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EXTREMADURA

Un proyecto de investigación agraria busca encinas y alcornoques resistentes a la seca

Se trata de una plantación experimental para hacer frente a una de las mayores amenazas de la dehesa

Más de un millar de árboles serán plantados en una fina de Malpartida de Plasencia

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Dehesa de Extremadura / @birdextremadura

Dehesa de Extremadura / @birdextremadura

Alrededor de 1.200 ejemplares de encinas y alcornoques serán plantados en una finca de Malpartida de Plasencia, en el marco de un proyecto de investigación agraria dirigido a combatir la denominada "seca", hongo microscópico que provoca la pudrición de las raíces de estos árboles.

Se trata de una plantación experimental de encinas y alcornoques resistentes a la seca, uno de los principales peligros que desde hace unos años amenaza la dehesa, el recurso natural de mayor importancia en Cáceres, no sólo por su gran valor medioambiental sino también por ser sustento de su importante industria ganadera.

La parcela, de 1,2 hectáreas de extensión, se sitúa en una zona que registra una fuerte incidencia de este hongo, llamado fitóftora, lo que permitirá testar la resistencia de los nuevos ejemplares, han informado hoy fuentes de la Diputación Provincial de Cáceres.

La institución provincial, que cede los terrenos, se suma así a un proyecto de I+D+i cofinanciado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y el Grupo Tragsa, entidad que llevará a cabo la plantación experimental.

El estudio

Para obtener estas encinas resistentes, Tragsa, en colaboración con el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), hizo un estudio previo en el que, a través de un proceso de teledetección, localizó árboles que habían sobrevivido a la enfermedad en las zonas de más alta mortandad.

De entre ellos, se recogieron las bellotas de los más resistentes -los que habían dado más fruto- y se trasladaron a las instalaciones con las que cuenta el Grupo Tragsa en Ourense (Galicia).

Allí, y en colaboración con el Centro Universitario de Plasencia, un equipo de expertos en técnicas de vanguardia para la mejora de especies forestales sembró las bellotas y dividió los ejemplares en dos grupos.

Uno de ellos sería sometido a fuertes pruebas de estrés -sequía, inundación y exposición al hongo de la seca- mientras que el segundo grupo es el destinado a ponerse de nuevo a prueba en las parcelas infectadas en Cáceres.

Tan solo los árboles más resistentes serán capaces de sobrevivir a estos experimentos y sus descendientes podrán ser utilizados para repoblaciones en la dehesa, ya que estos serán más tolerantes a la temida seca, han añadido las mismas fuentes. 

 

 

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