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Agricultura a vista de dron para conseguir una producción sostenible

Un profesor de la UCLM recibe una Beca Leonardo de la Fundación BBVA por un proyecto que persigue extraer información útil de imágenes obtenidas con estos aparatos

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Miguel Ángel Moreno, ganador de la Beca Leonardo.

Miguel Ángel Moreno, ganador de la Beca Leonardo. UCLM.

Los avances tecnológicos que se están incorporando en la vida cotidiana y laboral permiten minimizar el coste, el tiempo y el trabajo, para obtener iguales o mejores resultados. La agricultura no es ajena a estos avances que, desde la propia Universidad, se estudian para conseguir la eficiencia máxima a la hora de producir. Miguel Ángel Moreno es profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de la Universidad de Castilla-La Mancha y trabaja desde el año 2009 con drones para aplicar la tecnología al campo.

La realidad es que cada vez hay más habitantes en el planeta y todos tienen que alimentarse. De ahí la importancia de producir más sin perder las garantías de calidad para la salud del ser humano. A esto se suma que los recursos son cada vez más excasos. Un ejemplo, muy presente en la región, es el de la falta de agua que pone en riesgo algunos de los cultivos más arraigados ya sea porque no llueve o porque los recursos marchan a otros puntos del país. También fertilizantes, herbicidas, todo eso es muy limitado y, dice Miguel Angel Moreno, si no se aplica de forma correcta no es sostenible a nivel ambiental.

Una de las técnicas que existen a día de hoy en la agricultura moderna es la llamada agricultura de precisión que trata de aplicar exactamente “los insumos necesarios en la localización de la parcela donde necesitan”. En este punto exacto entran los drones. ¿Cómo? Se sobrevuela el terreno toda vez que se captan imágenes detalladas del cultivo. “Lo que hacemos es tener una vista aérea con distintos tipos de sensores, ya sean cámaras RGB, técnicos y multiespectrales para determinar la evolución del cultivo y si tiene algún tipo de deficiencia”. Así se consigue que la parcela deje de ser un todo único, en la que se trabaja su conjunto por igual, para actuar sobre segmentos concreto.

Detectar necesidades para minizar costes

El estudio, que se ha puesto en práctica sobre el terreno, con agricultores, para comprobar la precisión y eficacia de las medidas, completa el dron con tres cámaras incorporadas: las cámara térmicas “nos permiten ver la temperatura del cultivo”, explica Miguel Ángel Moreno. Así, aquella plantas que tienen un déficit de riego transpiran menos y se calientan.

Esa diferencia de temperatura es lo que capta la cámara térmica mostrando al agricultor la existencia de una necesidad de riego en una zona concreta de la parcela.  A ésta se suma la cámara multiespectral que se usa “para ver distintas longitudes de onda del estado del cultivo”. Con la cámara RGB convencional se hace un mosaico de toda la parcela. La información obtenida de las tres se permite saber si hay necesidades de riego, el estado nutricional de la planta y el estado vegetativo general, o lo que es lo mismo, qué necesita el cultivo, cuánto necesita, y dónde lo necesita.

Ahora, tras ocho años de estudio, este profesor de la UCLM ha conseguido una de las Becas Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales destinadas a apoyar directamente proyectos personales de investigadores y creadores culturales en estadios intermedios de su carrera, entre 30 y 45 años, que se caractericen por una producción científica, tecnológica o cultural altamente innovadora.

Gracias a la beca, de la Fundación BBVA, la investigación continuará “ajustando la precisión de las imágenes para trabajar con medidas más precisas”, explica Miguel Ángel Moreno. Le seguirá la “segunda pata del proyecto” establecería modelos estándar de cultivo. “Es decir, una vez que se tiene la imagen, se metería en el modelo de cultivo que mostrará qué recursos exactos necesita la producción que se acaba de sobrevolar y fotografiar”.

Ahorro en agua y fertilizantes

Según los estudios, in situ, realizados en este proyecto, se establece que el ahorro para el agricultor sería de un 20 por ciento en el caso de los fertilizantes y otro 20 por ciento en el caso del agua. “Son los insumos más caros que hay en la agricultura”, explica el profesor de la UCLM. Es posible conocer las cifras porque todos los proyectos son de investigación aplicada en la que van de la mano de agricultores y empresas de servicios agrícolas. Son éstas últimas, dice Moreno, las que se encargarán de dar este servicio a los agricultores para conseguir una producción totalmente sostenible.

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