones hace un enorme agujero en la pared de la caja de ahorros Sparkasse, donde cientos de clientes guardan dinero, oro, joyas y otros objetos de enorme valor. Los ladrones rebuscan en las cajas de seguridad y se llevan un botín multimillonario. Operación terminada con éxito

Parece la sinopsis de una película, pero ocurrió de verdad a finales del año pasado en esta ciudad alemana. La policía explicó entonces que los perpetradores accedieron al banco desde un aparcamiento y consiguieron entrar en edificio de una forma muy peculiar: instalaron un taladro industrial y perforaron un agujero de 40 centímetros de ancho en la pared.

Esta conducía a la bóveda del banco, donde se guardaban las cajas de seguridad. En total, los ladrones forzaron alrededor de 3.200 casilleros que contenían dinero y objetos con un valor estimado en 30 millones de euros. Para los clientes afectados, el robo fue una auténtica ruina no solo económica, sino también sentimental; muchos guardaban allí joyas familiares. 

¿Por qué nadie se enteró?

El 27 de diciembre a primera hora de la mañana, los bomberos de Gelsenkirchen y una empresa de seguridad privada recibieron una alerta de incendio del banco, la cual pudo fácilmente ser activada por los ladrones. La policía se trasladó a la caja de ahorros, pero no encontraron nada raro en la primera inspección.

Lo cierto es que los agentes no pudieron entrar en la bóveda porque estaba cerrada. Al no ver ni humo ni olor a fuego, pensaron que se trataba de una falsa alarma y salieron de allí como si nada. No se podían imaginar que los sistemas informáticos del banco acabarían demostrando que los ladrones forzaron la primera de las cajas a las 10:45 horas de aquel mismo día.

El robo no se descubrió hasta dos días más tarde, el 29 de diciembre, cuando se activó otra alarma de incendios. Los bomberos regresaron al banco y se encontraron el pastel. Cientos de miles de objetos repartidos por el suelo y visiblemente destrozados por los ladrones cubrían prácticamente todo el suelo de la bóveda de la Sparkasse. 

“El lugar parece un vertedero”, señaló entonces Herbert Reul, ministro del Interior del estado federado de Renania del Norte-Westfalia. Más de siete semanas después del robo navideño de Gelsenkirchen, los autores continúan en libertad, y las víctimas esperan justicia por todo lo que han perdido.