eldiario.es

Menú

Comenzamos

- PUBLICIDAD -

A nadie se le escapa que en el discurso político, cada vez con más asiduidad se utiliza un lenguaje incomprensible, por vacío, para la gente, pleno de tópicos y eufemismos. Las notas de prensa de los gabinetes, transformados en auténticos aparatos de propaganda, se manejan entre la realidad, la exageración, lo conveniente y lo prudente con lo que necesitamos armarnos de una paciencia infinita y por qué no, de un diccionario para conseguir descifrar lo que pretenden comunicarnos.

Cuántas medidas antisociales se han ocultado tras esas encrucijadas, esa forma de comunicar. Buena parte de la desafección ciudadana, en mí opinión, se debe a esta forma de proceder. Aunque que tras todo ello está la clara intencionalidad, de transmitir un mensaje manipulado a los/as ciudadanos/as.

Pero también, por contradictorio que parezca, muchas buenas propuestas se han perdido por ahí, por la forma de comunicar, algo que, como anteriormente he comentado, por vacuo se torna en incomprensible.

Así pues, buena parte del electorado de izquierdas no ha entendido algunas de las cosas que hemos hecho en los últimos años los/as socialistas, acepto la crítica porque algunas de ellas no habrán sido acertadas, pero estoy seguro que tomando un café con muchas de estas personas, ahora desafectas, entenderían e incluso compartirían decisiones que en su momento tomó el PSOE.

Pero como cualquier persona, que se encuentre en su sano juicio, sabe no puedes ir tomándote cafés a diestro y siniestro, no hay estómago que lo aguante. Por eso una buena comunicación se antoja como un elemento fundamental para solucionar estas cosas. Digo todo esto con el atrevimiento de quien no es ni mucho menos un experto en comunicación, pero que sí siente con ímpetu la necesidad de comunicarse con la gente de mi ciudad, de debatir, que no de discutir. Debemos debatir sin esperar llevarnos la razón de nuestro lado, debemos esperar del debate, enriquecernos, crecer y saber más. La política, bajo mi punto de vista, es la herramienta que tenemos los/as trabajadores/as para intentar cambiar las cosas, en siglos anteriores o eras noble o debías levantarte en armas para intentar cambiar las cosas, ahora todo ha mejorado un poco.

Viendo de esta forma la política, creo que los políticos debemos pretender influir en la sociedad para que, bajo nuestra ideología, ésta vaya mejorando, se corrijan errores y todos/as vivamos un poco mejor. Solo eso, ya es mucho.

La acción de la política debe ser tan sencilla como eso, puede parecer demasiado inocente mi punto de vista, pero así creo que debe ser, no debemos atender a aquellos que tienen en su mente pasar a la historia, es muy pretencioso solamente pensar en ello.

Para ello cómo comunicar, de una forma fácil, correcta y comprensible es fundamental, pero qué comunicar es el otro elemento fundamental. La gente tiene problemas muy serios, no está la cosa para tonterías, las diferencias sociales se están agrandando por momentos, la educación, la sanidad y la solidaridad van camino de privatizarse a pasos agigantados y debemos reaccionar como sociedad, pero para que esto ocurra debemos saber qué ocurre. Somos una sociedad que todavía tiene mucho que aprender, la década pasada nos ha enseñado alguna lección, pero no somos una sociedad bien informada como para saber cómo tomar las mejores decisiones. Para ello se pueden hacer muchas cosas por la vía de la publicidad, de la transparencia, pero lo mejor, más seguro y que nos ayudará más a todos es la educación. Cuanta mejor educación tengamos mejores gobiernos tendremos.Así pues, con esta intención, la de ayudar al debate e intentar aportar soluciones, escribiré a partir de hoy en el diario.es edición de la Comunitat Valenciana, desde una perspectiva socialista.

“Si no ponemos la educación en el corazón de la economía, yo no creo en esa economía sin corazón”. Ángel Gabilondo.

 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha