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Residentes de Yuba empiezan a volver a casa tras días de choques y saqueos

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Los habitantes de la capital sursudanesa, Yuba, empiezan a volver a sus hogares tras el alto el fuego entre el Ejército gubernamental y las fuerzas leales al vicepresidente, Riek Mashar, después de días de violencia y saqueos en las calles de la capital.

Varios residentes relataron a Efe que abandonaron sus domicilios situados en los barrios de Gudele y Yabel, en el oeste de la ciudad, donde tuvieron lugar choques armados entre las dos facciones militares, entre el jueves y el lunes.

Cuando regresaron esta semana a sus hogares, encontraron que habían sido saqueados, mientras que otros aún no han podido volver.

"He visto la crueldad de los combates. Salimos en el fuego cruzado. Mis hijos lloraban de forma histérica y tuve que llamar a uno de mis parientes para que nos sacara de allí", aseguró David Mayen.

Mayen y su familia se vieron asediados por los enfrentamientos y un conocido en el Ejército sursudanés tuvo que enviar una patrulla para rescatarles y trasladarles a una zona más segura en el centro de la urbe.

"Lo más amargo es que cuando volví a casa después del alto el fuego, la encontré totalmente vacía. Robaron todo, es una gran pérdida, pero doy las gracias a Dios porque seguimos vivos mi familia y yo", añadió.

Por su parte Manyang Chol, que reside cerca de una base de las tropas de Mashar en Yabel, calificó de "espantosas" las escenas de violencia que presenció mientras huía de su barrio junto a su esposa y su hijo.

Explicó a Efe que los disparos venían de todas partes y que cada vez que se escuchaban tiros, se tumbaban en el suelo, e iban caminando pegados a las paredes para no ser alcanzados por las balas.

"Es la primera vez que vivo la guerra y el pánico, he visto a muchos ciudadanos muriendo ante mis ojos, por los disparos y por accidentes causados por el miedo", añadió.

El estallido de violencia ha dejado al menos 300 muertos, según el recuento del Gobierno, que tuvo en cuenta sólo el primer día de la crisis.

Manasa Sebit, habitante de Gudele, tomó refugio en el barrio cercano de Guri y aún no ha podido regresar a su hogar.

"Estamos alojados en una escuela, no podemos volver hasta que se calme la situación de forma total. No creo a lo que dicen los (dirigentes) políticos sobre el alto el fuego", se quejó a Efe.

"Uno de mis parientes murió al atravesar Gudele. Lo mataron los soldados mientras huía y muchos otros fallecieron a causa de la locura de los políticos", añadió.

Según la ONU, al menos 36.000 personas se han visto desplazadas en los pasados días, hasta el alto el fuego declarado el pasado martes y que está siendo respetado por ambos bandos hasta el momento.

Además del desplazamiento, varios mercados de la ciudad fueron saqueados, lo que causó una escasez de alimentos en zonas de Yuba, que desde el día de ayer trata de volver poco a poco a la normalidad.

El Gobierno del presidente Salva Kiir y la oposición armada liderada por Machar formaron un Ejecutivo de unidad nacional el pasado abril y está previsto que las fuerzas leales a los dos dirigentes políticos se integren en el Ejército sursudanés.

El conflicto entre ambos estalló en diciembre de 2013, cuando Kiir, de la etnia dinka, denunció un supuesto intento de golpe de Estado encabezado por su vicepresidente (Riek Machar), de los nuer.

Desde la independencia de Sudán, de la que ayer se cumplieron cinco años, Sudán del Sur ha vivido una situación política y de seguridad inestable, que se vio exacerbada con el inicio del conflicto interno en 2013.

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