La ruta de senderismo en València que conecta naturaleza y patrimonio mientras caminas junto al agua
En el interior de la provincia de València, dentro de la comarca de Los Serranos, el municipio de Chelva conserva uno de los itinerarios senderistas más conocidos del interior valenciano. La llamada Ruta del Agua recorre parte del casco histórico del pueblo y se adentra después en el entorno del río Tuéjar, siguiendo un camino que permite observar cómo este recurso natural ha marcado el paisaje y la vida cotidiana de la localidad durante siglos.
El recorrido se ha convertido en una de las propuestas más habituales para quienes visitan esta zona del interior de la Comunitat Valenciana. Se trata de un itinerario circular de unos siete kilómetros que puede completarse en unas dos o tres horas, dependiendo del ritmo del paseo. El trazado está señalizado y cuenta con paneles informativos que permiten conocer los distintos lugares que aparecen a lo largo del trayecto.
La ruta alterna calles del casco histórico con senderos junto al río Tuéjar. El itinerario atraviesa parte del centro de Chelva antes de dirigirse hacia el valle fluvial, donde se pueden recorrer caminos junto al agua, descubrir antiguas infraestructuras hidráulicas y caminar por zonas de vegetación de ribera. De esta forma, el paseo conecta espacios que reflejan la relación histórica entre el municipio y el aprovechamiento del agua.
El río Tuéjar —conocido también como río de Chelva— es uno de los elementos que explican la configuración del territorio. Sus aguas, junto a manantiales y acequias distribuidas por el término municipal, han servido durante siglos para abastecer a la población, regar huertas y alimentar molinos o instalaciones industriales. La Ruta del Agua permite recorrer parte de ese legado mientras se combina la observación de patrimonio con la experiencia del entorno natural.
Un recorrido por la Ruta del Agua de Chelva
La Ruta del Agua comienza en la plaza Mayor de Chelva y se adentra primero en el centro histórico del municipio. Durante los primeros minutos del paseo se recorren calles estrechas y barrios que reflejan el pasado medieval de la localidad, como la antigua judería o el barrio morisco. Este tramo permite observar edificios históricos y plazas que muestran cómo distintas culturas han dejado su huella en la organización urbana del municipio antes de descender hacia el valle del río Tuéjar. El trazado está señalizado en todo momento y cuenta con paneles informativos que facilitan conocer detalles sobre la historia de los barrios y los elementos hidráulicos que se encontrarán más adelante.
A medida que el itinerario se acerca al cauce, la vegetación de ribera comienza a acompañar el recorrido, proporcionando sombra y un entorno tranquilo junto al río. En este tramo se observan acequias, restos de antiguos molinos y otros elementos vinculados al uso tradicional del agua. Uno de los puntos más conocidos es el área recreativa de Molino Puerto, situada junto al río, que dispone de zonas de descanso y es un lugar habitual para tomar un respiro. Desde este espacio también se puede iniciar un tramo más corto del sendero, recorriendo únicamente la ribera del río y disfrutando del entorno fluvial sin completar la ruta completa.
Desde Molino Puerto, el camino continúa hacia La Playeta, un enclave donde el río Tuéjar se estrecha entre paredes rocosas y forma remansos y pequeñas cascadas. Este tramo destaca por su paisaje fluvial y ha sido tradicionalmente utilizado como zona de baño durante los meses más cálidos. El sendero se mantiene próximo al cauce, lo que permite observar con detalle cómo el río ha moldeado la roca y cómo los manantiales cercanos alimentan sus aguas. La Playeta se ha convertido en una de las paradas más populares de la ruta, ofreciendo tanto a visitantes adultos como a niños la posibilidad de descansar junto al agua y disfrutar del entorno natural sin grandes dificultades.
A continuación, el itinerario avanza hacia el Paso de Olinches, un túnel excavado en la roca de más de cien metros de longitud que formaba parte de una conducción hidráulica. A través de esta galería se canalizaba el agua desde la presa de Olinches hasta la Fábrica de la Luz, una central hidroeléctrica construida a comienzos del siglo XX. Tras atravesar el túnel, el recorrido se dirige hacia la presa y la central, donde el sendero continúa junto al río y atraviesa zonas con vestigios del uso histórico del agua. En esta parte también es posible observar miradores naturales que ofrecen vistas del valle del Tuéjar y del entorno que rodea Chelva, combinando patrimonio hidráulico y paisaje fluvial de manera directa.
El tramo final del recorrido asciende de forma progresiva hacia Chelva, conectando de nuevo con los senderos del casco urbano. Desde este último tramo se pueden obtener vistas panorámicas de la localidad y de elementos naturales cercanos, como el Pico del Remedio o las Cuevas del Montecico. El paseo concluye en la plaza Mayor, completando el itinerario circular.
A lo largo de algo más de siete kilómetros, la Ruta del Agua permite recorrer el tramo del río Tuéjar comprendido entre la presa de Olinches y la Fábrica de la Luz, además de atravesar parte del casco histórico. Cada sección refleja cómo el agua ha sido durante siglos un recurso central para Chelva, condicionando su paisaje, su historia y la vida cotidiana de sus habitantes, mientras que la ruta ofrece una combinación de naturaleza y patrimonio accesible para familias y visitantes de todas las edades.