Un agujero, una llamada y décadas de dudas (o no): Mel's Hole aún deja preguntas sin respuesta
El auricular tembló contra la mano de Mel mientras una luz solitaria seguía encendida al otro lado de la línea. La espera se alargó unos segundos y el silencio aumentó la presión, porque cada respiración parecía acercarlo al momento de contar algo que apenas podía verbalizar.
Cuando la voz del programa respondió, Mel apretó los dedos alrededor del teléfono y empezó a hablar al tiempo que varios papeles cambiaban de posición sobre la mesa. La conversación avanzó entre dudas, interrupciones y frases lanzadas con prisa, de manera que cada detalle obligó a explicar el siguiente. Algunos oyentes permanecieron atentos mientras la historia crecía y los comentarios empezaban a circular incluso antes de terminar la llamada. Cuando la conexión se cortó, la sensación de haber abierto una puerta difícil de cerrar ya recorría la emisión.
Las búsquedas no encontraron el enclave descrito
La leyenda de Mel's Hole alcanzó notoriedad gracias a Coast to Coast AM, el popular programa nocturno sobre fenómenos extraños presentado por Art Bell. Según el relato difundido desde 1997, un hombre llamado Mel Waters aseguró que en una propiedad situada cerca de Ellensburg, en el estado de Washington, existía un agujero cuya profundidad parecía imposible de medir. Aquella intervención radiofónica acabó convirtiéndose en una de las historias más recordadas del espacio.
Las comprobaciones posteriores alimentaron tanto la fama del caso como las dudas sobre su autenticidad. Grupos de aficionados recorrieron zonas próximas a las colinas de Manastash en busca del supuesto pozo, pero encontraron cavidades naturales y antiguos trabajos mineros sin localizar nada que coincidiera con la descripción.
Periodistas que investigaron el asunto tampoco hallaron registros claros de Mel Waters, de sus propiedades o de documentos que confirmaran la existencia del terreno descrito. Esa ausencia de pruebas abrió una división entre creyentes y escépticos que continúa décadas después.
Lo que hizo célebre el relato fue la naturaleza del agujero. Waters afirmó que los habitantes de la zona llevaban generaciones arrojando allí neumáticos, electrodomésticos, basura e incluso animales muertos sin que el hueco llegara a llenarse. También aseguró que intentó medir su profundidad utilizando sedal de pesca y pesos metálicos. Según su versión, llegó a introducir cerca de 24.000 metros de línea sin detectar un fondo, una cifra que convirtió el supuesto pozo en el elemento más llamativo de toda la historia.
Waters siguió rizando el rizo
A medida que las llamadas continuaron, aparecieron nuevos episodios extraños. Waters afirmó que sus perros evitaban acercarse al lugar y que algunos aparatos de radio sufrían interferencias cuando se encontraban cerca. También relató que un vecino habría arrojado allí el cadáver de un perro de caza y que días después volvió a verlo caminando por el bosque con el mismo collar. Otras versiones añadieron voces difíciles de identificar, fragmentos musicales procedentes de épocas pasadas y brújulas incapaces de mantener una dirección estable.
El relato dio otro giro cuando Waters aseguró que varias autoridades habían tomado el control de la zona. En llamadas posteriores explicó que vehículos sin identificar aparecieron cerca de la propiedad y que personal protegido con trajes especiales levantó vallados alrededor del terreno. Según su versión, recibió advertencias para abandonar el lugar y una oferta económica muy elevada a cambio de renunciar a cualquier derecho sobre la parcela. Aquella parte de la historia contribuyó a extender teorías sobre operaciones secretas y encubrimientos oficiales.
Las afirmaciones siguieron creciendo durante los años siguientes. Waters llegó a contar que había viajado a Australia, que regresó más tarde a Estados Unidos y que despertó en San Francisco sin recordar varios días de su vida. También habló de otro agujero localizado con ayuda de una comunidad indígena y describió experimentos cada vez más extravagantes. Entre ellos figuraban cubos de hielo que cambiaban de estado de forma extraña y animales sometidos a pruebas que desafiaban cualquier explicación convencional. Cada nueva llamada añadía elementos más difíciles de verificar que los anteriores.
Los geólogos cuestionaron la viabilidad del supuesto enclave
Las objeciones a la historia fueron numerosas. El United States Geological Survey señaló que una estructura con las dimensiones descritas no podría mantenerse estable desde un punto de vista geológico. A ello se sumó el análisis publicado en Forbes por el divulgador Ethan Siegel, que repasó las condiciones extremas presentes bajo la superficie terrestre. Siegel explicó que las temperaturas, las presiones y otros factores físicos harían inviable una cavidad de ese tipo. I
Incluso Art Bell reconoció en distintas ocasiones que Coast to Coast AM funcionaba principalmente como entretenimiento y que todo había que cogerlo con pinzas. Aun así, la historia sobrevivió porque nunca apareció una prueba definitiva capaz de cerrarla por completo, y el supuesto agujero siguió ocupando un lugar destacado dentro del folclore paranormal estadounidense.
0