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Princesas, mujeres de carácter que marcaron historia y también dictaron moda

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Princesas, mujeres de carácter que marcaron historia y también dictaron moda

Princesas, mujeres de carácter que marcaron historia y también dictaron moda

Las actuales princesas de la moda se deslizan etéreas sobre pasarelas y alfombras rojas, pero las reales recorren el mundo presidiendo actos oficiales, estrechan manos de altos mandatarios, con diseños a medida, acordes a su rango. Ellas y sus antepasadas han dictado moda, ahora recogida en un cuento.

"La moda es la imagen de un país", ahora y siempre, asegura Cristina Egea, autora de "Historias de moda y princesas" (PUblixed), que reúne a 13 reinas que revolucionaron, con su determinación, la historia de naciones de las que fueron iconos de moda.

Un libro de historia con historias, que tiene distintas lecturas, para niños y adultos, con delicadas ilustraciones, realizadas tal y cómo la autora imagina a las protagonistas, sobre las que ha hecho un estudio durante tres años.

Las mediáticas María Antonieta y Josefina, María de Borgoña, Cristina de Noruega, Leonor de Aquitania o Isabel, la Católica, que preside la portada del libro son algunas de las elegidas.

"Las reinas actuales son conscientes de la trascendencia de su imagen" como representantes de un país, y la "cuidan", explica Egea, igual que en su día hicieron sus antecesoras.

"El diseño es modernidad" y se maneja de una manera "profesional" y "competente", argumenta.

Egea, escritora nobel, diseñadora de novias y ropa infantil, pretende reflejar en su libro la importancia de la moda como vehículo cultural, "un aspecto desconocido", que ha influido en el ser humano y en la sociedad de cada momento, y que ha servido como "elemento transformador e innovador" de cambios históricos.

La elección de las protagonistas no ha sido sencilla, pues la intención de la autora ha sido reunir una época floreciente en el estilo, a través de personajes interesantes en "sí mismos", para dar a conocer un momento histórico "fascinante".

"Mujeres valientes, que lucharon por conseguir lo que se proponían, a pesar de que no fuera fácil".

Es el caso de Hatshepsut, princesa y primera mujer-faraón de Egipto hace 3.500 años, una época en la que una mujer no acaparaba tanto poder. "La elegí por su gran valor personal".

Una elección basada en la determinación de su carácter. Valerosa y gran gobernante, no dudaba en vestirse de hombre en sus apariciones públicas para lograr mayor respeto de sus súbditos.

Sorprende ver cómo la austera Castilla del s.XV está representada por Isabel, la Católica. "Ella tenía muy clara conciencia de que era reina y lo que eso representaba", explica Egea.

"Su religiosidad le hacía vestir de forma sencilla, pero sabía cuándo debía impresionar con su grandeza en la vestimenta en sus apariciones públicas", desvela Egea, pues tenía claro que ella era la imagen del Reino de Castilla y su "sentido de la responsabilidad" le hacía vestir acorde a su rango.

De hecho, una de sus aportaciones a la historia de la moda fue el trenzado castellano con el que aparece en el tocado de la ilustración de portada.

En el libro, la secuencia entre María Antonieta-Josefina refleja cómo las circunstancias históricas pueden llegar a ensalzar y enaltecer el estilo de una persona.

"La Revolución Francesa rompe con el antiguo régimen, pero también con los cánones estéticos que imperaban y que representaba María Antonieta", el universo artificioso y cortesano se sustituye con la presencia de Josefina, que procede de un mundo opuesto, y se convierte en un icono estético.

"Ella fue la expresión del imperio", indica la también ilustradora del libro, que resalta cómo una circunstancia social cambia los cánones de belleza.

La influencia del lujo oriental está representada por Teodora de Bizancio, donde la influencia de la seda en las telas se implementa con la suntuosidad de mármoles y dorados en sus palacios. Una mujer que nunca olvidó su origen humilde y que utilizó su poder para ayudar a las mujeres maltratadas.

Es en Borgoña donde nace el concepto del "lujo en el vestir, del protocolo". A su vez, Flandes era una zona muy rica que producía tapices codiciados y copas y vajillas para las mejores mesas y donde las prendas eran ya un sinónimo de distinción que "lucían con lujosos bordados y joyas sin ningún complejo".

La importancia de las pieles y la impresión que ellas causan se refleja en Cristina de Noruega, "una mujer que acapara muchas leyendas", que llegó a España para casarse con uno de los hermanos de Alfonso X, con uno de los mejores ajuares de la historia y cuyas pieles suscitaron admiración por su calidad y color.

"Las pieles eran muy importantes en la época, no olvidemos que cuando Enrique VIII de Inglaterra se divorció de Catalina se las quiso requisar", recuerda la diseñadora.

"Mi intención no era hacer una enciclopedia de moda", cuenta Egea, quien asegura que más de doscientas princesas se quedaron en el cajón sin ver la luz, no por falta de interés sino por presupuesto.

Un laborioso y delicado trabajo que ha sido posible a través del micromecenazgo, con aportaciones altruistas desde los 15 hasta los mil euros.

"La moda es cultura", concluye Cristina Egea y la historia es la coartada para recordar que el estilo está sujeto a los cambios sociales.

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