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El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (II)

En esta segunda parte, una obra extraordinaria. Aunque ella haya sido una criminal..., visión novedosa y revulsiva en torno a un hecho histórico: la Liberación de París en 1944, después de la ocupación nazi. Y por una vez, los nazis no son los malos.

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Definitivamente, las obras más rotundas de Périot son dos cortometrajes que giran en torno a hechos históricos del pasado siglo. Hechos espantosos o conmovedores, pero en cualquier caso llenos de matices, y con una elaboración formal decididamente portentosa.

El primero de ellos ofrece una mirada insólita sobre el, en principio, glorioso día de la Liberación de París en agosto de 1944, tras años de ocupación por parte de los nazis: Eût-elle été criminelle..., o sea, Aunque ella haya sido una criminal... Pero, antes de empezar a hablar, veámoslo:

Eût-elle été criminelle... / Even If She Had Been A Criminal... (2006) from Jean-Gabriel Périot on Vimeo.

Después de una primera parte que recorre a velocidad de vértigo la historia de París durante la Segunda Guerra Mundial, llegamos al día de la Liberación, que siempre nos había sido presentada como una jornada memorable para el triunfo de la libertad y la democracia. Pero Périot, nada sospechoso de simpatía hacia el nazismo, muestra su cara oscura: la prepotencia, la impunidad, la extrema agresividad de los vencedores hacia mujeres sospechosas de haber tenido trato con oficiales nazis.

Las imágenes que recopila Périot ofrecen una visión bastante terrible no de la Liberación de París, sino, una vez más, de la condición humana y su compulsión agresiva.

Al humillar a estas mujeres, rasurarlas, abofetearlas y exponerlas al escarnio general, vienen a nuestra memoria las imágenes del trato inhumano de los judíos por parte de los nazis. Con este acto brutal, los aliados demuestran que la barbarie no es patrimonio exclusivo del fascismo. En cuanto a los abanderados de la democracia se les da oportunidad, no dudan en reproducir los mismos comportamientos humillantes que emplearon sus verdugos nazis. Puede que no lleguen a los extremos a los que llegaron estos, pero lo que vemos no deja de inspirarnos repugnancia.

Y. una vez más, hay que reseñar la fabulosa armonía entre imágenes y música, con un empleo simplemente ejemplar de los materiales de archivo y de la célebre Marseillaise.

Los materiales de archivo. No es la primera vez que se concentra la narración de un hecho histórico que dura años, o décadas, en un montaje vertiginoso de imágenes, pero nunca, o casi nunca, se ha realizado de manera tan brillante.

Comenzando por la disposición de las imágenes: después de un inicio que deja claro que la historia va a girar en torno a la grandeur francesa, Eût-elle... equilibra a la perfección los planos que muestran el ascenso nazi, el estallido de la guerra, batallas y bombardeos, el Desembarco de Normandía y la Liberación de París, con un sentido del ritmo y de la progresión dramática que hace que parezca fácil lo muy difícil.

En la segunda parte, centrada en la Liberación, aparece un sorprendente artilugio narrativo. Périot muestra imágenes triunfales de la Liberación, pero esas imágenes son sólo fragmentos de la imagen completa. De este modo, Périot da a entender que las imágenes triunfales sólo son visiones parciales de un hecho histórico, la Liberación, en las que únicamente se muestra la parte más complaciente de la misma. Imágenes como la de un hombre de media barba que sonríe al espectador, unos parisinos haciendo la V de la Victoria, o este señor tan jubiloso:


De repente, la súbita aparición de una mujer con el cráneo rasurado, abofeteada con saña para gran satisfacción de la multitud, resulta estremecedora. Y a partir de ahí, Périot muestra las imágenes completas: el hombre de media barba sonríe junto a una mujer a la que están afeitando el pelo al cero, los parisinos que hacen la V de Victoria van detrás de otra mujer que tiene la cruz gamada pintarrajeada en su frente... En cuanto a la imagen del señor jubiloso, recordemos el plano completo en que aparecía...

Para terminar de leer el artículo, accede a nuestra revista Cortosfera.es.

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