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Sin aulas y sin materiales: los estudiantes de Gaza vuelven a la escuela en medio de la destrucción y la incertidumbre 

Nada Nabil

Franja de Gaza —

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Frente a un pequeño espejo dentro de su diminuta habitación, Yara Abu Qaoud, de 14 años, echa un último vistazo a su ropa antes de salir hacia la escuela. A diferencia de otros estudiantes de todo el mundo, Yara y sus compañeros no llevan un uniforme escolar común. Una devastadora crisis económica y una grave escasez de productos esenciales han impuesto una dura realidad en la que los niños y niñas de Gaza simplemente visten la ropa que pueden encontrar. 

El 19 de septiembre, Yara comenzó su noveno año escolar en Ciudad de Gaza, pero, a diferencia de los niños y niñas que celebran el comienzo de un nuevo curso, Yara se siente profundamente frustrada. Sentada en una sencilla silla de madera, Yara se acomodó junto a otras cuatro niñas alrededor de una pequeña mesa de madera, en un reducido espacio de aprendizaje dentro de la escuela.  

Es una imagen habitual en la Gaza de hoy. Con numerosas escuelas destruidas y la mayoría de las que siguen en pie convertidas en refugios para familias desplazadas, recuperar un espacio para la educación supone abrirse paso dentro de edificios ya abarrotados. Así ocurre en los espacios de aprendizaje habilitados por UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina, donde pequeñas zonas de estos refugios, o tiendas de campaña en el patio, se han acondicionado como aulas improvisadas. Lonas de plástico hacen las veces de paredes, mientras pequeñas mesas y sillas permiten recuperar, en condiciones mínimas, un lugar donde aprender. 

“No me siento cómoda yendo a esta escuela. Las condiciones en las que estudiaremos no son nada cómodas y nos veremos obligados a amontonarnos en pupitres diminutos”, afirma. Al igual que casi medio millón de estudiantes de toda la Franja, Yara regresa a las clases presenciales después de tres años de violencia y desplazamientos, durante los cuales solo pudo acceder de manera esporádica a periodos de educación a distancia por internet. 

Entre octubre de 2023 y noviembre de 2025, Israel ha dañado aproximadamente el 97,5% de los edificios escolares, mientras que las estructuras que sobrevivieron fueron convertidas en centros de acogida para las personas desplazadas. Alrededor de 660.000 estudiantes se han visto privados de su derecho a la educación durante este periodo. 

A pesar del supuesto alto el fuego vigente, los ataques aéreos israelíes continúan, provocando víctimas civiles, entre ellas menores. La violencia persistente ha dejado aterrorizadas a muchas familias ante el comienzo del curso escolar. “Una de las principales razones de mi ansiedad es tener que ir a la escuela sabiendo que la guerra realmente no ha terminado. Podría perder la vida mientras camino hacia la escuela, o incluso mientras estoy sentada en clase”, explica Yara. 

Añade que las pésimas condiciones de vida de la mayoría de los estudiantes, especialmente de quienes viven en tiendas de campaña, hacen que la escasez de agua y de productos de higiene provoque infecciones generalizadas de la piel y de las vías respiratorias, que afectan directamente al entorno escolar. “Imagina tener a unos 50 o 60 estudiantes hacinados en un espacio diminuto, algunos de ellos con varicela, gripe o piojos. El contagio se propaga rápidamente entre nosotros, lo que nos obliga a faltar a clase, ya sea para protegernos de la infección o para recuperarnos si nos contagiamos”. 

Para agravar aún más sus dificultades, Yara no pudo comprar material escolar nuevo para el curso debido a los precios exorbitantes y a la falta de ingresos de su padre. En su lugar, ha optado por recuperar y reutilizar los materiales que le quedaron del año pasado, mientras espera que las organizaciones de ayuda entreguen apoyo a los estudiantes. 

“A pesar de estas duras condiciones, siempre espero que algunas organizaciones puedan ayudarnos a conseguir nuestro material escolar”, afirma. Espera que UNRWA pueda distribuir material escolar entre todos los estudiantes de la Franja.  

El apoyo de la Agencia la ha acompañado de una forma especial en los últimos meses. Yara ha participado en el programa de actividades de verano para menores que UNRWA ha llevado a cabo en Gaza. En ellas, los profesionales de la Agencia han proporcionado apoyo psicosocial y educación de recuperación a los estudiantes. Más de 47.000 niños y niñas participaron en estos campamentos de verano en más de 80 refugios.  

El papel de UNRWA en la educación de Gaza 

La participación de UNRWA se ha extendido mucho más allá de los campamentos de verano. Durante toda la ofensiva, la Agencia ha sido una pieza clave en el aprendizaje de los niños y niñas mediante diversas intervenciones de emergencia. Tras el primer alto el fuego temporal, en enero de 2025, puso en marcha un programa de educación a distancia destinado a llegar a aproximadamente 280.000 estudiantes. 

Sin embargo, a pesar del elevado número de alumnos que se incorporaron a las plataformas en línea, una parte importante de los menores, aquellos que no tenían teléfonos móviles o que vivían en condiciones extremas y dedicaban sus días a recoger agua, buscar leña y encontrar alimentos, siguió excluida del proceso educativo. 

Dado que las escuelas de UNRWA que habían sobrevivido al conflicto albergaban a enormes cantidades de familias desplazadas, la Agencia solo pudo reanudar la enseñanza presencial después de octubre de 2025, cuando amplió su iniciativa de “Regreso al aprendizaje”. Desde entonces, ha establecido más 670 aulas temporales de aprendizaje junto con plataformas en línea, atendiendo a más de 300.000 estudiantes en Gaza durante el curso académico 2025. 

Según Adnan Abu Hasna, portavoz de UNRWA, la Agencia adoptará un modelo híbrido e integrado para el curso académico 2026, combinando la educación a distancia con la asistencia presencial. También explica que el sistema tratará ambas modalidades como un único modelo complementario, y no como alternativas, garantizando que los estudiantes puedan continuar aprendiendo incluso si una de las dos modalidades se ve interrumpida. 

Con el comienzo del curso escolar, UNRWA tiene previsto abrir más aulas de aprendizaje en toda la franja de Gaza, que inicialmente recibirán a unos 72.000 estudiantes, con capacidad para ampliar esa cifra hasta 100.000. Al mismo tiempo, 280.000 estudiantes se beneficiarán de los programas de educación a distancia. Según los planes aprobados, los estudiantes asistirán presencialmente tres días a la semana y recibirán cuatro clases de 45 minutos al día, lo que supone un total de 12 clases semanales. Los equipos de la Agencia continúan preparando espacios de aprendizaje adicionales para acoger a más niños y niñas, pero estos esfuerzos siguen dependiendo de las condiciones de seguridad, la preparación operativa y los recursos disponibles. 

Mientras UNRWA trabaja para construir una realidad mejor para los jóvenes de Gaza, Yara regresa a su habitación al final de su primer día de escuela. Sabe que su camino hacia la educación será cualquier cosa menos fácil en medio de una realidad tan dura, pero se niega a rendirse. “No abandonaremos nuestra educación, por muy difícil que llegue a ser la realidad. La educación es un derecho fundamental de todos los niños y niñas de Gaza y es nuestro principal medio para superar la destrucción y la pobreza que dejó la guerra”, afirma Yara.