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ACNUR pide libertad de movimiento y ciudadanía para los rohinyás en Birmania

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ACNUR pide libertad de movimiento y ciudadanía para los rohinyás en Birmania

ACNUR pide libertad de movimiento y ciudadanía para los rohinyás en Birmania

El comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, Filippo Grandi, pidió hoy a las autoridades de Birmania (Myanmar) que concedan la libertad de movimiento y la ciudadanía a la minoría musulmana rohinyá.

Así se expresó Grandi en una conferencia de prensa en Bangkok para informar sobre su gira por Birmania, donde visitó los campos de desplazados de rohinyás, y Tailandia, donde abordó la situación de los refugiados birmanos detenidos.

"Encontré una situación de gran tensión, particularmente entre la comunidad budista rakáin y la comunidad musulmana rohinyá", dijo el comisionado, que viajó hasta el estado de Rakáin (oeste birmano), donde budistas y musulmanes viven enfrentados.

"Los musulmanes sufren debido a una serie de normas, regulaciones y legislación que contribuyen a su marginación (...) Es importante expandir su libertad de movimiento y permitirles mejor acceso a servicios, sobre todo a servicios de salud", agregó el diplomático italiano, que se reunió en Naipyidó con la líder de facto birmana, la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi

Grandi destacó la importancia de conceder la ciudadanía a los rohinyás (que son apátridas) y de acometer proyectos que permitan acabar con la "desconfianza" entre las comunidades musulmana y budista en Rakáin.

Más de un millón de rohinyás viven en Rakáin, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria en 2012 que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en campos de desplazados.

Las autoridades birmanas consideran que los rohinyás son inmigrantes bangladeshíes.

La situación en Rakáin empeoró el pasado octubre con las operaciones militares para detener al grupo rebelde rohinyá que mató a nueve agentes en un ataque a varios puestos policiales a principios de ese mes.

Al menos 74.000 rohinyás cruzaron la frontera con Bangladesh para escapar a las operaciones militares que concluyeron el pasado febrero, entre denuncias de la ONU y oenegés de que se habían cometido numerosos abusos con la población civil, incluidos asesinatos, violaciones y quema de casas.

La ONU estableció en mayo una comisión para investigar esos supuestos abusos, pero el Gobierno birmano ha anunciado que no permitirá que entren en Rakáin.

Grandi afirmó en Bangkok que también ha tratado en su gira del retorno progresivo de los alrededor de 100.000 birmanos que viven en campos de refugiados situados en el norte de Tailandia, a lo largo de la frontera con Birmania, y de la situación de los detenidos, sobre todo los menores.

"Los refugiados son bienvenidos en Myanmar, pero es importante que lo hagan voluntariamente y de forma sostenible, no pueden volver a una situación de inseguridad y falta de recursos", precisó el comisionado, quien se reunió con el primer ministro tailandés, Prayut Chan-ocha.

Grandi dijo que el Gobierno tailandés se ha comprometido a implicarse más en la protección de los refugiados y a conceder la nacionalidad a medio millón de apátridas, principalmente miembros de las minorías étnicas en el norte del país.

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