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Los judíos celebran la liberación a la vez que los cristianos la resurrección

Los judíos celebran la liberación a la vez que los cristianos la resurrección

Los judíos celebran la liberación a la vez que los cristianos la resurrección

El día 15 del mes hebreo de Nisán, que coincide con mañana, lunes 25 de abril, los judíos se reúnen en familia alrededor de la mesa a la salida de las estrellas para conmemorar durante siete días la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto.

A la vez, los cristianos conmemoran en la Semana Santa la pasión, muerte y resurrección de Cristo tomando como punto de partida la Santa Cena del Jueves Santo, esto es, la Pascua judía.

Mientras por las calles desfilan tallas que representan pasajes bíblicos y los ciudadanos hacen penitencia en hermandades, los judíos como Carinna, para quien "las procesiones no significan nada", se reúnen para "revivir" en familia el Éxodo de los hijos de Israel.

Los niños son los protagonistas de esta celebración, en la que preguntan a sus padres el significado de todos los símbolos que rodean la ceremonia y traen al presente la reflexión sobre las formas de esclavitud de hoy y la importancia de la libertad.

Carinna, judía tradicionalista, se ha preparado como cada año para rememorar en familia la liberación, una fiesta "muy especial" porque hace partícipes a sus hijos "de la historia de su pasado", que implica ser consciente de pertenecer a "un pueblo que ha sido esclavo y ha luchado mucho para llegar a donde está".

Las casas se limpian a conciencia para "renovarlas", se saca la vajilla de las fiestas y durante los siete días no se consumen alimentos fermentados para recordar "la prisa con que los hijos de Israel salieron de Egipto".

En las dos primeras noches, ha explicado Carinna, se celebran las reuniones familiares, que comienzan con "un plato en medio de la mesa" que contiene "alimentos y símbolos" representativos de la liberación y el paso por el desierto.

Los comensales se sirven una pasta marrón que recuerda el cemento que tenían que fabricar los judíos para hacer las pirámides bajo la esclavitud, cuenta Carinna; también "hierbas amargas" para revivir el "sabor del sufrimiento" y pan ácimo, sin fermentar.

A la vez que comparten los alimentos, leen pasajes del libro bíblico del Éxodo y entonan cánticos y plegarias especiales para recordar "la noche de la liberación".

Carinna relata que es un "momento muy bonito", en el que en su casa leen en hebreo y en español para que los niños lo entiendan y les hacen preguntas acerca de "qué ocurrió o el motivo de comer hierbas amargas".

El representante de educación y diálogo interreligioso de la comunidad judía de España, Jorge Burdman, ha explicado que "la fiesta de la libertad" les "renueva físicamente", ya que supone una "limpieza del cuerpo" y a la vez les hace "reflexionar" sobre el pasado y sobre cómo deben aplicar la experiencia en su día a día.

Según Burdman, las reflexiones que mantienen los judíos en torno a la mesa en su celebración pascual se centran en la necesidad de lograr una "sociedad más libre de consumo, que no sea esclava del egoísmo y que alcance la libertad como seres humanos".

La Pascua llega a su fin cuando los familiares rompen el sacrificio conmemorativo y añaden pan a la mesa y otros alimentos como leche, miel o mantequilla, que simbolizan "prosperidad".

"La costumbre es ir visitando en familia las casas de vecinos y conocidos para compartir con ellos las viandas", agrega Carinna, antes de comentar que en su casa nunca faltan los dulces para finalizar la pascua.

Maite Rodríguez, miembro de la junta directiva del Centro de Estudios Judeo Cristianos de Madrid, expone que durante muchos años se ha organizado en Madrid una cena conmemorativa de la pascua judía en la que también han participado cristianos.

"El hecho de celebrar juntos algo que para las dos religiones tiene un significado diferente es muy bonito", ha apuntado.

Según Rodríguez, esta celebración "siempre ha tenido muy buena acogida, ya que entre judíos y cristianos hay una relación de gran cariño siempre desde el respeto de las diferencias".

Siete días de celebración religiosa conectados por una noche, la pascua judía y la última cena, en la que unos conmemoran la libertad y otros el principio del camino hacia la resurrección.

Rocío Linares

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