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Dendrímeros... ¿no sabes qué son? ¡pues estamos rodeados!

El vocablo dendrímero proviene del griego, como muchas otras palabras en ciencia y tecnología. Surge de la unión de los términos dendro que significa árbol y méros que significa parte, porción o división. Las primeras estructuras de este tipo fueron sintetizadas en el laboratorio por el químico F. Vögtler en Alemania en el año 1978. Por tanto, este año se cumplen 40 años de investigación en el campo de los dendrímeros. En el primer artículo donde se describía su preparación, estos compuestos se definían como “arborescentes”, lo que ya indicaba su peculiar estructura, aunque no fue hasta principios de los años 80 cuando se acuñó el término dendrímero para definirlas.

Los químicos usualmente nos inspiramos en la naturaleza para crear nuevas entidades y el caso de los dendrímeros no ha sido una excepción. Si miramos a nuestro alrededor, estamos rodeados de estas estructuras dendriméricas de gran belleza, aunque no nos hayamos dado ni cuenta, o no lo relacionemos con los dendrímeros. Estas estructuras las podemos encontrar tanto a nivel macroscópico como microscópico. Como ejemplos podemos citar los árboles y sus raíces, los cristales de hielo, los rayos en las tormentas eléctricas, las conexiones neuronales a través de las dendritas, el complejo entramado de capilares sanguíneos, los bronquiolos en los pulmones dentro del sistema respiratorio, etc. Sabiendo que en la naturaleza todo tiene una justificación, más allá de la belleza que encierran dichas estructuras, la cuestión que surge es, ¿por qué la naturaleza utiliza sistemas tan complejos como son estas estructuras dendríticas?.

La respuesta es simple, este tipo de estructuras dendriméricas permiten optimizar al máximo el espacio para desarrollar una determinada función. Pensemos en el sistema sanguíneo, capaz de transportar oxígeno y de retirar CO2 de forma eficiente en cada una de los más de 37 billones de células de un ser humano. Para llevar a cabo este ímprobo esfuerzo, el sistema sanguíneo dispone de un complejo entramado de ramificaciones de tipo dendrítico que permite abordar este reto de forma excepcional.

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¿Epizoocoria o endozoocoria? He ahí la cuestión

En general, la gente está interesada en los ánades azulones, así como otros patos, sobre todo para alimentarlos en las charcas y estanques locales, observarlos en las reservas naturales o cazarlos. Sin embargo, ni botánicos ni ornitólogos han prestado demasiada atención a su importancia para la dispersión de semillas, centrándose, en cambio, en la relevancia de aves frugívoras se alimentan de frutos como los zorzales y otros pájaros cantores gracias a la endozoocoria.

La zoocoria es el proceso mediante el cual los animales son agentes dispersores de las plantas. El prefijo endo añade el factor de que el movimiento se produce cuando el animal ingiere las semillas o esporas, mientras que epi indicaría que dichos elementos se adhieren a la superficie del dispersor, como plumas, patas o picos. Un artículo nuevo muestra cuán importantes llegan a ser los ánades reales para una gran cantidad de plantas.

La recolección de excrementos de ánades azulones que migran en los humedales húngaros nos permitió recuperar semillas de 22 especies distintas. Dichas semillas habían sobrevivido al paso intestinal y, por ello, certificamos que pueden ser propagadas por endozoocoria como consecuencia de una digestión incompleta. Semillas de ocho especies diferentes han sido germinadas exitosamente en laboratorio, incluyendo a la espiga de agua ( Potamogeton pectinatus) o la castañuela ( Bolboschoenus maritimus).

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Catálisis asimétrica: Una herramienta de la sociedad del bienestar

Una de las características fundamentales de los organismos vivos es que están compuestos por moléculas quirales u ópticamente activas, es decir que producen una rotación en el plano de la luz polarizada. La quiralidad es la propiedad que tienen ciertos compuestos químicos de no ser superponibles con su imagen especular, del mismo modo que ocurre con la mano izquierda y derecha.

En el caso de las moléculas orgánicas, este hecho viene determinado en la mayoría de casos por la geometría tetraédrica del átomo de carbono. La pareja de compuestos en los que uno es imagen especular del otro y no son superponibles se denominan enantiómeros y tienen las mismas propiedades químicas y físicas, a excepción de su respuesta ante la luz polarizada. En los procesos biológicos, ambos enantiómeros son reconocidos de forma diferente. Por ejemplo, el enantiómero (L) del aminoácido asparagina no tiene sabor y sin embargo su enantiómero (D) es dulce.

