La inteligencia artificial da un paso más y monta un InfoJobs propio para contratar humanos que ejecuten trabajos manuales remunerados

El temor a perder el empleo aparece cada vez que surge una tecnología nueva que automatiza tareas. La inteligencia artificial ha alimentado esa inquietud porque redacta textos, analiza datos y gestiona procesos con rapidez, y eso ha hecho pensar que puede vaciar oficinas enteras.

Sin embargo, la misma IA que muchos ven como amenaza también empieza a generar encargos que antes no existían. Esa paradoja obliga a mirar con detalle cómo se organizan esos nuevos trabajos y qué papel real ocupa la persona en ellos.

Un portal conecta programas automáticos con personas que ejecutan encargos físicos a cambio de criptoactivos

En ese punto entra RentAHuman.ai, una plataforma que permite que agentes de inteligencia artificial contraten personas para realizar tareas físicas y tramiten el pago en criptomonedas una vez completado el encargo. La web actúa como intermediaria entre sistemas automatizados que operan en la nube y gente dispuesta a ejecutar acciones en el mundo real. El resultado es un mercado donde el algoritmo asigna tareas y activa a alguien que está a kilómetros de distancia para que haga lo que el software no puede hacer por sí solo.

Los encargos que circulan en el sitio han llamado la atención por su carácter concreto y, en ocasiones, llamativo. Forbes recoge ejemplos como recoger paquetes, asistir a eventos para verificar presencia, instalar dispositivos o firmar documentos.

Futurism menciona casos en los que se paga por posar con carteles que digan que una IA ha abonado ese gesto, con importes que oscilan entre 1 y 100 dólares. No se trata de contratos estables, sino de intervenciones puntuales que convierten el cuerpo humano en extensión operativa de un sistema digital.

Las cifras también han alimentado el debate. Hasta hace poco, la propia página afirmaba contar con cerca de 392.000 personas registradas como disponibles, mientras otro recuento hablaba de 518.284 perfiles ofreciendo su trabajo. Sin embargo, Gizmodo señaló que solo una parte había conectado su monedero de criptomonedas, requisito imprescindible para cobrar, lo que sugiere que muchos registros responden más a curiosidad que a actividad real. Ese desfase entre usuarios inscritos y usuarios listos para cobrar introduce dudas sobre el alcance efectivo del modelo.

El modelo invierte el esquema de Mechanical Turk y coloca al algoritmo al mando

La idea no surge en el vacío. Forbes recuerda que Amazon lanzó en su día Mechanical Turk, un servicio donde personas resolvían microtareas que las máquinas no podían completar. Allí, no obstante, el control seguía en manos humanas. En el caso actual, el papel se invierte y es el sistema automatizado el que asigna el trabajo y gestiona la operación. Un usuario en Product Hunt, citado por Gizmodo, describió al trabajador como un simple “punto final de API”, una expresión que resume la reducción de la persona a nodo ejecutor dentro de una cadena digital.

Ese encuadre abre cuestiones sobre responsabilidad y condiciones laborales. Si un encargo termina en daño, en invasión de privacidad o en actividad ilegal, surge la pregunta de quién responde por la orden inicial. También aparecen dudas sobre cómo se verifican identidad, consentimiento, seguros o fiscalidad cuando la instrucción nace en un agente automático.

Algunos analistas citados por Forbes apuntan que un mercado coordinado por IA podría ofrecer tareas claras y pagos inmediatos en un entorno laboral inestable. Otros consideran que el modelo resulta “deshumanizante” porque trata a las personas como servicios que un algoritmo activa bajo demanda.

El creador defiende el sistema mientras apenas hay casos públicos de cobro

El funcionamiento interno del servicio refuerza esa imagen de automatización. Según la descripción pública, la persona crea un perfil con habilidades y ubicación, un agente la localiza mediante una interfaz tipo API o Model Context Protocol, asigna la tarea y el pago llega en stablecoins cuando se acredita el trabajo.

Alexander Liteplo, ingeniero vinculado a UMA Protocol y creador del proyecto, explicó en la red social X que “si su agente de IA quiere contratar a una persona para que realice una tarea en la vida real, basta con realizar una llamada al protocolo de contexto de modelo”. Gizmodo reveló además que una de las empresas que usan el sistema está relacionada con el propio Liteplo, lo que añade un componente de autopromoción al experimento.

Hasta ahora, solo se ha identificado públicamente un caso de alguien que asegura haber cobrado. Gizmodo informó de que Pierre Vannier, consejero delegado de una startup, recibió criptomonedas tras revisar archivos solicitados a través del sitio. Ese episodio muestra que el mecanismo puede activarse, aunque también evidencia que el volumen real de trabajo todavía es limitado y que el modelo está en fase temprana.