A nadie le amarga un dulce, por Europa: los 5 postres más queridos en todo Turquía

Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Turquía juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por siglos de intercambio entre Oriente y Occidente, explica por qué los postres de Turquía ocupan un lugar central en su identidad gastronómica. Entre almíbares, frutos secos y masas finísimas, estos cinco clásicos abren la puerta a un universo donde el dulce no es un cierre, sino una celebración en sí misma.

En este recorrido por la repostería turca asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el baklava, el lokum o el künefe, dulces que han cruzado fronteras sin perder carácter. Turquía puede dividirse por regiones, mares o tradiciones, pero hay algo que la mantiene unida: su forma generosa de entender el postre como acto social.

1. Baklava

El emblema indiscutible de la repostería turca. Capas de masa filo rellenas de pistacho o nuez y bañadas en almíbar. Intenso, crujiente y muy aromático, se sirve en pequeñas porciones y está presente en celebraciones y pastelerías de todo el país.

2. Lokum

Conocido como delicia turca, es un dulce gelatinoso aromatizado con agua de rosas, limón o pistacho. Se presenta en cubos espolvoreados con azúcar glas y suele ofrecerse como gesto de bienvenida junto al café o el té.

3. Künefe

Un postre caliente elaborado con una masa fina similar al kataifi, rellena de queso y bañada en almíbar. Se sirve recién hecho y destaca por el contraste entre el interior fundente y el exterior crujiente.

4. Sütlaç

El arroz con leche a la manera turca. Suave, poco dulce y a menudo gratinado en el horno, es uno de los postres más consumidos en el día a día. Aparece tanto en hogares como en restaurantes tradicionales.

5. Revani

Un bizcocho de sémola empapado en almíbar, aromatizado con limón o naranja. Es un dulce sencillo y muy extendido, habitual en comidas familiares y celebraciones informales.