De hecho, la comunicación molecular en sistemas biológicos procede de esta característica estructural intrínseca y probablemente, la existencia de los organismos vivos solo es posible gracias a un exquisito uso de este fenómeno. En el caso de los fármacos quirales, ambos enantiómeros también suelen presentar efectos diferentes en el organismo, debido al alto grado de reconocimiento quiral de los procesos biológicos. Así, en muchos casos, un enantiómero presenta el efecto deseado y el otro es inactivo como ocurre con el ibuprofeno o incluso perjudicial como ocurrió con el caso de la talidomida.

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¿Qué pueden hacer los radicales libres por los pimientos dulces?

Manuel y Javier esperaban sentados en el embarque del vuelo que les devolvería a su ciudad de origen. Era el último vuelo nocturno y Barajas estaba bastante desangelado. Javier miró con una mueca interrogante a Manuel y le preguntó:

- ¿Nos conocemos no?

- No sé. Lo cierto es que tu cara me suena, pero no caigo.

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La segunda biblioteca americanista más importante de Europa está en Sevilla

La Biblioteca de la EEHA es la segunda más importante en Europa sobre cuestiones americanistas. La historia de esta biblioteca está unida a la del propio centro que se fundó en 1942 en un primer momento como parte de la Universidad de Sevilla. En 1945 se convirtió en centro del CSIC. En esta biblioteca se custodian unos 84.000 títulos que corresponden a más de 100.000 volúmenes, así como unas 2.660 revistas de las cuales siguen estando vivas 334.

Se le suma una importante colección de mapas desde el siglo XIX hasta la actualidad, muchos de ellos de la American Geographical Society. Se trata, pues, de una biblioteca fundamental por lo singular y único de muchos de sus fondos, de hecho, en numerosas ocasiones custodiamos el único ejemplar que aún existe de un libro. La otra característica esencial de la colección de esta biblioteca es la variedad de la misma.

Esta diversidad se debe, en gran medida, a las diferentes vías por las que se ha enriquecido: las donaciones han sido y siguen siendo una constante (durante el año 2017 se han recibido 380 títulos en donaciones), los canjes con instituciones de todo el mundo (49 durante el año 2017) y las compras (más de 540 títulos durante el pasado año). Ambas cuestiones, la unicidad y la variedad han hecho, como hemos indicado, que esta biblioteca sea la segunda en importancia en toda Europa, pero única en muchos de sus fondos.

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La vaca y la gallina: hambre, violencia sexual e indigenismo en la literatura andina

[Habla el criado] los indios quieren que, como la carne ya está medio podridita, les regale su mercé. […]

[Habla el patrón] ¿Que les regale la carne? ¡No estoy loco! Ya mismo hacer cavar un hueco profundo, y entierras al buey. […] ¡Carne de res a los indios! No faltaba otra cosa. Ni el olor. Son como fieras, se acostumbran.

(Jorge Icaza, Huasipungo, 1934)

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So That Men Are Free: ciencias sociales, modernización e indigenismo

Vicos, junio de 2017

Pocos objetivos más loables puede encontrar la ciencia que hacer libre a los hombres y, de paso, a las mujeres. Algo así era el argumento del documental que, con el título So that men are free (Para que los hombres sean libres) se difundía en los cines y televisiones de los Estados Unidos de América en 1963 y que hoy podemos ver en Internet. Incluso podemos leer la  transcripción de lo que se dice en el documental en los archivos de la Universidad de Cornell. En ese mismo archivo digital de esta universidad norteamericana se encuentra una amplia documentación sobre el Proyecto Perú Cornell de antropología aplicada y que se desarrolló en la población de Vicos desde 1952.

Fue un proyecto en el que la antropología, como ciencia aplicada, diseñó y desarrolló un experimento de cambio social como si se tratara de un laboratorio de ingeniería. Este experimento debía de servir como campo de pruebas de las principales tesis de la teoría de la modernización (innovación tecnológica, mejora del capital humano, democratización política, acceso a los mercados) y como escuela de formación de nuevos antropólogos que ejercieran de expertos del cambio social en sociedades atrasadas. Ver el documental antes señalado o revisar parte de la muy copiosa documentación que el proyecto produjo y las polémicas que generó nos informan de unas décadas en las que las ciencias sociales se institucionalizaron como saberes para guiar la historia de las sociedades, evitando las abruptas convulsiones que se habían vivido en la primera mitad del siglo XX.

