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Villar Mir: Soy esclavo de la idea de que todo se puede hacer mejor

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Villar Mir: Soy esclavo de la idea de que todo se puede hacer mejor

Villar Mir: Soy esclavo de la idea de que todo se puede hacer mejor

El empresario y abogado Juan Miguel Villar Mir tiene 85 años pero aún le quedan tareas pendientes, como revitalizar la Fundación Ortega Marañón (FOM). Lo hará, dice en la primera entrevista que concede como presidente de esa institución, desde la idea que le "esclaviza": "todo se puede hacer mejor".

Llegó a la fundación al tiempo que dejaba la presidencia de la constructora OHL, el pasado mes de septiembre, y lo hizo con cinco millones de euros bajo el brazo para enjugar una deuda que roza los cuatro millones y reavivar la institución, empezando por su sede, un palacete centenario en la madrileña calle Fortuny que estará en obras de julio de 2017 a enero de 2019, adelanta en su entrevista con EFE.

Su candidatura como presidente de la FOM provocó "alguna tensión", admite en referencia a que provocó la salida del anterior, Eduardo Serra, y de ocho patronos, más partidarios de solucionar la crisis de la institución vendiendo algunos de sus activos, como unas fincas y un local en el centro de Madrid, que de él.

Los últimos cinco ejercicios, explica Villar Mir, la FOM ha vivido "una etapa movida", con cambios frecuentes en su presidencia -José Varela y Eduardo Serra-, "unidos a la gran crisis económica que en España ha sido especialmente grave por sumarse la financiera y la inmobiliaria y una disminución muy importante de las ayudas públicas a las fundaciones".

"Han sido años de déficit pero el que empieza no lo va a ser porque tenemos organizadas mejoras para que no suceda otra vez. La fundación ya va navegando 'avante todo' y el presupuesto hasta septiembre de 2017 tiene ya un pequeño superávit", avanza.

Parte de los cinco millones que aporta, precisa, proceden de su propia fundación, la Juan Miguel Villar Mir, que destina el 0,7 % de los beneficios de su grupo empresarial a educación, cultura y necesidades sociales.

Los anteriores presidentes, apunta, han hecho labores muy activas y el anterior, Serra, "una muy importante de saneamiento y ordenamiento", sobre la que tratan de asentar las nuevas bases.

No es la primera vez que la institución tiene a un ingeniero de Caminos al frente -Pere Duran Farell y Leopoldo Calvo Sotelo lo eran- pero el madrileño es, además, abogado, doctor, miembro de cuatro reales academias, catedrático de Empresas -"30 años, sin faltar un solo día a clase"-, y máster en Economía y en Empresas.

Desde que fue elegido ha dedicado su tiempo a conocer a fondo la esencia de la fundación, fruto de la fusión, en 2010, de la Ortega y Gasset y la Gregorio Marañón: "Es importantísima, por su tamaño y prestigio, en el mundo y embajadora sustancial de la marca España", presume.

"Su clave -recalca- es la excelencia y ahora tengo la oportunidad de hacer más. Todo lo podemos hacer mejor y yo he sido muy esclavo toda la vida de esa condición", revela.

La fundación "tiene la obligación de investigar" porque es depositaria del "importantísimo legado" de Ortega y Gasset y de Marañón, "dos personajes singulares, empeñados en un liberalismo político y con una profunda preocupación por los aspectos sociales".

Han elaborado un plan de actuación 2017-2021, que deberá aprobar su patronato el próximo mes de enero y que se vertebra en torno a las actividades académicas, el fomento del español y un nuevo centro de investigaciones en Ciencias de la Salud, idea suya, y que dirigirá Antonio López Vega.

El patronato aprobará también los nombramientos de Javier Zamora al frente de las actividades académicas; el de Fernando Rodríguez la Fuente en el Centro del Español; y el de Antonio López Vega en el Centro de Investigación de Ciencias de la Salud Gregorio Marañón.

El plan estratégico para los próximos cinco años descansa en los principios que defendían Ortega y Marañón, es decir la docencia, la investigación, el alumno como centro de la enseñanza y la búsqueda de la excelencia, insiste.

Se siente muy identificado con su espíritu de liberalismo, y él, confiesa, no ha sido nunca "de ningún partido político".

Le pediría a los Reyes Magos que España "siga teniendo un gobierno que permita una correcta administración del área económica, con políticas activas de empleo y tutela de los desempleados y que atienda sus obligaciones, especialmente en el área de la educación y la sanidad".

"El Gobierno está marejando bien en esa estela y parece que será capaz de conseguir pactos que puedan sacarse adelante con la colaboración del resto de fuerzas políticas, especialmente del PSOE", añade.

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