Valencia tenía su propia espada Excalibur: los arqueólogos descubrieron todos sus secretos tras 30 años sin respuestas
Las manos se turnaban sobre el mango de Excalibur y ninguna lograba moverla ni un centímetro. Varias personas probaron a tirar con fuerza de la espada, clavada en la piedra, pero el hierro seguía firme, sin ceder. Algunos cambiaban la postura, otros golpeaban alrededor con herramientas, mientras el arma permanecía en el mismo sitio.
La escena pertenece a las crónicas artúricas, donde distintos hombres intentan sacarla sin éxito. Ese mismo gesto, repetido sin resultado en la leyenda, tuvo su paralelismo en el hallazgo de Valencia, donde la espada permanecía clavada y obligó a investigar su origen durante décadas.
El análisis de 2024 fechó la pieza en el siglo X
La investigación realizada en 2024 ha permitido fechar la espada encontrada en Valencia en el siglo X y confirmar su origen islámico a partir del análisis de los estratos sedimentarios. Ese trabajo, llevado a cabo por el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de València, resolvió una duda que llevaba tres décadas abierta desde su hallazgo en 1994.
La pieza apareció clavada en una fosa llena de sedimentos dentro de una vivienda de época islámica, y su posición vertical fue uno de los detalles que más llamó la atención en el momento del descubrimiento.
La espada mide unos 46 centímetros y está hecha de hierro, con una empuñadura recubierta por placas de bronce que aún se conservan. La hoja presenta una ligera curvatura hacia la punta y pequeñas escotaduras en la zona de agarre que facilitan el uso.
No tiene guarda, es decir, la pieza que separa la hoja del puño, y ese detalle ha sido importante para entender cómo se utilizaba. Por su tamaño y forma, los especialistas consideran que pudo pertenecer a un jinete, que la manejaba desde una posición elevada y necesitaba un arma ligera y manejable.
La espada apareció en una casa de Ciutat Vella
El descubrimiento se produjo en 1994 en una casa situada en la calle Historiador Chabás, en la zona de Ciutat Vella. La vivienda se levantaba en un área ocupada durante siglos por distintas culturas, al norte del antiguo foro romano de Valentia.
La espada apareció clavada en el interior de una fosa rellena con capas de tierra y materiales acumulados con el paso del tiempo. Esa forma de encontrarla llevó a los arqueólogos a bautizarla como Excalibur, por su parecido con la espada de las leyendas artúricas, aunque en ese momento no se conocía su edad real.
Solo existe otra pieza con características similares. Fue encontrada en las excavaciones de Medina Azahara, la ciudad califal que mandó construir Abderramán III cerca de Córdoba. Esa comparación ha servido como referencia para situar el arma dentro de un contexto histórico concreto, ya que ambas comparten rasgos de fabricación y uso. El número reducido de ejemplares hace que cada hallazgo aporte información nueva sobre cómo eran estas armas y quiénes las utilizaban.
Los expertos la relacionaron con un jinete medieval
Durante años, la forma de la hoja generó dudas. Su curvatura recordaba a espadas visigodas, lo que llevó a pensar que podía pertenecer a ese periodo anterior. Sin embargo, el estudio de las capas de sedimento en las que apareció permitió fecharla en el siglo X, dentro de la etapa islámica de la ciudad. Esa datación encaja con el periodo califal andalusí y sitúa la pieza en una fase en la que Valencia era conocida como Balansiya.
Los trabajos que han permitido llegar a esa conclusión forman parte de una investigación más amplia iniciada con la beca de arqueología del Ayuntamiento de València correspondiente a 2023-2024. El arqueólogo José Miguel Osuna, especialista en metales, se ha encargado del análisis de objetos que abarcan desde la época romana hasta la etapa medieval. Gracias a ese estudio detallado, la espada ha podido restaurarse y analizarse con métodos que han permitido fijar su cronología con mayor precisión.
El hallazgo también aporta información sobre una etapa de la ciudad de la que quedan pocos restos materiales. La presencia islámica en Valencia dejó huellas en elementos como la muralla árabe o el Portal de la Valldigna, pero los objetos conservados son escasos.
Aun así, aquella época influyó en aspectos que siguen presentes, como el cultivo del arroz y los cítricos o el uso de sistemas de riego que dieron lugar al Tribunal de las Aguas.
La espada se mostró en una exposición municipal
José Luis Moreno, concejal de acción cultural del Ayuntamiento de València, explicó que “esta espada tiene un diseño único que le otorga un gran valor arqueológico y patrimonial”. También señaló que “gracias a la beca de arqueología convocada por el Ayuntamiento, José Miguel Osuna está realizando un estudio detallado de objetos metálicos y ha salido a la luz un hallazgo excepcional que hemos llamado Excalibur de Roc Chabàs”.
Tras los trabajos de restauración y análisis, la pieza se incorporó a una exposición en el Ayuntamiento de la ciudad. Allí pudo verse junto a otros objetos recuperados en excavaciones, en una muestra que coincidió con el 75 aniversario del servicio municipal de arqueología. La espada permaneció expuesta como parte de ese conjunto, colocada ya fuera de la tierra que durante siglos la mantuvo fija en el mismo punto.