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Irene Quirante

Periodista afincada en el norte de África. Descubriendo la cara menos amable de la frontera Sur desde Melilla Hoy. Escribo sobre inmigración, política, justicia, cultura, economía y sociedad. Y lo que me echen. Lo más bonito de esta profesión es dar voz a los que la necesitan. Ante todo, derechos humanos.

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De las protestas del Rif a Melilla: "Casi no pude ni despedirme de mi familia, tenía que irme"

Moneim llegó a Melilla a finales de mayo, pero su miedo no desapareció al cruzar la frontera. El joven de 20 años cuenta que no le quedó otra opción que huir de Alhucemas. Asegura que la autoridad marroquí le busca por participar y retransmitir en las redes sociales las manifestaciones pacíficas que están teniendo lugar en la zona del Rif, donde la población lleva algo más de ocho meses reclamando derechos básicos como el acceso a la educación, a la sanidad o al mercado laboral. "Lo que queremos es que Alhucemas se desarrolle, que deje de ser un territorio abandonado", mantiene.

No tenía absolutamente nada que perder, sostiene. El joven ha trabajado como marmolista, pero llevaba meses sin tener un empleo estable. "Esta zona está muerta. No hay empleos para nadie", lamenta. Moneim tiene cuatro hermanos y todos son más pequeños que él. Este es uno de los motivos por los que se unió a las manifestaciones, para que sus hermanos tuvieran el futuro que no encontró para él en Alhucemas.

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Obligan a un niño de tres años a separarse de sus padres al llegar a Melilla

"Tengo miedo de que quieran quitarme a mi niño", lamentaba Hizia a las puertas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. No podía contener las lágrimas. La mujer de origen argelino llegó con su pequeño de tres años a la ciudad el pasado 10 de septiembre. Embarazada de dos meses, cruzó la frontera desde Marruecos utilizando un pasaporte falso. Cuando las autoridades vieron que su rostro no coincidía con el de la imagen del documento, nada más pisar el suelo europeo la ingresaron en el calabozo y la separaron del niño, a quien llevaron a un centro asistencial.

Hizia pasó dos días encerrada en dependencias policiales. Al recuperar su libertad, lo primero que hizo fue acudir al centro para recoger al pequeño. Pero no le dejaron llevárselo, ni tampoco verle desde entonces. Según explica el consejero de Bienestar Social de la Ciudad, Daniel Ventura, antes se debía acreditar la relación materno-filial. "Esta mujer dice que el menor es su hijo, pero no aporta ninguna documentación. No podemos arriesgarnos a que el niño desaparezca con alguien que no es su madre", argumentaba el responsable de la Consejería, unos días antes de que este martes las pruebas de ADN confirmaran que, efectivamente, son madre e hijo.

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