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El cuscús se le atraganta a la ultraderecha francesa

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El cuscús se le atraganta a la ultraderecha francesa

El cuscús se le atraganta a la ultraderecha francesa

En el estado de ebullición que vive la ultraderecha francesa, un acto tan banal como comer un cuscús puede convertirse en casus belli, sobre todo cuando el comensal es el polémico vicepresidente del Frente Nacional (FN), Florian Philippot.

A Philippot se la tiene jurada medio partido, especialmente tras las últimas elecciones presidenciales y legislativas.

Sus enemigos no desaprovechan cualquier oportunidad de atizarle en público o a través de las redes sociales y, en esta ocasión, la excusa se la ha dado el suculento plato magrebí, que Philippot degustó el miércoles en compañía de unos compañeros del movimiento que él mismo fundó este año, Los Patriotas.

Una de las participantes en la cena, Kelly Betesh, compartió con sus más de 11.000 seguidores en Twitter una foto en la que se ve al vicepresidente del FN cenar con ella y otros amigos en "el mejor restaurante de cuscús de Estrasburgo", capital de Alsacia, en el noreste de Francia.

Tras solo unos minutos llegó la respuesta de los "naciorabiosos", el ala más extrema de la ultraderecha francesa, que no perdona a Philippot el giro social y económico que quiere imprimir al partido frente a las cuestiones identitarias y xenófobas.

Enseguida los seguidores del chucrut alsaciano se enseñorearon de la conversación, contraponiendo las bondades de esta col fermentada en salmuera a la invasión del islámico cuscús en los fogones franceses.

Betesh colgó horas después la foto de un plato con salchichas y panceta acompañando a un chucrut, pero ya era tarde: Philippot sufría una vez más el embate de sus correligionarios, que demandan un retorno a las esencias del Frente Nacional.

Varios de los más destacados dirigentes del partido se han pronunciado sobre esta polémica, que también afecta a otra de las comensales, la eurodiputada Sophie Montel.

"Quienes hablan de provocación cuando se cuelga una foto de cuscús en Estrasburgo son simplemente cretinos. Que se lo planteen y que prueben un plato de cuscús, verán que está muy bueno", dijo hoy Philippot al ser entrevistado en la emisora France Inter.

También recordó a sus detractores que fueron los "pieds-noirs" -antiguos residentes europeos en Argelia que se vieron obligados a salir del país tras su independencia y entre quienes el FN goza de cierto predicamento- quienes trajeron el cuscús a Francia.

Como telón de fondo de la polémica aparece la guerra civil que aflige actualmente al FN, dividido entre su alma reaccionaria e identitaria y los seguidores de la estrategia de "desdemonización" del partido, encabezados por Philippot, que hasta ahora les había dado buenos réditos electorales.

Los malos resultados de la líder ultraderechista, Marine Le Pen, en la segunda vuelta de las presidenciales y del partido en su conjunto en las legislativas de junio han mostrado las fisuras de un bloque que hasta entonces parecía monolítico.

Como diana de los ataques se ha situado Philippot, ahora distanciado de su jefa, de quien ha sido el principal colaborador en los últimos años.

Nacido en 1981 en Croix (norte de Francia), Philippot procede de las filas del soberanismo de izquierdas encarnado por el exministro socialista Jean-Pierre Chevènement.

Siempre ha puesto el acento en la salida del euro y el combate contra los efectos de la globalización, por encima de la defensa de los valores esencialistas que caracterizaba al Frente Nacional del fundador Jean-Marie Le Pen.

Confrontados a los límites de su propuesta rupturista, una parte influyente y en alza dentro del partido apuesta por recuperar el discurso de los orígenes y aparcar debates como la salida del euro, que asustan a potenciales votantes.

Marine Le Pen, sobre quien pesan ahora dudas sobre su capacidad real de ganar algún día las presidenciales, instó el pasado viernes a Philippot a dedicar todos sus esfuerzos al proceso de refundación del Frente Nacional que va a lanzar.

Pero él ya ha replicado que no tiene intención de dejar la presidencia de Los Patriotas. Ni tampoco de renunciar a la sémola de trigo: "Es lamentable, es penoso, pero esto no me impedirá seguir comiendo cuscús", sentenció hoy.

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