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Nicolas Sarkozy queda fuera de la lucha por ser el futuro presidente de Francia

El expresidente queda eliminado en la primera ronda de las primarias de Los Republicanos ante la victoria de Fillon y el segundo puesto de Juppé

La segunda vuelta se disputará entre Fillon, que consolida su vertiginoso ascenso del último mes con el 44,1% de los votos; y Juppé, que consigue el 28,6%

Sarkozy apoya para la segunda vuelta a su exprimer ministro Fillon, con un programa económico más liberal que el del también exprimer ministro Juppé

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Nicolas Sarkozy, expresidente de Francia. EFE

Nicolas Sarkozy ha quedado fuera de la lucha por la candidatura de Los Republicanos franceses para las elecciones presidenciales de 2017. En la primera vuelta de las primarias celebrada este domingo, el expresidente ha quedado tercero en las votaciones con el 20,6% de los votos según los datos provisionales, por detrás de François Fillon, que ha sorprendido con un amplísimo 44,1%; y Alain Juppé, quien ha logrado el 28,6% de los apoyos.

Sarkozy ha aceptado su derrota y, en una comparecencia realizada tras conocer los resultados, ha afirmado que respetará " la voluntad de los electores de haber elegido para el futuro a otros candidatos". Asimismo, el exjefe del Estado ha mostrado su apoyo al candidato que ha ganado esta primera ronda, François Fillon.

La participación en el proceso ha sido alta. Han acudido a votar alrededor de 4 millones de ciudadanos. Por primera vez, el candidato del principal partido de centroderecha –antes llamado UMP– se elige mediante unas primarias abiertas en las que puede votar cualquiera que pague dos euros y declare compartir "los valores de la derecha y del centro". En 2011, el Partido Socialista movilizó en un proceso similar a 2,66 millones de votantes.

La segunda vuelta se disputará el próximo domingo entre los dos candidatos que han obtenido más votos. "Llevo conmigo a los electores de la derecha y del centro que quieren la victoria de sus valores. Mi convicción es que nada puede parar a una nación que se levanta por su orgullo", ha proclamado el gran vencedor de la noche, François Fillon, que también ha tenido palabras de conciliación para los otros candidatos: "La derrota no debe humillar a nadie, porque vamos a necesitar a todo el mundo".

Alain Juppé, que ha quedado 15 puntos por detrás de Fillon, ha decidido no tirar la toalla ante la victoria arrasadora de su rival. "He decidido continuar el combate por todos aquellos que creen en mí, por mis convicciones, por la idea que yo tengo de Francia", ha dicho el candidato, que fue primer ministro bajo la presidencia de Jacques Chirac y cuya campaña ha transmitido el mensaje más moderado.

François Fillon, un fan de Margaret Thatcher

El ganador de la primera vuelta ha consolidado un ascenso vertiginoso en el último mes. En octubre, la encuesta de Le Monde le otorgaba un 12% de intención de voto, a una distancia que parecía inalcanzable del 30% de Sarkozy y el 41% de Juppé. Este jueves, ese mismo sondeo le daba una subida de diez puntos, hasta el 22%. Un día después, tras el último debate antes de la primera vuelta, la misma encuesta le concedía una fulgurante subida hasta el 30%. Esto lo colocaba en el primer puesto por escaso margen: Juppé y Sarkozy le seguían empatados en el 29% de intención de voto.

Fillon ha ocupado el cargo de primer ministro al igual que Juppé. Fue durante la presidencia de Nicolas Sarkozy, entre 2007 y 2012, pero poco queda ahora de su estrecha colaboración con el expresidente. Durante la campaña de las primarias se ha mostrado implacable contra él y ha lanzado mensajes contra la sombra de corrupción que le persigue. "No debería permitirse que se presenten aquellos que no respetan las leyes de la república. No tiene sentido hablar de autoridad cuando uno mismo no es intachable", dijo este verano en alusión a Sarkozy.

François Fillon es un abanderado del liberalismo económico y un apasionado de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher. Una de sus propuestas centrales es reducir un 10% el número de funcionarios del Estado y compensarlo con un aumento de su jornada laboral para que pasen de las 35 actuales a las 39 horas semanales. No es igual de liberal en las cuestiones sociales: de los tres candidatos principales para la primera vuelta, es el único que quiere limitar la adopción de niños por parejas del mismo sexo, aunque sin dar marcha atrás a su derecho al matrimonio.

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