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El misterio y la opacidad envuelven la supuesta muerte del presidente uzbeko

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El misterio y la opacidad envuelven la supuesta muerte del presidente uzbeko

El misterio y la opacidad envuelven la supuesta muerte del presidente uzbeko

El misterio envuelve la supuesta muerte del presidente de Uzbekistán, Islam Karímov, confirmada hoy por varios mandatarios a falta de que el opaco régimen de esa república centroasiática emita un anuncio oficial.

Numerosos indicios apuntan al fallecimiento del eterno líder uzbeko, que desde 1989, aun en tiempos de la Unión Soviética, ha dirigido con mano de hierro su país, mientras todo indica que están en marcha los preparativos para su funeral mañana, en la ciudad de Samarkanda.

El primer ministro turco, Binali Yilidirim, aseguró hoy en Ankara que Karímov, de 78 años, falleció, y que "la República de Turquía comparte el dolor y la tristeza con el pueblo uzbeko".

También expresó sus condolencias por la desaparición de Karímov el presidente de Georgia, Gueorgui Margvelashvili, quien destacó que "gracias a su liderazgo, Uzbekistán ha logrado un notable desarrollo, crecimiento y bienestar".

Karímov, de 78 años, estaba hospitalizado desde el sábado pasado tras padecer un accidente cerebrovascular, y el Gobierno de Taskent, en un comunicado difundido esta mañana, informó de que su estado era "crítico" tras haber sufrido un "grave deterioro" en su estado de salud en las últimas horas.

Además, según medios nacionales los líderes de Tayikistán, Kirguizistán y Kazajistán se preparan para viajar a la patria de Karímov.

Mientras se espera un anuncio oficial, la televisión estatal ha suspendido la emisión de todos los programas de entretenimiento, y el servicio en lengua uzbeka de Radio Libertad informó de que en Taskent fueron retiradas todas las banderas que se colocaron para el 25 aniversario de la independencia, celebrado el 1 de septiembre.

La agencia digital Fergana.news ha difundido esta tarde un vídeo en el que se ve a numerosas personas congregadas en una calle para ver pasar un cortejo oficial que supuestamente lleva el coche fúnebre con los restos del líder uzbeko.

La misma agencia publicó hoy fotografías de trabajos que se realizan en Samarkanda y que serían preparatorios para el entierro.

Según el sistema internacional de información para aviadores NOTAM, el aeropuerto de Samarkanda estará cerrado mañana para todos los vuelos, excepto aquellos que tengan un permiso especial para aterrizar.

El primer ministro de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, ya estaría en la antigua capital imperial, de acuerdo a otros medios.

Para añadir confusión a la situación, la agencia rusa Interfax lanzaba esta tarde un flash con el anuncio oficial de la muerte de Karímov.

Pero minutos después, el Gobierno uzbeko desmentía a otra agencia, RIA Nóvosti, haber emitido ningún comunicado en ese sentido, aunque no negaba el hecho en sí del fallecimiento.

El portavoz del Kremlin no quiso comentar este viernes acerca de las informaciones sobre la suerte de Karímov, cuya desaparición tras más de un cuarto de siglo en el poder deja al país sumido en la incertidumbre sobre su futuro.

El presidente ruso, Vladímir Putin, que se encuentra en Vladivostok en el Foro Económico de Oriente, debe viajar mañana a China para la cumbre del G20, y por ahora no se ha informado de que vaya a aplazar el viaje para asistir al funeral de Karímov.

El hombre de hierro que ganó en 2015 sus cuartas elecciones presidenciales con más del 90 por ciento de los votos, como en las anteriores ocasiones, y que aplastó a la oposición, no deja nombrado a un sucesor, aunque el más probable candidato a retomar las riendas es el primer ministro Mirziyoyev, según los analistas.

Karímov hizo de la lucha contra el integrismo islámico su bandera, y por ese objetivo sacrificó los derechos humanos más básicos de su pueblo.

La ONG Human Rights Watch afirmó hoy que Karímov "deja un legado de represión política y religiosa" y señala que "su muerte representa una oportunidad para que los gobiernos afectados hagan presión por derechos humanos concretos y reformas democráticas".

Recuerda que "durante los más de 26 años que Karimov gobernó en Uzbekistán fueron detenidas miles de personas por motivos políticos, se torturó rutinariamente a los detenidos y se obligó a millones de ciudadanos, niños incluidos, a cosechar algodón en condiciones abusivas".

Por Virginia Hebrero

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