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REGIÓN DE MURCIA

Del cinismo liberal a la Consejería dadivosa

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Entre la CROEM, la UCAM y Ciudadanos como coordenadas y determinantes, el Gobierno regional deambula pretendiendo dedicarse al bienestar de los murcianos: crasa tontería que carece, por supuesto, de pruebas y fundamento. Una cuarta coordenada es la Justicia, que acecha y amenaza al presidente Pedro Antonio Sánchez (PAS) y por tanto a todo su gobierno, cuyos miembros alcanzan así la categoría, poco lustrosa, de precarios políticos y morales.

Introduzco así mi comentario sobre uno de los consejeros más activos del Gobierno de PAS, Juan Hernández Albarracín (JHA), nombrado en su día para la consejería de Desarrollo Económico, Turismo y Empleo seguramente por ser uno de los más inadecuados, dada su extracción profesional como promotor inmobiliario y hombre de cupo de la UCAM, amén de sus varias incompetencias personales.

Desde el primer momento me pareció que ahí teníamos un ejemplo de libro para describir al liberal en acción y al Gobierno regional en su verdadera salsa: el desarrollo económico como mera distribución generosa de recursos, el turismo como turisteo de cuño fraguista y el fomento del empleo como cantilena perversa que esconde lo contrario. Aclararé, acerca de esto último, que las subvenciones y facilidades crediticias otorgadas por esta Consejería van en gran medida a destruir empleo, generalmente bajo el título de “Innovación y competitividad”, lo que se podrá comprobar fácilmente y deberá hacer que en la Asamblea se sigan con interés y perspicacia estos planes y programas de dinero fresco y fluyente. (No es necesario subrayar que en buena doxa liberal los empresarios son héroes del emprendimiento y hasta del riesgo, amén de enemigos del Estado y fustigadores permanentes de cualquier Administración, aunque la realidad sea que andan siempre rebuscando dineros públicos para su propio y exclusivo interés: JHA expone y representa, con gran exactitud, esa prédica, que es teórica, y su contraria, que es la verdadera.)

De un único encuentro que tuve con el personaje hace unos años a cuenta del megaproyecto turístico para Marina de Cope, deduje que se trataba de un entusiasta liberal de hecho, sobrevenido por su vida profesional, sin base teórica alguna y sin formación económica digna de aprecio (con ideas tan raras como que el libre comercio favorece a todas las partes implicadas, que me impresionó y casi, casi, me definió ideológicamente al personaje); sospeché además que era radicalmente insensible al medio ambiente, y ésta ha resultado ser una de mis suposiciones ampliamente confirmadas por sus opiniones y su ejercicio político.

 

El personaje, que es sin embargo joven, parece extraído de los años de 1960, cuando el turismo como razón de Estado descansaba en (y era poseído por) aquel Fraga esencial en la España cavernícola

Hace unas semanas, en una entrevista que le hizo un periódico regional a JHA, en la que subyacía como motivo básico de las preguntas el pavoroso problema del Mar Menor, el consejero lo despachaba con la frialdad del ignorante supino: “Volverá a una situación de normalidad y se recordará como algo lejano”; dejando bien sentado que, en definitiva y a más de un caso de degradación ambiental ordinario, en absoluto merecedor de alarma alguna, “hay que redoblar los esfuerzos de comunicación”. Que es lo que el manual de uso obligatorio de su partido en estos trances señala lo que hay que decir: que el tema no tiene importancia, aunque hay fallos de información.

El personaje, que es sin embargo joven, parece extraído de los años de 1960, cuando el turismo como razón de Estado descansaba en (y era poseído por) aquel Fraga esencial en la España cavernícola, de culto baboso prioritario al turismo y de gestos fraudulentos que el Régimen no podía ahorrarse en pro de su supervivencia: un Fraga inolvidable que sigue siendo santón protector y referencia inspiradora del PP más derechoso, y que quizás sea el modelo que JHA seguiría en lo turístico si pudiese.

Cuando nuestro brillante consejero se despacha una ración de gambas en el Mar Menor para transmitir confianza hacia un ecosistema envilecido que ni él ni sus compañeros de gobierno conocen ni entienden, sigue los pasos y las pautas de aquel eximio prócer que se bañó en Palomares, en cuya estela se capuzan generaciones de políticos para situarse, frente a sus conciudadanos, entre el insulto y la necedad.

Más sobre el Mar Menor: “Dentro de un tiempo se verá como algo lejano y remoto”, magistral afirmación que toma fundamento en los numerosos problemas ambientales que esta región –sobre todo bajo la sensible batuta del PP– ha ido resolviendo (Portmán, espacios naturales, río Segura…); toda una declaración política que respaldó con su amplia experiencia ambiental personal (“Tampoco en Águilas se encuentran ahora los pulpos y peces que había cuando yo era pequeño”), de la que se desprende que no hay que inquietarse gran cosa.

Con inequívoca defensa de la sensibilidad ambiental del mundo turístico cuando sale al paso de la necesidad de mantener funcional ese engendro jurídico y ecológico de Puerto Mayor: “Hay mucha gente que se dedica a la actividad náutica y tiene, como mínimo, la misma conciencia ambiental (que Anse)”, lo que me recordó las bravuconadas analfabetas de aquel Marqués que decía tener “cien razones contrarias por cada una de los ecologistas” (poco antes de caer en la ignominia).

JHA cultiva ese vistoso realismo liberal, fantástico y alucinado, que es antisocial por convicción propia y por la práctica usual: despliega con soltura todos los argumentos que apuntalan nuestra desgracia (como cuando alude al empleo por horas y días, refiriéndose a que “ni siquiera Estados Unidos…”, sin que nos desvele dónde aprendió a asumir con tanta deportividad su comprensión hacia el trabajo miserable y humanamente indigno) y se profesa como cofrade convencido entre los creyentes y practicantes de la libertad económica, como si esa fe alguna vez hubiera mejorado la suerte de los seres humanos: basura ideológica –ampliamente compartida, por lo demás– que habrá asimilado en sus diversos másteres de las escuelas de formación neoliberal que ha frecuentado.

Así que sí: seguiremos hablando del consejero JHA.

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