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Se cumplen 100 años de la primera Indy 500

La carrera de este fin de semana, marca el primer siglo de competición en el mítico circuito de Indiana, hogar de la competición en los Estados Unidos.

Celebración con leche en lugar de champán, tres millones por coche en lugar de 125 y afición desbordante, caracterizan a la fórmula 1 americana.

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100 años de la primera Indy 500

100 años de la primera Indy 500

Cuando uno se deja caer en el centro de visitantes del circuito de Indianápolis un día cualquiera entre semana, una música de vestíbulo resuena por la megafonía del aparcamiento. Al fondo, un edificio color claro, destila cierto toque de nostalgia como si de puertas para adentro fueran a servirte un gran batido coronado con una guinda. Y la sensación se constata cuando el visitante se da cuenta de que el pequeño museo está atendido por jubilados muy talludos, y que el microbús que renquea sobre el asfalto de la pista, está conducido por un nonagenario.

Centro de recepcion de visitantes y Museo de la Fama de Indianápolis.

Centro de recepcion de visitantes y Museo de la Fama de Indianápolis.

Claro que si de alguna forma conectas este fin de semana con la carrera, bien por satélite o de alguna plataforma online, pensarás que lo que te hemos relatado más arriba es una mentira monumental. Para ponerte en perspectiva, en óvalo tiene capacidad para 400.000 espectadores: toda la población de Bilbao, sentando cómodamente a más de la mitad. Alrededor de la pista se congregarán fácilmente otro medio millón de individuos de todo pelo (familias, motards, red necks, wasps, indianos de campo), y acamparán con una miríada de motorhomes en la que sin excepción, se cocinará barbacoa.

Por comparación con la Fórmula 1, pensarías que los presupuestos multiplican a los de aquí y que a más pasta, más espectáculo: error. En esta guía vista en Jalopnik, queda patente una realidad que a trazo grueso, viene a decir que corren más y cuestan menos. Y además, son más vistosos, hacen más ruido y por todo ello, hacen legión en más cantidad que cualquier carrera de la órbita de Ecclestone.

Por último y para que no tengas excusa para tirar más del hilo sobre esta prueba centenaria: ¿Sabías que no se bebe champán para celebrar la victoria, sino leche? Inspirada por la costumbre del multicampeón local Louis Meyer, de jincarse un frasco de leche fresquita, los productores locales de leche vieron una oportunidad de oro para promocionar su producto. Y básicamente desde entonces y salvo contadas (y pitadas) excepciones, el campeón levanta una gran botella de leche fresca con contenido de grasa a elegir: entera, desnatada o con un 2% de grasa. Y que Dios bendiga a América :)

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