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Rachid Ghanuchi: "vamos a separar la política de la religión"

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Rachid Ghanuchi: "vamos a separar la política de la religión"

Rachid Ghanuchi: "vamos a separar la política de la religión"

Asido a la idea de que el cambio es irreversible en el mundo musulmán, Rachid Ghanuchi, líder del movimiento tunecino Ennahda, propondrá hoy, en el décimo Congreso de la formación islamista moderada, una transformación histórica que pretende enterrar el "islam político" y alumbrar lo que define como "islam democrático".

En una entrevista concedida en Efe en su domicilio en Túnez, el influyente político explica que se trata de una reforma revolucionaria que "separa la política de la religión", una demanda tradicional de los intelectuales islámicos.

"Es una renovación doble: un cambio en el pensamiento político y otro a nivel programático. En el ámbito de la política nos estamos convirtiendo en un partido político puro, democrático", subraya.

Y explica: "al caer la dictadura, emprendimos una nueva senda de libertad y de democracia, y en una era de democracia no hay excusas para mantener el mismo pensamiento".

Lo que Ennahda propone a partir del Congreso de hoy es "separar la política de la religión, del voluntariado, de la predicación, de las organizaciones caritativas. Cada cual funcionará de manera independiente", destaca.

Represaliado y exiliado durante la dictadura, Ghanuchi subraya que "el cambio discurre en paralelo con la evolución de la sociedad tunecina tras la revolución" y viene impuesto por un nuevo contexto político-social en el que dominan dos crisis: una de identidad y otra económica.

"En tiempos de la dictadura, la ideología era la herramienta para la lucha, había que movilizar a la gente. Tras la revolución, con la libertad, debemos concentrarnos en la democracia y en atender las necesidades de la gente", indica.

"Nos concentraremos en lo que preocupa a la población, nos esforzaremos en crear trabajo para los parados, mejorar servicios públicos como la sanidad, el transporte, la educación, la vivienda", subraya.

"Hemos hecho una transición política, y ahora intentamos llevar adelante una transición económica. La transición política ha avanzado bien, con una buena Constitución, y ahora toca ver como podemos cambiar la economía", que por vez primera tendrá una comisión exclusiva en el Congreso.

El líder islamista admite que no ha sido un camino fácil, y que la reforma se ha topado con numerosos escollos, aunque finalmente se ha consensuado tanto con las bases como con los cuadros dirigentes.

"Es un cambio revolucionario, de hábitos, por eso nos ha tomado casi dos años. En nuestro partido molemos bien los granos, nos tomamos nuestro tiempo para preparar las cosas", afirma sobre un proceso en el que dice que también han participado expertos independientes.

De hablar ponderado y parsimonioso, Ghanuchi no varía el tono cuando se le pregunta por el impacto que puede tener esta innovación en el actual auge del yihadismo.

"Ellos hacen una lectura desviada del islam, corrupta, mientras que nosotros presentamos el islam como algo compatible con la modernidad, con la democracia, con el diálogo político, compatible con la Justicia Social, con la democracia, con la libertad, con la convivencia", señala.

"Somos todo lo contrario, por eso ven en nuestro éxito el fin de esos movimientos terroristas, que no tienen cabida en el discurrir de nuestros pueblos", explica Ghanuchi, que como otros miembros de Ennahda ha recibido amenazas de los fanáticos.

Tampoco titubea cuando se le inquiere sobre el polémico programa de reconciliación nacional que han presentado tanto Ennahda como el presidente del país, Beji Caid Esebsi, líder del partido laico en el Gobierno "Nidá Tunis".

"Ambos proyectos se complementan. El proyecto del presidente se concentra en el tema económico, dirigido a quienes han visto bloqueados sus pasaportes y sus riquezas por sus lazos con la dictadura", aclara.

"El proyecto de Ennahda es más amplio. Incluye también la Justicia Transaccional, la cuestión de los derechos humanos, la cuestión de la reconciliación del estado y la religión, es más global", añade.

En este sentido, Ghanuchi es partidario igualmente de "reunir el antiguo régimen con el nuevo", de recuperar "a gente que participó en el antiguo sistema y aprovechar su experiencia en el nuevo gobierno".

Ante este reto, el líder islamista mantiene su confianza en el éxito final de las agostadas "primaveras árabes" y pide paciencia a Occidente y a los musulmanes porque "la democracia no es nunca un camino fácil, no es una autopista que se pueda cruzar a gran velocidad".

"Todos los países árabes han entrando en este camino, todos van a vencer, cuándo es una cuestión de tiempo, es un camino irreversible. Solo las diferencias harán que el precio a pagar para algunos sea mayor", destaca.

Y con una sonrisa advierte que Ennahda, principal fuerza en el Parlamento tunecino, es un movimiento esencial que va a permanecer porque "no puede gobernar solo pero tampoco se puede gobernar sin él. Se ha convertido en fundamental para la democracia".

Por Javier Martín/Miguel Albarracín

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