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El interrogatorio a Vallejo, clave para el juicio por el caso "Vatileaks2"

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El interrogatorio a Vallejo, clave para el juicio por el caso "Vatileaks2"

El interrogatorio a Vallejo, clave para el juicio por el caso "Vatileaks2"

El interrogatorio al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda previsto para mañana y en el que se prevén algunas admisiones por su parte marcará la marcha del proceso que se celebra en el Vaticano contra cinco personas por filtración y publicación de documentos reservados.

El sacerdote, de 54 años, secretario de la COSEA, la extinta comisión creada por el papa para que estudiase los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede, es el principal acusado junto con la también exmiembro de este organismo, la italiana Francesca Chaouqui.

Será el primero de los cinco imputados en este caso en ser interrogados y puede hacer cambiar completamente la marcha del proceso si se confirma su intención de revelar lo que ya ha puesto por escrito en una declaración depositada durante la fase de instrucción.

Un documento muy amplio escrito junto con su abogada de confianza, Antonia Zaccaria -no admitida al proceso por no pertenecer al foro de la Santa Sede- y que la letrada ha filtrado parte de su contenido a algunos medios de comunicación.

Según esta declaración, Vallejo Balda admitiría la filtración de los documentos del COSEA y otros que manejaba.

Los documentos habrían acabado en manos de los periodistas también imputados Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi y fueron publicados en dos libros "Via Crucis" y "Avaricia", respectivamente.

Pero el sacerdote riojano, que llegó al Vaticano en septiembre de 2011 al ser nombrado por Benedicto XVI como secretario de la Prefectura de los Asuntos Económicos, argumenta que lo hizo enajenado y presionado por Chaouqui, con quien asegura mantuvo una relación sexual en una ocasión.

Especifica que ante estas presiones filtró los documentos "menos peligrosos, dañinos (para el Vaticano) o de menos valor".

Esta es la primera versión de los hechos, está escrita junto con su primera abogada y durante días ha llenado las páginas de los diarios italianos, pero aún no está claro si la nueva letrada de oficio del sacerdote español, Emanuela Bellardini, decidirá seguir por este camino.

Vallejo Balda es el único de los cinco que sigue detenido desde el 1 de noviembre en el edificio de la Gendarmería del Vaticano al no haber querido expresamente pedir la excarcelación o el arresto domiciliario.

También se han producido acusaciones de presiones, entre ellas insultos que también se han podio leer en mensajes de la red "whatsapp" publicado por los medios y de los que se tendrá que defender Chaouqui.

La relaciones públicas, embarazada de tres meses y que estuvo once horas detenida entre los muros vaticanos, ha negado categóricamente en entrevistas con los medios y en su perfil de la red social de Facebook que hubiera mantenido relaciones sexuales con el español y que ella filtrase los documentos a los periodistas, a quienes, asegura, conocía ya desde hace tiempo.

Mientras Vallejo a quien se conocía como el "contable de Dios" buscará atenuantes a su pena, Chaouqui apuntará a una total absolución, apuntan los expertos.

Sigue sin conocerse en detalle el papel de los dos periodistas en todo el asunto, al tiempo que se considera que las primeras palabras de Vallejo serán determinantes, a quien se prevé que se le pregunte si recibió presiones por parte de los periodistas para entregar los documentos.

El promotor de Justicia (el fiscal vaticano) subrayó en la primera vista que la acusación principal a los periodistas no es la de publicar documentos sino el "modo ilegal en el que los han obtenido", con presiones al sacerdote.

Los periodistas ya han adelantado que protegerán sus fuentes y a quienes les han pasado los documentos, mientras que Chaouqui ha asegurado que ella no filtró ni un sólo papel, por lo que los expertos apuntan a que todo dependerá de la confesión de Vallejo.

En este nuevo caso "Vatileaks2", en referencia al juicio en 2012 contra el mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, aparece otra figura de la que por ahora nadie sabe nada: el quinto imputado, Nicola Maio, que trabajaba en la secretaria del COSEA y que hasta el momento ha sido el único que siempre ha guardado silencio.

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