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Enrique Iglesias luce su físico y su química en Barcelona, doce años después

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Enrique Iglesias luce su físico y su química en Barcelona, doce años después

Enrique Iglesias luce su físico y su química en Barcelona, doce años después

Como dice su canción "Bailando", físico y química es todo lo que Enrique Iglesias necesita para bailar y hacer bailar, tal como ha demostrado hoy en el Palau Sant Jordi, en el primer concierto de la gira europea de Love and Sex Tour, con la que ha vuelto a Barcelona 12 años después de su última visita.

Físico no le falta al hijo de Julio Iglesias, que ha corrido como un atleta por la pasarela del escenario en los temas más bailables y ha puesto ojitos tiernos en las baladas.

"Han pasado muchos años desde la última vez que vine a Barcelona. Creo que tenía 28 años. Vosotros estáis más jóvenes y yo mas viejo", ha bromeado el hijo pródigo, no sin cierta razón, ya que su último disco ha logrado atraer al concierto espectadores muy jóvenes.

Menos razón le ha dado el público cuando ha dicho que ahora está más viejo porque, aunque ya ha cumplido los 39 años, ha aparecido sobre el escenario con gorra de visera, camiseta y aspecto de eterno adolescente.

Cerca de doce mil personas han recibido con los brazos en alto al intérprete, que ha llegado a Barcelona en su mejor momento, después de que su canción "Bailando" haya sido número uno en las listas de 23 países y aquí se haya convertido en la melodía del verano.

El madrileño residente en Estados Unidos ha iniciado el concierto con "I'm freak", "I like how it feels" y "Finally found you ", todas de su último disco.

Esta primera tanda de temas bailables ha acabado con "Bailamos" (no confundir con "Bailando"), un tema de sus inicios, con el que el cantante ha propuesto a los presentes volver a los noventa.

La segunda parte del recital ha transcurrido en el pequeño escenario situado en el centro del recinto, donde ha actuado rodeado de las 12.000 personas que han respondido a su llamada y apoyado por la voz de Descemer Bueno e Índia Martínez.

Dos apoyos muy de agradecer porque Enrique Iglesias tiene mucho físico pero poca voz, carencia que suple dando espectáculo y buscando la empatía con el público.

Como cuando ha relatado su triste marcha de España: "Yo tenía cinco años cuando mis padres se divorciaron -ha relatado-, y a los ocho años me encontré viviendo en Estados Unidos".

"Me acuerdo mucho de las primeras 40 noches. Me acordaba mucho de España y de la gente que había dejado atrás, y hubo una canción que me salvó", ha añadido emocionado, justo antes de empezar a cantar "La chica de ayer" de Nacha Pop.

Pero el momento álgido de concierto no ha sido éste, sino justo después, cuando ha interpretado "Bailando", mientras recorría enloquecido la pasarela, junto a Descemer Bueno y los chicos de Gente de Zona.

Una pasarela a la que el público, principalmente formado por mujeres, ha intentado acercarse, a pesar de la rigidez y la brusquedad de los agentes de seguridad, que querían mantener cierta distancia entre el cantante y sus seguidores.

Una distancia que Enrique Iglesias ha roto en un par de ocasiones para saludar y hacerse fotos con sus chicas, entre las que había algunas ya maduritas que, probablemente, empezaron enamoradas de su padre cuando eran jóvenes y han acabado enamoradas del hijo.

En vista del recibimiento que ha tenido hoy en Barcelona, se puede decir que Enrique Iglesias ya es profeta en su tierra, aunque ha venido a España para actuar en dos conciertos (Barcelona y Madrid), mientras en Estados Unidos acaba de ofrecer 33 conciertos y en Gran Bretaña tiene previstos cinco.

Todo se andará, pero parece que la mezcla de idiomas y estilos de sus dos últimos discos, donde combina el español, el inglés, los ritmos latinos y la música dance, está consiguiendo su objetivo: agradar en todas las culturas.

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