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Repensar cómo vivimos

Agronautas es una iniciativa desarrollada por las dos arquitectas que forman PEZ [estudio] que ha construido desde un balancín que genera electricidad, a un horno solar o un espacio multiuso para un huerto urbano que puede replicarse en otros lugares

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El Agrochambao que los participantes construyeron para los huertos urbanos de Málaga. / Pez [estudio]

El Agrochambao que los participantes construyeron para los huertos urbanos de Málaga. / Pez [estudio]

Lo que comenzó con un documental mostrando 40 iniciativas que en su quehacer diario minimizaban el impacto humano en el entorno se ha convertido en una suma de proyectos que buscan generar objetos construidos, imágenes o experiencias que creen nuevas realidades en el entorno urbano y rural bajo un punto de vista más sostenible. Es Agronautas, una iniciativa desarrollada por las dos arquitectas que forman  PEZ [estudio], que ha construido desde un balancín que genera electricidad, a un horno solar o un espacio multiuso para un huerto urbano que puede replicarse en otros lugares.

“Empleamos distintas escalas, diferentes formatos, ya sea en talleres participativos o la transmisión de información en diferentes formatos y siempre trabajando con la que gente que está relacionada con el entorno”, explica Elisa de los Reyes García, quien forma PEZ [estudio] junto a Maé Durant. Uno de los agronautas más recientes, finalizado el año pasado, fue el Agrochambao, en el que través de diferentes talleres se diseñó y construyó un espacio para uno de los huertos de Málaga que sirve de semillero y lugar de reunión.

Hicimos un llamamiento a los colectivos de la zona que participan en los diferentes huertos urbanos y empezamos a trabajar con ellos para primero ver cuáles eran sus necesidades y los medios de los que disponían”, cuenta la arquitecta. Y lo que más hacía falta era un lugar cubierto en el que poder generar plantones ecológicos que pudieran luego crecer en los huertos. Vieron que el material principal que debían utilizar era la caña, muy abundante en la zona. “Es una planta invasora y a las fincas privadas también les viene bien retirarla”, explica García.

Espacio replicable, sostenible y asequible

El resultado es una suerte de espacio polivalente que a primera vista parece un refugio pero que sirve como invernadero y lugar de reunión a la sombra, gracias a unas puertas que se elevan, y todo ello con un coste cero y sostenible con el medio ambiente. “Es un modelo que el resto de huertos pueden copiar fácilmente ya que es una estructura hecha a base de cuerdas, caña y botellas de plástico, materiales que tienen a su disposición”, señala la arquitecta.

En la localidad madrileña de Getafe ultiman ahora el traslado a un lugar permanente de lo que llamaron la Agroplaza, una serie de instalaciones provisionales que aceran a la ciudadanía sistemas ecológicos y prácticas innovadoras más sostenibles. “A través de diferentes piezas de mobiliario urbano que trasforman el espacio público y el urbanismo se pueden ver sistemas sostenibles en torno a cuatro temáticas: los residuos, la energía, el cultivo y el agua”, describe la arquitecta

quien explica que muchos de los módulos de la plaza son prototipos a mayor escala de los agronautas que llevan realizando en los últimos cinco años.

Hay por ejemplo un gran balancín que al subirse en él genera electricidad. También hay un artefacto que produce su propia energía al pedalear y permite enchufar el móvil en uno de sus extremos para escuchar música. Otra de las piezas de mobiliario urbano muestra cómo podemos hacer un sistema para reciclar agua del fregadero colocando diferentes tipos de filtro que va limpiando primero la grasa y luego las bacterias con sistemas naturales de depuración.

En Islandia trabajaron con un jardín botánico y un taller para niños para construir un espacio para cocinar al aire libre. “Usamos la lana, que es una materia prima que abunda mucho en la zona para fabricar la bolsa de retención de la cocina rocket”, señala. De esta manera, cuenta, permite cocinar con muy pocos medios puesto que se necesita muy poca madera para calentar la cocina -apenas 10 minutos de fuego- y el artefacto guarda todo el calor para cocinar durante más tiempo.

Son sistemas lo más sostenibles posible y que no están del todo aprovechados”, afirma la arquitecta, quien subraya que el objetivo de Agronautas es también lograr que nos replanteemos la forma en qué vivimos y el que camino hacia una sociedad más sostenible también pasa porque hagamos cambios en la forma de hacer las cosas.

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