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La lucidez y perseverancia de Schadeberg

Railowsky muestra una antología de imágenes del autor berlinés, en el marco de PhotOn Festival

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Schaderberg

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La presente edición del festival internacional de fotoperiodismo PhotOn, que ha celebrado su primer lustro de existencia bajo la dirección de Tania Castro, ha brindado a los diletantes de este género periodístico la excelsa ocasión de aproximarse a la figura octogenaria de uno de los fotógrafos ineludibles de la segunda mitad del siglo XX, Jürgen Schadeberg.

Bajo el criterio estilístico del desemejante y singularísimo Juan Pedro Font de Mora, la Librería Railowsky exhibe una antología de imágenes del autor berlinés, que el librero tuvo oportunidad de seleccionar de entre cuantas habitan en un inmenso contenedor de carga afincado en la propiedad valenciana de Barx, en la que Schadeberg reside habitualmente.

Desde una perspectiva cronológica, la muestra compendia seis de las siete décadas de trabajo del autor, partiendo de su primera instantánea, tomada con una rudimentaria cámara en el interior de un refugio antiaéreo berlinés en 1942 -el autor contaba con tan sólo once años de edad-, en la que se observa, curiosamente, una consuetudinaria y sosegada estampa de una de tantas estructuras de protección para la población civil, habituales en Alemania durante el transcurso de la II Guerra Mundial, hasta merodear los albores del siglo XXI mediante la imagen de una guardería en Kliptown, barrio negro de Soweto (Johannesburgo), en 2003.

Sirviéndose del horizonte geográfico, la exposición permite constatar el devenir biográfico de Schadeberg, revelando fotografías de su primer periplo en la Sudáfrica de la década de los cincuenta, habiendo ya instaurado el Partido Nacionalista de François Malan el conspicuo e infausto sistema de segregación racial, apartheid, desde su controvertida victoria electoral en 1947.

De este período destacan algunos retratos de explícito norte estético, junto con escenas callejeras populares y desarticulaciones sociales en sales de plata, amén de la Sudáfrica contemporánea y el mirífico retrato del abogado y líder político Nelson Mandela, observando, introspectivo, a través de los barrotes de la celda en la que permaneció confinado durante diecisiete años, en el penal de Robben Island.

El levantamiento del eximio y universalmente conocido como “Muro de la vergüenza” (Schandmauer), erigido durante el verano de 1961 como frontera estatal entre la extinta RDA y la región de Berlín Oeste, atesora cabida, en dos etapas diversas, mediante algunas peculiares fotografías mundanas y curiosos encuadres de intrascendencia cotidiana en el enclave occidental.

Asimismo, de su ciclo londinense, tras verse obligado a abandonar el país africano a mediados de los sesenta, se muestran algunas obras de una serie -incluyendo su primer contacto con los paisajes del sur de España- que, genéricamente, reporta constancia tanto de las transformaciones sociales del país británico como de su solidificada inquietud por radiografiar atmósferas inequívocamente populares.

Tal y como el propio autor berlinés hubo rubricado durante su ponencia en el Aula Magna de la Universidad de Valencia, merodear la figura de Jürgen Schadeberg supone, ante todo, aproximarse al trabajo de un fotógrafo obsesionado por la idiosincrasia del comportamiento humano -revelador de desequilibrios y contrastes sociales-, provisto permanentemente de la herramienta de trabajo con la que aún prosigue en compañía: la lucidez de la perseverancia.

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