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Alonso puentea a Clavijo

Al grito de “yo también quiero buen rollito”, el presidente del Cabildo de Tenerife rompe el convenio de carreteras para apañarse 15 millones para el anillo insular

Hasta la patronal tinerfeña de la Construcción le afea el envite: primero hay que acabar las obras en marcha y luego poner en marcha nuevos proyectos

El Estado se saca de la manga “partidas nuevas” que en realidad provienen del convenio de carreteras, y deja en el aire el remate a una docena de obras

Se abre el melón de las incompatibilidades en el PSOE, y no sólo por Loli Corujo, plenipotenciaria secretaria general de Lanzarote

La Fiscalía de Las Palmas se moviliza en bloque para arropar a la directora general de Justicia (esposa del fiscal jefe) en la apertura del año judicial

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Fernando Clavijo y Carlos Alonso en el acto con los jóvenes./ Europa Press

Fernando Clavijo y Carlos Alonso en un acto./ Europa Press

Carlos Alonso se gobierna solo. No hay más que verlo. Desde que Ricardo Melchior le soltó el testigo de la presidencia del Cabildo de Tenerife, el hombre no deja de dar una nota de color diaria a la vida política canaria. Un día te lo puedes encontrar metiéndole un dedo en un ojo a su forzado socio en la Corporación, el PSOE, al que ha venido colocando en un brete desde que le dio por seguir la doctrina más asentada en ATI de hacerle carantoñas al PP sin dejar de echar alpiste a los socialistas. Pero otros días podemos descubrirlo directamente puenteando al Gobierno de Canarias, es decir, a su compañero de partido y presidente Fernando Clavijo. Lo viene haciendo con algunas cuestiones muy sensibles entre la población tinerfeña, como el grave problema que tiene la isla con la movilidad, asunto que los pobres estadistas (que no los estadistas pobres) terminan siempre resolviendo con más carreteras y no con mejores medios de transporte, que no son necesariamente trenes de alta velocidad, a menudo confundida con el tocino. A lo que íbamos: esta semana hemos descubierto a Carlos Alonso puenteando olímpicamente a Fernando Clavijo en el asunto viario plantándose en Madrid justo el día en que se iba a celebrar la anunciada comisión bilateral Canarias-Estado para el convenio de carreteras. ¿Qué hace un presidente de un Cabildo pidiendo cita en el Ministerio de Fomento el mismo día (anunciado urbi et orbi) en que iba a celebrarse tan determinante reunión? Parece claro, mortificar y romper la unidad de acción, que diría cualquier estratega político. La casualidad quiso que la comisión bilateral fuera suspendida el martes por la orden de la señora ministra, Ana Pastor, de que todo el ministerio se plantara en Cádiz para la inauguración de su segundo puente sobre la bahía, una costosísima obra que empezó por 270 millones de euros y ha terminado costando más de 500. Porque la cosa va de puentes y de puenteo, como pueden colegir fácilmente: si la ministra canceló la comisión bilateral Canarias-Estado sobre el convenio de carreteras, ¿quién recibió a Carlos Alonso este jueves en el Ministerio de Fomento?

 

 

En contra de Fepeco

En unas declaraciones a Radio Club Tenerife ya en el avión que le traía de regreso a la isla, el presidente de su Cabildo se mostró muy satisfecho de la “receptividad de la ministra” y de lo “positiva” que había sido la reunión supuestamente celebrada la mañana de este jueves, sin que quedara en absoluto aclarada la identidad de sus interlocutores. Si es que tuvo interlocutores. A las horas en que Clavijo hacía esas declaraciones, todos los altos cargos del ministerio ya estaban en Cádiz preparándose para el corte de la cinta del puente bautizado como La Pepa. Pero, pongamos que hubo reunión, ¿fue tan intensa como para que se accediera a las peticiones de Carlos Alonso de negociar “un convenio plurianual” con el que financiar esos 300 millones para el último tramo del anillo insular viario de Tenerife? ¿Debe el presidente de un Cabildo saltarse con tanto descaro la estrategia regional de carreteras y plantarse ante el Gobierno de la nación a negociar un acuerdo por su cuenta que quiebra aún más el convenio Canarias-Estado? Porque aún siendo cierto que Tenerife necesita un esfuerzo inversor importante en infraestructuras para resolver los graves problemas de tráfico y de movilidad que padece, el desmarque de una administración isleña que pide por su cuenta para su propia isla no hace otra cosa que debilitar la posición común y, como es el caso, detraer recursos del mismo y escuálido fondo con el único criterio de "pollaboba el último". A ver si alguien en su sano juicio se va a creer a estas alturas que los más de 15 millones concedidos por el Estado para el anillo insular proceden de otra parte que no sean los 94 con los que está dotado el convenio de carreteras para 2016. Son 15 millones que el presidente del Cabildo quiere destinar, al parecer, a expropiaciones para la última fase del anillo sin que se haya terminado la anterior, lo que ya ha hecho saltar nada más y nada menos que a la todopoderosa patronal de la construcción tinerfeña. En un comunicado emitido este jueves al término de su reunión con la consejera de Obras Públicas, Ornella Chacón, Fepeco ha dicho que al margen de seguir reclamando más perras para el convenio, “hay que poner al servicio de los ciudadanos, lo antes posible, los tramos de carreteras que están actualmente en ejecución, en algunos casos con obras muy avanzadas”. Lo que en romance viene a significar que no se debe distraer ni un euro de fondos estatales en nuevos proyectos sin rematar la docena de obras que corren peligro de paralización y de ruina por el capricho de algunos políticos de presentarse ante la gente como el gran peón caminero.

