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La ONU sigue de cerca el conflicto en Sudán del Sur y confía en que no escale

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La ONU sigue de cerca el conflicto en Sudán del Sur y confía en que no escale

La ONU sigue de cerca el conflicto en Sudán del Sur y confía en que no escale

La ONU sigue de cerca los choques armados que se iniciaron la semana pasada en Sudán del Sur pero, de momento, el Consejo de Seguridad ha aplazado la posibilidad de imponer a ese país un embargo de armas.

"Estamos viendo qué curso de acción tomar", afirmó hoy el presidente de turno del consejo, el embajador japonés en la ONU, Koro Bessho, en declaraciones a los periodistas tras una reunión que celebró hoy ese órgano de Naciones Unidas.

La frágil paz que vivía Sudán del Sur desde hace un año se rompió la semana pasada por una serie de choques armados en Yuba entre facciones rivales, que desde entonces han causado al menos 300 muertos, aunque es un saldo muy provisional.

Con el fin de cortar esta violencia y evitar una mayor agravamiento, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió el lunes al Consejo de Seguridad que apruebe un embargo de armas a ese país y sean sancionados los responsables de la violencia.

"La vuelta a la lucha es indignante", afirmó Ban, al referirse a los combates que estallaron el jueves, casi un año después de que los bandos liderados por el presidente Salva Kiir y el vicepresidente Riek Machar firmaran un acuerdo de paz.

El jefe del departamento de operaciones de paz de la ONU, Hervé Ladsous, reiteró hoy esa petición al dar un informe ante el Consejo de Seguridad, a la vez que pidió que se ponga fin al "ciclo de la violencia devastadora sinfín" que afecta a ese país.

Pero la petición ha sido recibida con una tibia respuesta de parte del Consejo de Seguridad, a tenor de las declaraciones que hizo al final de la reunión de hoy el embajador japonés.

"Todavía estamos considerando cuál será el mejor curso que debemos seguir", agregó el diplomático cuando fue preguntado sobre la petición hecha por Ban para imponer un embargo de armas a ese país, que el 11 de julio cumplió cinco años de vida independiente.

El embajador japonés admitió, no obstante, que existe una "urgencia real" para "actuar rápidamente" en este tema, aunque no anticipó en qué dirección, aunque sí destacó como "muy importante" el papel que pueden jugar los países de la región.

"Estamos trabajando con una sola voz ante la comunidad internacional", agregó el diplomático, que evitó ir más allá.

En una videoconferencia desde Yuba, la jefa de la misión de la ONU en Sudán del Sur, Ellen Margrethe Loej, dijo a los periodistas que la situación que se vivía hoy era de calma, lo que contrasta con la intensidad de los choques armados de los últimos días.

"Esperamos que el alto el fuego se mantenga", agregó Loej al referirse al cese de hostilidades acordado por las fuerzas leales a Kiir y Machar a comienzos de esta semana.

Loej, cuya vivienda fue impactada por balas perdidas durante los tiroteos de los últimos días, agregó que aunque la situación en Yuba está en calma, han surgido esporádicos choques armados en otros lugares del país.

"Estamos vigilando que no haya un agravamiento" de la tensión, insistió.

La misión de la ONU en Sudán del Sur, conocida por sus siglas de UNMISS, informó de la muerte de dos de sus "cascos azules" por estos choques armados.

Según Loej, la cifra de al menos 300 muertos por estos enfrentamientos es muy provisional, porque es posible que no se hayan considerado otras víctimas.

Ban habló hoy por teléfono con el vicepresidente Machar y también lo hizo Loej, pero, según reconoció esta última, se desconoce dónde puede estar el vicepresidente sursudanés.

"No sé dónde está. No sé si ha abandonado Yuba", agregó la jefa de la misión de la ONU en Sudán del Sur consultada sobre la posibilidad de que el vicepresidente haya salido de la capital.

El conflicto ha desplazado a cerca de 36.000 personas, y de ellas cerca de 7.000 están siendo atendidas en instalaciones de la ONU.

Pero esa asistencia se está prestando con muchas dificultades por los problemas de desplazamiento que encuentran los convoyes de ayuda, por la falta de agua y otras necesidades básicas, y por el saqueo que habido en los depósitos de la ONU en los últimos días.

Tanto la ONU como la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), organización que agrupa a países de África Oriental, estudian la posibilidad de aumentar sus tropas de paz.

De por sí, el contingente de la ONU en ese país, integrado por cerca de 13.500 militares y policías, representa el 13 % de los "cascos azules" repartidos por todo el mundo.

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