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Kirkuk, el oasis petrolero donde el referéndum kurdo ha reavivado los miedos

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La calma regresa a Erbil un día después del referéndum de independencia

La calma regresa a Erbil un día después del referéndum de independencia

En las calles de la disputada ciudad iraquí de Kirkuk, rica en petróleo, sus habitantes kurdos no esconden su deseo de que la ciudad se una a un Kurdistán independiente, mientras la comunidad árabe prefiere no hablar por miedo a represalias y la turcomana rechaza la independencia.

Un día después del polémico referéndum de autodeterminación de la región autónoma del Kurdistán iraquí, en las tiendas poco concurridas del bazar de la ciudad, en la falda de la antigua ciudadela de la urbe, las comunidades kurda y árabe se mezclan para tomar el té kurdo, mientras los gallos no cesan de cantar.

Nayem Abdelkarim, kurdo nacido en Kirkuk hace 56 años, confesó a Efe que ayer votó "sí" por la independencia en el referéndum, celebrado en las provincias reconocidas en la región autónoma del Kurdistán, así como en los territorios disputados entre el Gobierno iraquí y kurdo, entre los que se encuentra la ciudad de Kirkuk.

"Queremos salir de todos estos problemas que tenemos desde hace décadas. Ellos (Gobierno iraquí) no saben lo que significa la democracia", aduce Abdelkarim en un habitáculo donde se reúnen solo hombres para tomar el té, ataviados algunos de ellos con la vestimenta tradicional kurda.

En Kirkuk viven kurdos, turcomanos -una minoría que Turquía considera como hermana-, árabes y cristianos asirios; una convivencia difícil que ha quedado patente con el apoyo kurdo a la independencia frente al rechazo frontal del resto de comunidades.

Un rechazo que comparten con Bagdad, con los vecinos Irán y Turquía, y con la mayor parte de la comunidad internacional, con EEUU, uno de los principales socios de la región kurda, a la cabeza.

La participación de la ciudad en la consulta de ayer aumentó aún más la tensión con Bagdad, que ordenó la destitución del gobernador y amenazó con enviar tropas a todas las zonas disputadas.

Abdelkarim eleva el tono de voz cuando habla sobre esta coexistencia. "Tengo un hijo viviendo en Kirkuk. Se ha graduado en la universidad y no tiene trabajo. Si preguntas a los otros (los que no son kurdos), ellos tienen un trabajo. Si vas a una empresa y ven tu nombre kurdo, no te dejan trabajar. Solo (dejan) a los turcomanos y árabes", afirma.

En una esquina de la tetería se sienta un árabe, que prefiere no decir su nombre ni revelar si ha participado en el plebiscito.

A pesar de que no quiere hablar, un cliente kurdo le dice con una sonrisa sarcástica: "(El primer ministro iraquí Haidar) Al Abadi ya no nos juzgará más. Vuélvete a Mosul".

El árabe responde a la provocación con una sonrisa, mientras otros parroquianos kurdos salen en su defensa; "Déjale. Es un buen tipo".

Kirkuk, como otras poblaciones en las provincias de Nínive y Diyala -situadas fuera de los límites administrativos del Kurdistán-, está controlada por las tropas kurdas desde 2014, después de que las fuerzas iraquíes abandonaran la ciudad ante el avance del grupo yihadista Estado Islámico.

En el camino para adentrarse en el bazar, varios árabes consultados por Efe no quieren hablar. Sin embargo, uno de ellos, que no se identifica, dice en voz baja a Efe: "Tenemos miedo".

Pero otro árabe, nacido en Kirkuk y que también prefirió mantenerse en el anonimato, asegura a Efe que no hay diferencia entre kurdos y árabes.

En la zona de Raas al Yizar, en el centro de Kirkuk, Mohamed Mayid, un tendero de 40 años y etnia kurda, no quiere revelar el signo de su votación, pero asegura: "Si nos convertimos en un país para estar como antes, está bien, pero para qué ser un país si no nos respetamos entre nosotros. No lo necesitamos".

Por su parte, Mohamed Eyad Uglu, responsable de información en el partido Frente Turcomano de Kirkuk, insiste a Efe en que los kurdos "empezaron a desplazar" a las poblaciones árabe y turcomana en 2003, tras la caída del exmandatario iraquí Sadam Husein.

"Los habitantes turcomanos y árabes de Kirkuk viven en un estado trágico, ya que están atrapados en medio del conflicto" entre Erbil, capital del Kurdistán y Bagdad, que ha insistido en que tomará las medidas necesarias para preservar la unidad del país.

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