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CRÍTICA

Ruta por PHotoEspaña en la Línea 1 del Metro de Madrid

Una propuesta para acercarse al festival fotográfico con el que visitar un buen puñado de exposiciones en una ruta de unas cuatro o cinco horas

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Varias obras pertenecientes a  'Corpus', de Antoine d'Agata

Varias obras pertenecientes a 'Corpus', de Antoine d'Agata EFE

PHotoEspaña se ha convertido en un evento que combina lo comercial y lo institucional de forma curiosa. Como su nombre indica trata de la fotografía, entendida como se entendía la fotografía artística hasta los años 70 del pasado siglo. Hay un centenar de exposiciones pero, o faltan medios o faltan ganas de correr algún riesgo. No hay fotógrafos digitalizados (es decir, que investiguen las posibilidades de lo digital más allá de usar una cámara que lo sea), ni casi cualquier veleidad de orden conceptual con origen en Düsseldorf (Ruff, Gursky, Höfer, Hütte, Struth...) o Vancouver (Wall, Lum, Graham, Wallace...).

Lo que se va viendo en la bien pensada pero lenta página web de PE son algunos grandes nombres ya reconocidos por las enciclopedias o fotógrafos de ahora que se les parecen mucho. Ya no hay un comisariado general, visto que el evento se ha demostrado casi imposible de comisariar y el único criterio común aparente es este de no sacar los pies del tiesto, a ver si nos pasa algo.

En vista de ello y de que resulta imposible ver casi un centenar de exposiciones, una posibilidad es utilizar como guía algo más físico que el no-criterio, algo como la psicogeográfica Línea 1 del Metropolitano, que une en Madrid Plaza de Castilla y Atocha. No se trata de un recorrido teórico, sino de uno comprobado en la práctica y cuya duración, dándose un poco de prisa, ocupa entre cuatro y cinco horas.

Plaza Castilla - Ríos Rosas

Lo mejor es comenzar por la Plaza de Castilla, un lugar increíblemente comunicado, con tres líneas de Metro, 27 de autobús, Cercanías y, por si faltara algo, con la estación de Chamartín a 500 metros. Antes de coger el Metro y muy cerca de la misma plaza está la Fundación Canal (Mateo Inurria 2) que convoca un concurso fotográfico llamado Abstracciones, pero que abrirá el próximo día 8. Como hoy no se puede hacer esa visita, se entra en el Metro y ya en la Línea 1 se llega hasta la estación de Ríos Rosas. Cerca de ella está la Sala del Canal de Isabel II (Santa Engracia 125), que pertenece a la Comunidad. Este fue el primer depósito elevado de la ciudad (principios del XX) y lleva desde hace años una muy apreciable programación de fotografía española.

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ELISA GONZÁLEZ MIRALLES. WANNABE

Aquí se muestra Un cierto Panorama. Reciente fotografía de autor en España. Son muchos fotógrafos, la mayor parte en la treintena y cuyo nivel es alto. Merece la pena en general, pero es que en particular aquí está lo que se mostrará cómo casi único montaje original en todo el recorrido. Se trata de Wannabe, de Elisa González Miralles. Es una serie de primeros planos de love dolls japonesas, de un realismo impresionante. El tema es que se ha limitado el espacio con uno de esos cierres de lamas de plástico que solemos ver translucidas pero aquí son negro brillante. En esa especie de telón se reflejan las fotos y sobre ellas corre un vídeo muy tenue de un ambiente marino. Esta presentación es única y vale la pena.

Gran Vía

La siguiente estación será Gran Vía. En la misma salida del Metro se encuentra la sede histórica de Telefónica y hoy de su Fundación. En ella se inauguró hace ya casi un mes, pero inscrita en PE, una exposición sobre el centenario de Leica, la primera cámara compacta con película de 24 x 36 mm que se convertiría en estándar mundial hasta la aparición de la fotografía digital.

Esto ocurrió en Alemania en 1914, de modo que la exposición madrileña va un poco atrasada. La muestra está bien, porque durante decenios la Leica era lo mejor que se ofrecía en cámara compacta, además de no hacer ruido y pasó a ser una preferida de los grandes fotógrafos de prensa. De lo cual hay aquí abundantes ejemplos como Cartier Bresson, F.C. Gundlach, Fred Herzog o Robert Capa.

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F.C. Gundlach - Reportage for Nino (1958)

Bajando por esa misma acera de la Gran Vía se llega a Loewe (Gran vía 8), una de las tiendas del fabricante de complementos de lujo más tradicional de Madrid (1846, hoy de LV). Aparte de que para entrar en su pequeña sala de exposiciones se recorre una tienda con un despliegue de calidad manufacturera y unos precios fuera de lo normal, en este lugar han ido teniendo lugar algunas de las mejores exposiciones de PE.

Esta vez le toca el turno a las Metáforas de Minor White (1908-1976). White fue uno de quienes desarrollaron a mediados del siglo XX el legado de Alfred Stieglitz, Edward Weston o Ansel Adams, tres de las figuras más influyentes de la fotografía artística norteamericana. Se trata de un neo-formalismo emparentado con el sonido y el cine en títulos como sus grupos fotográficos Secuencias, colecciones de hasta 100 fotografías sobre un determinado tema. Tiene algo de poético y de trascender lo retratado. Está bien, muy arty y muestra un punto de vista que en gran medida persiste hasta hoy en día.

