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El presidente del grupo Tívoli aboga por un Portugal volcado en el turismo

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El presidente del grupo Tívoli aboga por un Portugal volcado en el turismo

El presidente del grupo Tívoli aboga por un Portugal volcado en el turismo

Los datos positivos registrados por Portugal a nivel turístico en 2013 reflejan una mejoría respecto a los años más duros de la crisis, aunque el país debe volcarse todavía más hacia este sector, donde aún tiene margen para crecer.

Éste es el diagnóstico del presidente de la cadena lusa de hoteles de lujo Tívoli, Alexandre Solleiro, quien en una entrevista a Efe instó a ciudadanos e instituciones públicas a reflexionar sobre el carácter estratégico del turismo para el futuro de Portugal.

Capitales europeas como Londres y París son las referencias para Solleiro ya que, en su opinión, "han comprendido antes que otras" la importancia de centrarse en este sector.

"A nosotros nos falta todavía entenderlo bien", reconoció el máximo responsable de la cadena Tívoli, empresa nacida en 1933, que opera doce hoteles en suelo luso y dos más en Brasil y que es propiedad desde el año 2000 del grupo Espírito Santo, uno de los más importantes y ricos del país.

"El turismo lo es todo, no sólo los hoteles -argumentó-. Los aeropuertos, las carreteras, el transporte público, los museos, los restaurantes...".

Factores todos ellos claves para hacer de Portugal un destino más atractivo aún. Por el momento recibe en torno a doce millones de turistas al año, un número superior al de sus habitantes (10,5) pero todavía por debajo de las cifras que presentan otros países de similar tamaño, como Grecia.

Sin embargo, en opinión de Solleiro, las administraciones públicas y una parte de la sociedad no ven la verdadera relevancia del turismo en su economía.

"Ahora mismo representamos más de un 11 % del PIB nacional y el 10 % de los empleos directos. Las instituciones, los municipios y las personas deben ser conscientes de que el turismo es una de las bases del bienestar de las familias portuguesas", resaltó.

Como ejemplo, cita la céntrica Avenida de Liberdade lisboeta, considerada la "milla de oro" de la capital lusa y en la que no dejan de instalarse tiendas de marcas de lujo como Prada o Louis Vuitton.

"Si no fuera por los turistas brasileños, chinos, estadounidenses o africanos, todos esos comercios estarían cerrados. Y esos ingresos se apuntan al sector comercio, y no al turístico", explicó.

A pesar del optimismo que despiertan los datos de 2013 -que apuntan a un crecimiento del 6 % en el número de turistas extranjeros llegados a Portugal-, Solleiro recordó la caída brusca sufrida durante la crisis.

"Han sido años complicados porque el mercado bajó muchísimo, especialmente el ibérico, que es muy importante para nosotros porque es menos estacional que el de otros países", admitió.

El número de clientes portugueses se redujo entre 2011 y 2013 en un 33 % y el de españoles se contrajo un 20 %, según sus datos.

El "terremoto" de la crisis y el rescate financiero a Portugal acabaron con los planes de expansión del grupo que a principios de 2011 todavía se mostraba esperanzado en ampliar su actividad en Brasil, pero también en otros países europeos como España.

"Con todo lo que ha pasado estos años hemos decidido no invertir más en expansión y concentrarnos en lo que tenemos, para pasar estos momentos difíciles lo mejor posible", asumió Solleiro.

La ocupación media del grupo en Portugal ronda el 60 %, mejor que en campañas anteriores, aunque los precios se mantienen "bajos", en torno a los 115 euros por persona en un hotel de cinco estrellas.

"Lisboa tiene precios muy bajos en comparación con otras ciudades similares, y no hablo de París o Londres, pero sí de Barcelona o Valencia, por ejemplo", argumentó el presidente ejecutivo de Tívoli.

La mejoría ha sido más notable en Brasil, donde los ingresos generados por sus dos establecimientos (en Praia do Forte y Sao Paulo) se incrementaron en un 18 % el último ejercicio.

Con motivo del Mundial de Fútbol, este verano recibirán a las selecciones de Croacia y EEUU, además de servir de "cuartel general" de las delegaciones de la FIFA.

"Brasil tiene todavía un largo recorrido por delante a nivel de infraestructuras y tanto el Mundial como los Juegos Olímpicos son buenas razones para invertir en ese área", pronosticó.

El máximo dirigente del Tívoli consideró que ese país "puede tener años mejores o peores, pero se encuentra inmerso en una tendencia positiva", y restó importancia a la inflación de los precios, debido también a la devaluación del real frente al euro y el dólar.

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