En junio de 2017 hemos visitado el centro poblado de Vicos, perteneciente al distrito de Marcará, en la provincia de Carhuaz, departamento de Ancash, Perú. Hoy es fácil echar un vistazo aéreo a la zona desde la pantalla del ordenador. Incluso es relativamente fácil llegar al lugar y alojarse en alguno de las casas de turismo “experiencial” que, con la ayuda de algunas ONG, se han instalado en la localidad. En los años cincuenta este acceso también era posible, pero en muy distintas condiciones.

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Huevos durmientes: un viaje a través del tiempo

Eclosión de la Artemia

Frisch, D., Morton, P. K., Chowdhury, P. R., Culver, B. W., Colbourne, J. K., Weider, L. J., & Jeyasingh, P. D. (2014). A millennial‐scale chronicle of evolutionary responses to cultural eutrophication in Daphnia. Ecology letters, 17(3), 360-368.

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Comprender la metástasis de células tumorales

El cáncer es la principal causa de muerte en todo el mundo. La OMS estima que, en 2015, 8,8 millones de personas murieron debido a esta enfermedad. Hoy viven en el mundo más de 32 millones de pacientes con cáncer y la cifra de nuevos casos, que cada año suman más de 14 millones, se incrementará en un 70% en los próximos 20 años. Sin embargo, en la actualidad, y gracias a los logros terapéuticos se pueden eliminar casi todos los tumores sólidos. El cáncer se vuelve mortal principalmente cuando metastatiza. Por ello, entender como las células tumorales se diseminan desde el tumor primario a diferentes órganos ha adquirido una gran relevancia en los últimos años, siendo una prioridad en la investigación oncológica.

La metástasis es un proceso relativamente complejo que se produce a través de una serie de pasos, “la cascada metastática”. En un primer paso, invasión tumoral, las células tumorales rompen los límites naturales del tejido, se adhieren a componentes de la matriz extracelular que lo rodea y degradan dicha matriz. La modificación de esta matriz permite el movimiento de las células tumorales bien hacia cavidades vecinas u órganos adyacentes donde pueden implantarse, o hacia vasos sanguíneos y linfáticos, lo que finalmente favorecerá el paso hacia otros tejidos.

Las matrices extracelulares que rodean y separan los distintos tejidos están compuestas por proteínas como colágeno tipo IV, laminina, entactina, y fibronectina, entre otras. Hasta hace poco se pensaba que las células tumorales utilizaban estas proteínas presentes en el tejido conectivo intersticial y en tejidos colindantes al tumor para migrar. Sin embargo, experimentos recientes en cultivos celulares han demostrado que si bien las lamininas se expresan en los tejidos diana de células metastáticas, en algunos casos también se lo expresan las propias células tumorales, como por ejemplo gliomas, células de cáncer de mama y melanomas malignos. Esto ha llevado a proponer la hipótesis de que una producción endógena y local de lamininas podría contribuir a la diseminación de las células tumorales ya que les permitiría trazar caminos de forma independiente y dirigida.

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Bichos endémicos y viajeros: ciegos, científicos y carretera panamericana

“Los ciegos de Tiltepec”. Así se titulaba un artículo del doctor Ramón Pardo publicado en 1927 en el periódico Mercurio de Oaxaca, México. Hablaba de los habitantes de un pueblo, Tiltepec, formado por 44 casas y ubicado en la Sierra de Ixtlán de Juárez del Estado de Oaxaca.

La primera noticia sobre este “pueblo de ciegos” se había difundido dos años antes por otro periódico, El Universal, desatando la curiosidad general y la de los científicos. Varios médicos, primero el Dr. José E. Larumbe, y después el Dr. Max Weihman y el Dr. Pardo, visitaron el pueblo y realizaron estudios sobre sus habitantes. El Dr. Larumbe los describió como “fantasmas” y las palabras del Dr. Pardo fueron aún más duras: además de ciegos, eran “sucios y andrajosos” y estaban “fuera de toda consideración geográfica y lejos de toda participación histórica”.

Se trataba, según Pardo, de un “rincón dantesco”, de donde huía no solo la civilización, sino “la vida”. De hecho, para este médico, la ceguera era tan solo un indicio de una degeneración orgánica general que estaba conduciendo a la degeneración social. Sucios, tristes, indiferentes a la vida y sin conciencia de nada, moviéndose en las tinieblas, aislados en una geografía extrema y accidentada, los vecinos de Tiltepec eran la representación más despiadada de una miseria material que en la época iba junto con la miseria moral. Pero… ¿cuál era la misteriosa enfermedad que azotaba a esa región?

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