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Las termas romanas de Caracalla, símbolo de devastación de un nuevo "Nabucco"

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Las termas romanas de Caracalla, símbolo de devastación de un nuevo "Nabucco

Las termas romanas de Caracalla, símbolo de devastación de un nuevo "Nabucco

Las termas romanas de Caracalla se convierten en símbolo de devastación en una nueva producción con la que abre la temporada lírica estival el Teatro de la Ópera de Roma y que hoy se representó en esas históricas ruinas.

El drama de Giuseppe Verdi se instala en los restos de las fastuosas termas Antoninas, construidas entre los años 212 y 217 y que ahora forman el imponente decorado de esta nueva versión bajo la dirección musical del estadounidense John Fiore y la escénica del italiano Federico Grazzini.

El "Nabucco" representado ante lo que queda de los fastuosos baños públicos romanos toma en esta versión precisamente las ruinas como "el punto de partida para imaginar el espacio escénico", según explicó Grazzini citado por la ópera romana.

"Las hemos tratado como un símbolo de terror y devastación, pero también de la manificencia del alma humana", continuó el director nacido en Fiesole en 1982 que debutó en su campo con una obra de Jorge Luis Borges, "La casa de Asterión", en el Teatro Puccini de Florencia en 2004.

Nabucco" es un drama lírico en cuatro partes con libreto de Temistocle Solera, inspirado en el Antiguo Testamento y la obra Nabucodonosor de los franceses Francis Cornue y Anicet-Bourgeois.

Universalmente conocida, la ópera contiene una de las piezas más populares del género lírico, el coro de los hebreos "Va, pensiero".

El protagonista, Nabucodonosor, rey de Babilonia, conquista Jerusalén en el año 586 aC, mientras su hija Fenena, enamorada de Ismaele, intenta liberar al pueblo hebreo esclavizado por su padre, enfrentándose a su hermana, la cruel Abigaille, que ambiciona el trono babilonio.

"Nabuco es el jefe de un ejército que destruye, invade y profana el espacio sagrado de los hebreos, un lugar ambiguo hecho de escombros, arcaico y contemporáneo al mismo tiempo", según el director sobre la escena, que aparece como lugar devastado y que sugiere los restos de un búnquer de hormigón.

"Caracalla se convierte en un teatro de conflicto universal, entre los opresores y los oprimidos", resume Grazzini en los comentarios recogidos por la Ópera de Roma.

El nuevo "Nabucco" cuenta con las interpretaciones de Luca Salsi (Nabucco), Antonio Corianò (Ismaele), Vitalij Kowaljow (Zaccaria), Csilla Boross, en el papel de Abigaille y Alisa Kolosovac, como Fenena, entre otros.

Con este espectáculo comienza la rica temporada estival en las termas romanas en su aspecto operístico, ya que tuvo un prólogo el pasado 22 de junio con un "velada Nureyev" que reunió algunas de las piezas más reconocidas del bailarín ruso.

Las termas acogerán posteriormente la reposición de la producción de 2014 de "El barbero de Sevilla", de Gioachino Rossini, ambientada en el mundo musical de Holllywood, y la "Madama Butterfly" de Puccini que obtuvo un importante éxito en 2015 y que llegó a Roma en una versión de los españoles de La Fura del Baus.

Entre los "extras" de la temporada veraniega de Caracalla se cuentan este año los conciertos del pianista chino Lang Lang, del estadounidense Lionel Richie y el canadiense Neil Young y un espectáculo de ballet protagonizado por la estrella italiana Roberto Bolle.

La Ópera de Roma comenzará su nueva temporada el próximo 27 de noviembre con una nueva coproducción -con el Théâtre des Champs-Élysées de París y la Nationale Opera de Amsterdam- de "Tristan und Isolde", de Richard Wagner.

Pero recuperará además "La Traviata" de Verdi que se convirtió en la temporada que acaba de terminar en el mayor éxito en la historia del teatro romano, una producción dirigida por la cineasta estadounidense Sofia Coppola con diseños del modisto italiano Valentino.

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