El río de aguas turquesas que no está en el Caribe: nace en Navarra y solo se visita con reserva
Las aguas turquesas del Nacedero del Urederra se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de Navarra. Este espacio natural, situado en el entorno de la Sierra de Urbasa, recibe cada año miles de visitantes atraídos por un paisaje de pozas cristalinas, pequeñas cascadas y bosques que parecen sacados de otro continente. Sin embargo, para preservar este delicado ecosistema, el acceso está regulado y requiere reserva previa en determinadas épocas del año.
El recorrido atraviesa uno de los enclaves naturales más singulares de la comunidad foral. A lo largo del sendero conviven hayas, olmos, robles, arces y fresnos en un ecosistema que se ha mantenido durante siglos gracias a la abundancia de agua procedente del Parque Natural de Urbasa-Andía.
Tal y como recoge Turismo de Navarra, “las pozas y pequeñas cascadas que te encontrarás por el recorrido recogen las aguas procedentes del Parque Natural de Urbasa-Andía”. Esa combinación entre manantiales, vegetación y formaciones geológicas es la responsable de los característicos tonos azulados y verdosos que han dado fama al lugar.
Una ruta sencilla para descubrir el Urederra
En la misma web explican que la excursión comienza en la localidad de Baquedano, donde arranca un sendero perfectamente señalizado: “tiene 6,2 kilómetros de longitud entre ida y vuelta y 90 metros de desnivel, siendo asequible para todos los públicos. Te llevará entre 2 y 3 horas recorrerlo —con calzado de monte, por supuesto— dependiendo de las paradas que hagas.”
Durante el recorrido aparecen varias bifurcaciones señalizadas y paneles informativos que ayudan a interpretar el entorno. Actualmente, por motivos de conservación ambiental, el acceso al tramo final que conduce directamente al nacimiento del río permanece cerrado.
La normativa del espacio protegido también prohíbe el baño, la acampada y la realización de fuego. El objetivo es minimizar el impacto humano sobre un ecosistema especialmente sensible que ha convertido al Urederra en uno de los grandes tesoros naturales de Navarra.
Miradores, montañas y una ciudad histórica muy cerca
La visita, como cuentan en la web, suele completarse con otros puntos de interés situados en el entorno. Uno de los más destacados es el Mirador de Ubaba, ubicado en la vertiente sur de la Sierra de Urbasa. Desde allí se contempla una “impresionante panorámica sobre el Valle de Améscoa” desde un acantilado que supera los 200 metros de altura.
La propia Sierra de Urbasa constituye otro atractivo por sí misma. Sus más de 21.000 hectáreas de superficie albergan una extensa masa forestal, rutas de senderismo, recorridos para bicicleta de montaña, áreas recreativas y numerosos espacios donde disfrutar de la naturaleza.
0