 

Mosqueo en los demás cabildos

Carlos Alonso es de los políticos de Coalición Canaria que hacen mofa y befa de las disidencias dentro del PSOE, su socio a su pesar, al tiempo que se convierte en paradigma de la deslealtad institucional y partidista frente al Gobierno de Canarias, único con competencias en la red de carreteras de interés regional, y su propio partido, Coalición Canaria, al que pertenece Fernando Clavijo, presidente del Gobierno hasta el momento de cerrar esta edición. Con su postura individualista, similar a la criticada (y criticable) pataleta de Gran Canaria de ir por su cuenta a las ferias turísticas, Carlos Alonso está abriendo una peligrosa brecha con los demás cabildos. En Fuerteventura empiezan a sonar tambores de guerra ante la eventualidad de que esa distracción de fondos por las gestiones personales del presidente del Cabildo de Tenerife se traduzca en un nuevo retraso en las obras de La Caldereta o Costa Calma. En La Palma llevan ocho años soportando unas obras interminables en la carretera del Norte, y en Gran Canaria, la cuarta fase de la circunvalación también sufrió los rigores del castigo que el Gobierno de Soria y Rajoy propinó a Canarias con recortes salvajes. Y no le pregunten a Casimiro Curbelo porque está también que trina con el roto que podrían hacerle en La Gomera. Porque si a los 94 millones con los que viene dotados el convenio de carreteras del año que viene detraemos los 27 que se van para la carretera de La Aldea (avalada por pronunciamientos institucionales indiscutibles) y otros 15 para el anillo de Alonso, lo que quedará serán 52 millones, dos menos que los que hubo para todo 2015 y diez menos de los que corresponderían en 2016 si atendiéramos a las anualidades que fijó la comisión bilateral el año pasado para corregir el desfase presupuestario que ya supera los 600 millones de euros. Y el PP diciendo que nos han mandado para acá 40 millones más.

 

Melón de incompatibilidades en el PSOE

Todavía no se habían ajustado los nuevos altos cargos a sus realidades respectivas, algunos de ellos soportando sobre sus espaldas la pesada carga de más de un cargo (y de dos) cuando el Partido Socialista Canario se ve envuelto otra vez en el debate interno de las incompatibilidades. Las sufrieron en el pasado más reciente Aurelio Abreu, que abandonó el Senado para dedicarse en cuerpo y alma al Cabildo de Tenerife; lo hizo Pedro Martín abandonando el Parlamento de Canarias para quedarse con su amada alcaldía de Guía de Isora; o Lola Padrón, renunciando al Puerto de la Cruz a favor de Teobaldo Power. Está a punto de soltar alguno de sus cuatro cargos la alcaldesa de San Bartolomé de Lanzarote, Loli Corujo, que acaba de ser designada presidenta del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento canario, lo que hace que deduzcamos rápidamente que será la alcaldía lo que tenga que abandonar. Pero con la elaboración de las listas para las elecciones generales de diciembre, el melón de las incompatibilidades vuelve a abrirse para casos tan llamativos como Juan Díaz, alcalde de Ingenio y aspirante a una plaza en el Senado; lo mismo que su colega de Granadilla, Jaime González Cejas, o la portavoz socialista en Arico, Olivia Delgado y la concejala portuense Tamara Raya. Si te acaban de elegir alcalde, por poner un ejemplo, por lo que has comprometido a un montón de amigos, compañeros de partido y vecinos, ¿es normal que tres meses después ya quieras mandarte a mudar a una plaza más chachona?

De izq. a derecha: La presidenta del Parlamento de Canarias, Carolina Darias, el presidente del Gobierno regional, Fernando Clavijo y la Delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento. (Foto: Alejandro Ramos).

De izq. a derecha: La presidenta del Parlamento de Canarias, Carolina Darias, el presidente del Gobierno regional, Fernando Clavijo y la Delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento. (Foto: Alejandro Ramos).

Fiscales haciendo piña (colada)

De “sencillo acto” calificó este jueves el fiscal jefe de Canarias, Vicente Garrido, la siempre solemne, protocolaria y decadente apertura del año judicial, ocasión simpar para que los jueces y fiscales de Canarias luzcan sus togas fuera de estrados y se tomen un vino español en la Casa Regental, vivienda oficial del presidente del Tribunal Superior de Justicia. El acto de este año aportó muy pocas novedades respecto a los anteriores, salvo el lógico relevo en las filas reservadas a las autoridades por la elección democrática del nuevo presidente del Gobierno, Fernando Clavijo, y de la presidenta del Parlamento, Carolina Darias, colocados junto a la delegada del Gobierno, María del Carmen Hernández Bento (que repetía un año más), en un punto geométrico cargado de mucho simbolismo, en el centro de la sala, frente al tribunal, de espaldas al resto de los mortales, como si fueran los acusados del juicio general al sistema. No, ni lo sueñen, el sistema siempre sale fortalecido de este tipo de tenidas. En realidad presidían a los que se sentaban detrás, el resto de poderes del Estado y la plebe, avalando con su presencia el círculo imbatible del poder. Tras los discursos de todos los años (estadísticas y petición de más medios para la Justicia, “aunque el Gobierno de Canarias lo hace muy bien, gracias”), copichuela en la Casa Regental, en el corazón de la plaza de Santa Ana. Inusitada y casi mayoritaria presencia de fiscales, particularmente fiscales jóvenes y sobradamente aleccionados para arropar a la mujer del fiscal jefe de Las Palmas, la directora general de Justicia, Lourdes Quesada, que todavía no ha sido destituida por el consejero de Presidencia en la primera apertura del año judicial que ambos celebran juntos. Y a todas estas sin viceconsejero del ramo porque el PSOE no se atreve a plantarle cara a su socio. O vaya usted a saber por qué cuitas orgánicas de esas que producen bochorno. Queda abierto el año judicial canario. ¡Chócala!

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