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METÁFORAS - Minor White

Cruzando dos calles, Gran Vía y Alcalá, se llega a Círculo de Bellas Artes. La institución acoge tres exposiciones del apartado Carta Blanca. La Exaltación Del Ser. Una Mirada Heterodoxa que se extiende a otras localizaciones como Tabacalera, el museo de Romanticismo o el muy cercano CentroCentro Cibeles. Aquí sí existe un comisariado común, el de Alberto García Alix, él mismo uno de los fotógrafos españoles más valorados. Limitándonos a estas tres salas queda claro que si en su propio trabajo García Alix ha mostrado querencias por lo muy denso y saturado en la copia, por la heroína y el sexo como motivos y por lo vagamente S/M en la apariencia, cada uno de sus tres seleccionados cubre uno de esos apartados.

Serían respectivamente Paulo Nozolino con Loaded Shine, sans moralité, Antoine d’Agata con Corpus y Pierre Molinier con Ce fut un homme . Es todo muy intenso y al mismo tiempo parece antiguo. Estas fotos, muy competentes, responden a historias que hace décadas resultaban transgresoras, hoy algo menos.

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Antoine D'Agata

Doblando un par de esquinas y pasando junto al patio exterior del Congreso se llega al museo ICO (Zorrilla 3). En él se expone a Gabriele Basilico (1944-2013), sin lugar a dudas uno de los grandes nombres de PE. En realidad la muestra, llamada Entropía y espacio urbano está dominada por sus impresionantes fotografías de Beirut (1991) a las que acompañan otras series de ambiente urbano.

Está muy bien porque Basilico era un gran fotógrafo, pero se echa dolorosamente en falta una de sus series más impresionantes en esto de lo urbano, los Quartiere Matteotti (1976). En ella Basilico, antes de convertirse en figura internacional y viajera, retrataba uno de los edificios brutalistas (ahora de nuevo en boga) construidos en media Europa durante los años sesenta. Ideados para ser habitados por trabajadores y sin tener a estos mínimamente en cuenta. Basilico intercalaba los exteriores desiertos del hormigón visto e interiores de esos lugares, con parejas de vecinos en su dormitorio, cuarto de estar o comedor, decorados a su gusto.

El contraste entre lo de Fuera, la plasmación de una ideología por las bravas y lo de Dentro transformado por sus habitantes concretos no puede ser más dramático y pone en cuestión decisiones políticas en lo urbanístico y en lo edilicio que constituyen casi una parábola de nuestra sociedad y su progreso.

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'Beirut' (1991) Gabriele Basilico

Sol - Atocha

ICO está cerca de Sol, de modo que es posible retomar allí la Línea 1 y acercarse hasta Atocha, uno de los arrabales medievales de Madrid que en 1941, se supone que por la cosa imperial, cambió su nombre a Carlos V. No importa, la estación de Metro se sigue llamando Atocha. Muy cerca queda el asimismo muy histórico Jardín Botánico al cual también se puede llegar dando un paseo desde el ICO. Es cuesta abajo, no pasará del kilómetro y resulta agradable bajar por San Jerónimo y desembocar en el llamado Salón del Prado, el lugar de paseo y encuentro de todo Madrid durante el siglo XIX.

En el antiguo invernadero del jardín hay dos exposiciones: una de las fotografías realizadas por el clásico Elliot Erwitt (1928) en Cuba y otra de Peter Fraser llamada Matemáticas. La primera, como cabía esperar, es estupenda porque Erwitt es uno de los clásicos de la fotografía de reportaje, uno de los pilares de una visión documental con vocación artística promovida por la agencia Magnum.

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Elliot Erwitt. Cooperage, Cuba, 2015

La segunda resulta muy desconcertante porque son fotografías que están bien pero cuya relación con la Matemática no resulta nada evidente, aunque se invite al espectador a descubrir esas matemáticas. Se comienza tratando de hacerlo en serio y se acaba pensando lo primero que se le ocurre a uno.

Son en color y algo es algo, porque prácticamente todo lo visto hasta el momento era blanco y negro en la tradición de la fotografía artística, una auto-restricción hoy difícilmente comprensible. De nuevo, si las exposiciones están bien, mejor casi el lugar, uno de los más antiguos jardines botánicos de Europa.

Peter Fraiser - Matemáticas

Peter Fraiser - Matemáticas

Este recorrido, que como se indicaba arriba puede hacerse tranquilamente en 4-5 horas, es solo uno de muchos posibles. Hay zonas con cierta concentración de galerías que también son visitables de una tacada, otros lugares un poco más alejados. En esta misma Línea 1 también podríamos hecho etapa en Iglesia y bajar al Museo Sorolla, otra maravilla de lugar y con presencia en PE a través de Sorolla en su paraíso, fotografías familiares del pintor. Ya hemos hablado de CentroCentro, del Museo Romántico que está al lado de la estación de Tribunal, las galerías cercanas a la de Antón Martín... Todo es imprimir la programación e idear un trayecto posible.

En este de la Línea 1 se han visitado nueve exposiciones y lo que se ve es lo que se preveía desde la web de PE: fotografías de alta calidad pero sin mayor afán de aportar algo realmente distinto o una concepción personal que vaya más allá de poéticas o inquietudes tan íntimas que pueden llegar a ser intransferibles.

De hecho, dan ganas de coger de nuevo la Línea 1 y regresar a Ríos Rosas para volver a visitar a los jóvenes del Canal de Isabel II. Allí al menos hay alternativas. Y ya puestos, como tras el trasiego tal vez haga algo de hambre justo enfrente del Canal hay un restaurante con la oferta diaria de una decente paletilla de cordero a 13,50 euros. No es obligatorio, claro, pero recuerda que ver fotografía puede salir bien de precio.

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