La Antártida entra en terreno incierto: el hielo se rompe antes y pone contra las cuerdas a tres especies esenciales
Las cifras de animales en peligro no paran de crecer y ya incluyen casos muy conocidos como el tigre, el rinoceronte o los osos polares. Muchos animales están hoy en riesgo real de desaparecer y esa situación no se limita a un lugar concreto, sino que se extiende por distintos ecosistemas del planeta con ejemplos claros en tierra, mar y zonas polares.
La Lista Roja de la IUCN sirve para ordenar esa información y clasifica a cada especie según su riesgo, desde aquellas que apenas presentan amenazas hasta las que se enfrentan a la extinción. Ese sistema se basa en datos de población, evolución en el tiempo y amenazas detectadas, lo que permite seguir cambios de forma objetiva.
En paralelo, el hielo en regiones como la Antártida se está alterando de manera evidente, y ese cambio está afectando directamente a animales que dependen de él para vivir.
El hielo del sur cambia su comportamiento y altera todo el sistema
La IUCN ha reclasificado varias especies antárticas como amenazadas debido a cambios en el hielo marino y la disponibilidad de alimento. Este ajuste refleja un empeoramiento mantenido que ya se ha medido con datos de población y seguimiento a largo plazo.
La organización recoge estos cambios dentro de su Lista Roja, que actúa como referencia global para evaluar el estado de conservación de miles de especies. En este caso, los nuevos datos muestran pérdidas claras en varias poblaciones y apuntan a un deterioro que sigue en marcha.
El hielo marino ha dejado de comportarse como lo hacía durante décadas y ahora se rompe antes y con más frecuencia, lo que altera todo el sistema natural que depende de él. Ese cambio afecta a animales que usan el hielo para criar o descansar, y también modifica la forma en que se distribuyen los recursos en el océano. Cuando el hielo desaparece antes de tiempo, muchas especies pierden el espacio donde completan fases vitales de su ciclo.
El seguimiento de estas variaciones se ha apoyado en imágenes satelitales que permiten observar colonias enteras sin necesidad de desplazarse. Gracias a esas herramientas, los investigadores han detectado descensos de población que antes habrían tardado años en confirmarse. Estos datos permiten comparar periodos y medir pérdidas con bastante precisión, lo que ayuda a entender la velocidad real del cambio.
El krill se desplaza y obliga a recorrer más distancia para alimentarse
El krill ocupa una posición básica en la alimentación de muchas especies antárticas y su desplazamiento altera todo el sistema. Al buscar aguas más frías en mayor profundidad, este pequeño crustáceo deja de estar disponible en zonas donde antes era abundante. Esa falta obliga a otros animales a recorrer más distancia para alimentarse y reduce la cantidad de alimento disponible para sus crías.
La situación en la Antártida ya se había señalado como preocupante por cambios progresivos, pero ahora esos cambios se presentan de forma más brusca. La IUCN ha advertido de que varias especies muestran un deterioro que no se puede ignorar, ya que afecta a un ecosistema completo. El continente funciona como una red donde cada especie depende de otras, y cuando una falla, el resto lo nota.
La organización internacional alerta de un deterioro que ya es evidente
El lobo fino antártico ha pasado a la categoría de en peligro tras perder más del 50% de su población desde 1999, al caer de más de 2.187.000 individuos a unos 944.000 en 2025. Esta caída se relaciona con la falta de alimento y con la menor presencia de krill en zonas habituales.
El elefante marino del sur también ha sido reclasificado como vulnerable tras registrarse brotes de gripe aviar que han causado una mortalidad muy alta en crías, en algunos casos superior al 90%. Estas enfermedades afectan con más intensidad a colonias densas donde el contacto es continuo.
El pingüino emperador ha pasado de casi amenazado a en peligro debido a la pérdida de hielo marino, que resulta imprescindible para la cría. Entre 2009 y 2018 se registró una caída cercana al 10% de la población, lo que supone más de 20.000 adultos menos.
Las proyecciones indican que podría perder hasta la mitad de sus individuos antes de 2080 si no cambian las condiciones actuales. Philip Trathan, del grupo de especialistas en pingüinos de la IUCN, explicó que “el cambio climático causado por la actividad humana representa la mayor amenaza para el pingüino emperador”. Martin Harper, director ejecutivo de BirdLife International, añadió que “el cambio de categoría del pingüino emperador es una advertencia clara de que la crisis de extinción se está acelerando”.
Los avisos científicos piden medidas ante el cambio climático
Estas cifras tienen un alcance que supera a las especies afectadas porque señalan cambios más amplios en el océano Austral y en el clima global. Grethel Aguilar, directora general de la IUCN, afirmó que “estos hallazgos deberían impulsar una acción decidida para afrontar el cambio climático”. Kit Kovacs, del grupo de especialistas en mamíferos marinos, señaló que “es urgente aumentar la recogida de datos sobre focas en la región”.
Estos avisos llegan en un momento en el que distintos países preparan reuniones para decidir cómo gestionar la Antártida y sus recursos, mientras el hielo sigue perdiendo estabilidad y los animales que dependen de él afrontan un entorno cada vez más difícil.