El Homo naledi suma un nuevo misterio: los últimos hallazgos solo identifican restos de mujeres
La cueva sudafricana de Rising Star ha vuelto a cambiar el guion de la evolución humana al dejar una ausencia que desconcierta a los investigadores desde el primer análisis. El sistema subterráneo, situado cerca de Johannesburgo, ha reunido restos de al menos 20 individuos de Homo naledi que, tras un estudio reciente, han sido identificados sin rastro del marcador genético masculino en sus dientes. Ese dato ha colocado el yacimiento en el centro de un debate que mezcla biología y comportamiento.
El análisis del esmalte reveló un grupo formado solo por hembras
El nuevo análisis ha confirmado que los esqueletos recuperados en la cámara profunda han carecido del rastro proteico asociado al cromosoma Y, un hallazgo que ha llevado a plantear que todos los individuos analizados podrían ser hembras. Según National Geographic y la revista Cell, el estudio se ha basado en el examen de 23 dientes pertenecientes a esos restos, y en 19 casos la ausencia del marcador se ha podido establecer con seguridad, mientras que el vigésimo mantiene el mismo patrón sin una confirmación completa.
El origen de este conjunto se remonta a 2013, cuando el equipo dirigido por Lee Berger, paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrand, accedió a una cámara a gran profundidad tras recorrer un pasillo estrecho de unos 30 metros. Allí aparecieron cerca de 1.500 fósiles que en un primer momento se interpretaron con el esquema habitual de machos y hembras, algo que ahora queda en duda porque los individuos más grandes, que se atribuían a machos, también encajan en el grupo femenino.
Esa nueva lectura ha abierto una línea de interpretación que apunta a un posible uso funerario diferenciado por sexo, ya que varios investigadores consideran difícil explicar una acumulación así mediante procesos naturales. Katerina Douka, arqueóloga de la Universidad de Viena, explicó que “son resultados muy emocionantes, que apuntan a la importancia cultural, y quizás incluso simbólica, del yacimiento de Rising Star”, una valoración que encaja con la idea de que estos homínidos pudieron actuar de forma organizada tras la muerte.
Las proteínas del esmalte sustituyeron al ADN en la investigación
El método que ha permitido llegar a esta conclusión se apoya en el análisis de proteínas antiguas conservadas en el esmalte dental, una vía que gana terreno cuando el ADN no se conserva en buen estado por el paso del tiempo. Según el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, ese tejido protege fragmentos moleculares durante cientos de miles de años, lo que ha facilitado examinar restos de entre 241.000 y 335.000 años en este caso.
A partir de esas muestras, el equipo dirigido por Palesa Madupe ha buscado dos variantes de la proteína amelogenina, una ligada al cromosoma X y otra al Y, y el resultado ha sido uniforme en todos los dientes analizados porque solo ha aparecido la forma asociada al cromosoma femenino. Madupe reconoció el impacto del resultado al afirmar que “todos nos quedamos sorprendidos”, una reacción que refleja el cambio de perspectiva que ha provocado el estudio en la interpretación del yacimiento.
Varios especialistas plantearon otras explicaciones para el resultado
Sin embargo, no todos los especialistas aceptan de inmediato una lectura cultural de este patrón, ya que existen alternativas biológicas que podrían explicar la ausencia del marcador masculino. Carles Lalueza-Fox, biólogo de la Universidad de Barcelona, ha advertido que la degradación diferencial de los cromosomas podría generar falsos positivos, mientras que Elizabeth Sawchuk, del Cleveland Museum of Natural History, resumió la cautela general al señalar que “es un resultado extraño en una especie que ya era de por sí extraña”.
En esa misma línea, Enrico Cappellini, investigador de la Universidad de Copenhague, ha planteado que una mutación en el gen asociado al cromosoma Y podría haber afectado a toda la población, lo que haría indistinguibles a machos y hembras mediante esta técnica. Aun así, Paul Constantino, biólogo del Saint Michael’s College, insiste en que algún tipo de organización social también podría estar detrás del patrón observado, ya que la ausencia total de machos resulta difícil de explicar solo por azar.
Las proteínas antiguas ampliaron las posibilidades para estudiar fósiles
Más allá del debate sobre el comportamiento del Homo naledi, el estudio ha puesto sobre la mesa el valor de las proteínas antiguas como herramienta para analizar fósiles en contextos donde el ADN no se conserva. Bernard Wood, paleoantropólogo de la Universidad George Washington, destacó que la homogeneidad de los huesos ya apuntaba a un grupo poco diverso, mientras que Beatrice Demarchi, de la Universidad de Turín, subrayó que interpretar estos datos exige prudencia porque el contexto es limitado.
El resultado final deja una pregunta abierta que recorre todo el yacimiento, ya que ninguno de los individuos analizados ha mostrado señales masculinas en los dientes pese a la variedad de edades presentes en la muestra. Esa ausencia obliga a replantear tanto la biología de la especie como su forma de relacionarse con la muerte, mientras nuevas excavaciones en Rising Star buscan restos que puedan completar una historia que aún no encaja del todo.
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